Síguenos en

Conviene planificar de antemano algunas actividades de ocio para los niños Es esencial también que padres e hijos disfruten de momentos juntos Los padres como pareja deben planear sus momentos de intimidad

BEATRIZ G. PORTALATÍN. Madrid . elmundo.es.19/07/2014

 Conciliar hijos y vacaciones es posible. Atrás quedó el famoso 'niño deja ya de joder con la pelota' y el 'por favor, hijo estate quieto un ratito que quiero descansar'. Con una planificación adecuada y precisa todo es posible: que los niños disfruten de sus merecidas vacaciones y que los padres tengan también sus propios espacios. Eso sí, no sólo se debe disfrutar por separado, es muy importante y recomendable que ambos, padres e hijos, compartan actividades y momentos de ocio.

En primer lugar conviene tener en cuenta la planificación: conocer las necesidades reales de nuestros hijos. "Los padres deben saber qué actividades son las más recomendables para ellos", explica Susana Pascual Valle, psicóloga infanto-juvenil del centro AGS-Psicólogos de Madrid. Tenemos que buscar actividades que consigan los mismos beneficios que les aportan las actividades escolares: desarrollo de la parte lúdica, de las relaciones interpersonales y habilidades sociales, y orden y pautas, más o menos estables, en la unidad familiar.

Cada uno tiene su idea de verano perfecto. Por lo que es conveniente, añade Carme Crespo, psicóloga infanto-juvenil y docente del Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP), poner esas ideas en común. Fundamentalmente por dos motivos: para que todos puedan disfrutar de una parte de ese verano ideal y para que sepan buscar actividades comunes y consensuadas por todos. Es un buen momento para aprender a convivir. Pero, eso sí, "no debemos convertir el periodo de vacaciones en una carrera a contrarreloj de actividades", aclara. "Debemos pensar en el tiempo libre como un tiempo positivo, favoreciendo la comunicación entre todos los miembros de la familia".

Vacaciones para los niños

"Las vacaciones son un periodo fantástico para que los hijos aprendan algo que de mayores les puede ayudar mucho a saber gestionar el estrés: trabajar en horario de trabajo y descansar en horario de descanso", asegura Héctor Galván, psicólogo del Instituto Madrid de Psicología. Es decir, las vacaciones deben ser para ellos, fundamentalmente, ocio. Se puede pactar más o menos ocio y disfrute en función de lo aplicados que hayan sido durante el curso, "pero lo ideal es que se pacte en base a la actitud, no sólo en base a los resultados", subraya.

Es bueno que los niños aprendan a relajarse ya que durante el curso sufren un exceso de agenda: colegio, clases extraescolares o de refuerzos, competiciones deportivas etc. Por lo que es igual de importante, insiste este experto, que en verano aprendan a relajarse igual que en invierno a disciplinarse. Sin embargo y aunque sean vacaciones, deben existir también unas responsabilidades básicas tales como ayudar en casa, acordar horarios o cumplir con unas determinadas horas de sueño. Según añade Carme Crespo, horarios, alimentación equilibrada e higiene del sueño no deben olvidarse.

Ya sea invierno o verano, los pequeños tienen unas necesidades básicas de actividades de ocio al aire libre, actividades en las que se relacionen con otros menores y por último, actividades que les aporten ciertos momentos de relax, expone Pascual. "Las dos primeras suelen servir más bien para quemar toda la energía que tiene un niño", dice. Las actividades al aire libre recomendables podrían ser campamentos de verano o intraurbanos, excursiones organizadas, o bien actividades deportivas, muy importantes para su desarrollo físico y salud. Se trata por tanto de juegos y ejercicios donde el niño pueda estar en contacto con otros niños de su edad e intentar suplir la riqueza y variedad de actividades que aporta el ámbito escolar. Es crucial también, "evitar en la medida de lo posible utilizar única y exclusivamente aparatos electrónicos para tener entretenido al niño. Una pauta aplicable a todo el año", expone la experta.

A pesar de todo, es importante mantener también algunas pequeñas rutinas del inverno, aunque de modo más flexible y adaptadas al verano, para que luego la vuelta en septiembre no sea tan costosa. Por ejemplo, una lectura relajada media hora antes de dormir, juegos o videos en los que aprendan idiomas, actividades musicales, etc.

Disfrutar juntos y por separados

Los padres como educadores de sus hijos deben, como es lógico, estar pendientes de sus hijos pero también es crucial que como pareja reserven un tiempo para estar juntos. Y además, no deben dejarlo al azar. "Es importante que los padres se reserven tiempo para ellos. Deben dejar los niños a cargo de -si están disponibles- los abuelos e irse por ejemplo, a cenar solos, por ejemplo. Es fundamental que este tiempo esté prefijado, que no se deje al azar, cuando surja un rato, sino que sepan que mañana tendrán un rato para ellos sí o sí", mantiene Galván.

También para momentos de descanso individual de los padres es preciso que ambos se repartan las responsabilidades con los niños. De forma que, expone este especialista, cada uno sepa que ese día por la mañana la tendrá para sí mismo mientras la otra persona se ocupa de los pequeños.

Por ello, la solución más completa tanto para los niños como para sus padres es divertirse juntos. De este modo, sostiene Galván, los padres deben evitar en vacaciones la inercia de los tengo que mientras sea posible y disfruten de sus hijos entre tarea y tarea: "Es la manera de ocuparse de ellos sin sentir estrés y unir los lazos familiares".

Del mismo modo, señala Crespo por su parte, hay que tener presentes que los propios hijos quieren pasar tiempo con los padres, por lo que van a valorar más un momento juntos de ocio que un continuo de actividades. De hecho, diferentes investigaciones ponen en evidencia que "los niños que no reciben la atención suficiente por parte de sus padres o figuras de referencia, tienen más propensión a mostrarse agresivos, a padecer sentimientos de soledad, aburrimiento que no saben gestionar ni llenar con actividades, a nivel personal presentan baja autoestima e inseguridad que pueden afectar tanto a nivel personal como a nivel de bajo rendimiento escolar", señala Crespo. Por ello, para que los niños crezcan emocionalmente, concluye la especialista en Psicología, deben poder dar y recibir afecto y saber expresar y entender las emociones de los demás. Las vacaciones deben favorecer el aprendizaje de estos modelos y no momentos de tensión.

Fecha.19/07/2014

Ver mas