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La muerte de un ser querido es probablemente uno de los momentos más difíciles de nuestra vida y uno de los eventos que más cuesta superar. A pesar de saber que la muerte es una fase más de la vida,

HELENA CELMA 20/03/2022

¿Conoces las fases del duelo por las que debes pasar con la muerte de un ser querido

La teoría de Kübler-Ross contempla cinco fases en el duelo: negación, ira, negociación, tristeza y aceptación

La muerte de un ser querido puede ser muy dolorosa y muy difícil de aceptar

La muerte de un ser querido puede ser muy dolorosa y muy difícil de aceptar

 Freepik

 
 

La muerte de un ser querido es probablemente uno de los momentos más difíciles de nuestra vida y uno de los eventos que más cuesta superar. A pesar de saber que la muerte es una fase más de la vida, no por ello duele menos cuando te toca vivir la de alguien cercano. Saber que nunca más volverás a ver a esa persona si no es en fotos puede ser muy complicado de asimilar.

El duelo es el proceso psicológico adaptativo al que nos enfrentamos con la muerte de un ser querido. Puede tener consecuencias psicológicas, biológicas y sociales. El duelo pasa por diferentes etapas, desde el momento en el que nos negamos a aceptar que esa persona se haya ido hasta el momento en el que lo aceptamos. La psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross elaboró una teoría, descrita por primera vez en su libro On death and dying en 1969, conocida como la teoría de Kübler-Ross. 

Las cinco fases del duelo 

 

  1.  Negación: al conocer la muerte de un ser querido, puede entrar en juego la fase de la negación, que es la dificultad para aceptar la pérdida de la persona. Suele comportar un estado de shock, porque a pesar de que sea una muerte que ya esperábamos (como la que ocurre por culpa de una enfermedad), siempre es difícil de encajar. La negación hace referencia al sentimiento de dolor, porque nos negamos a sentir toda la tristeza que comporta esta muerte, por lo que nuestra mente se intenta auto engañar restándole importancia. 
  2.  Ira: cuando ya hemos superado la fase de la negación y ya aceptamos que esa persona se ha ido, entra en vigor la fase de la ira. En este momento, sentimos impotencia por no haber podido hacer nada por evitar la muerte, y se suele buscar un culpable. Ese culpable puede ser otra persona, algún factor externo o incluso nosotros mismos, por lo que se acaba desarrollando un sentimiento de culpa por lo sucedido. 
  3.  Negociación: es el momento en el que nos planteamos qué podríamos haber hecho diferente para evitar la muerte de esa persona. Por ejemplo, si ha sido una muerte por un accidente de tráfico, tu pensamiento será "¿Qué hubiera pasado si hubiese ido por otra carretera?". Además, tenemos la esperanza de que la muerte de ese ser querido no implique un cambio muy brusco en nuestro día a día.
  4.  Tristeza: es la cuarta fase en la que ya asumes que esa persona ha fallecido. Piensa en esta fase como si fuera una tubería: durante un tiempo, la hemos mantenido cerrada, por lo que el agua no pasaba. En el momento en el que se ha abierto la tubería, todo el agua que había almacenada ha podido fluir hasta que ya no quedaba nada. Pues con la tristeza pasa lo mismo: durante un tiempo la has retrasado porque has experimentado otros sentimientos, pero ya es momento de aceptar la muerte y la tristeza que conlleva, por lo que toca llorar todo lo que haga falta y esperar hasta que la tristeza mengüe y llegue la siguiente fase. 
  5.  Aceptación: aquí se puede decir que ya has superado la muerte, porque aceptamos que ya no volveremos a estar con esa persona y aceptamos que era algo que tenía que suceder así. Por lo tanto, es momento de reorganizar la vida y seguir adelante. 

Aceptar una muerte no significa que no vuelvas a llorar por ella. Es normal que, a pesar de que los años pasen, siga habiendo un pequeño sentimiento de tristeza, porque era alguien a quien queríamos... pero hemos conseguido aceptar que así es la vida y que toca seguir adelante con ella.