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Cuando el individuo percibe que su grupo es más fuerte espiritualmente, está más dispuesto a hacer sacrificios, Estar fusionado con un grupo y compartir un valor sagrado, da como resultado lo que los autores denominan un “actor devoto

El Independiente. Revista Online. 05/09/2017

 

 Todos nos lo hemos preguntado, ¿cómo puede una persona terminar cometiendo las atrocidades que llevan a cabo los terroristas? Los psicólogos también se hacen esa pregunta y tienen una respuesta. Un estudio publicado en Nature Human Behaviour analiza los fundamentos de la lealtad extrema y la capacidad de sacrificio del Isis, cuyos combatientes son “actores devotos”, personas mentalmente sanas pero dispuestos a defender sus creencias con acciones tan irracionales como los últimos atentados de Barcelona.

El trabajo, dirigido por Ángel Gómez -investigador del departamento de Psicología Social de la UNED y de Artis International, una organización especializada en estudiar conductas terroristas- se ha hecho en colaboración con investigadores de las universidades de Almería, Oxford, Michigan y Arizona, entre otros. “El objetivo era saber qué lleva a un “actor devoto” a morir por su grupo o por unos valores”, asegura Gómez a Efe.

Una de las características que comparten estos luchadores es la llamada ‘fusión de identidad’, que mide el vínculo de un individuo con un grupo y que puede ser un indicador de comportamientos extremos.  En el caso de los combatientes del Isis, “perciben al grupo y a sí mismos como una misma cosa”, y esa percepción hace que estén dispuestos a matar y morir por el grupo.

Otro de los aspectos que caracteriza a este colectivo es la percepción de la “fuerza” del grupo, una herramienta muy utilizada por los antropólogos que mide la percepción de fuerza de un grupo, “la capacidad de tener éxito en un conflicto”, puntualiza Gómez en declaraciones a Efe.

Los combatientes del Isis, de hecho, se perciben a sí mismos como un grupo con escaso poder físico, es decir, con poca capacidad operativa para ganar el conflicto pero se sienten invulnerables en cuanto a fuerza espiritual, “cuando el individuo percibe que su grupo es más fuerte espiritualmente, está más dispuesto a hacer sacrificios, se sienten más fuertes”.

La combinación de ambos factores, estar fusionado con un grupo y compartir un valor sagrado, da como resultado lo que los autores denominan un “actor devoto”, es decir, una persona con una conexión visceral con un grupo y unos valores sagrados o innegociables (en el caso del Isis la interpretación de la ley islámica), capaces de llevar a cabo comportamientos extremos y sacrificios (como el de renunciar a la familia) para defender esos valores con una percepción de fuerza espiritual de su grupo superior a la del contrario.

El estudio se ha basado una combinación de medio centenar de entrevistas a prisioneros del Estado Islámico, a soldados kurdos del ejército iraquí, a milicias árabes que combaten al Estado Islámico y a más de 6.000 civiles españoles.  Las entrevistas sirvieron para determinar cuáles son los aspectos que determinan a un combatiente del Estado Islámico.

Las entrevistas preliminares ayudaron a señalar que la percepción de la fuerza física (capacidad armamentística o logística) no es relevante sino la percepción de la fuerza espiritual, es decir, “la voluntad o la convicción de creer en algo para defenderlo hasta las últimas consecuencias”.

 

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