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Las secuelas de la pandemia de la Covid-19 también se dejan sentir en la salud mental. De hecho, el aislamiento y la soledad se relacionan con la esquizofrenia. Así lo confirma un estudio español publicado en la prestigiosa revista «Nature Communications» que identifica este vínculo por primera vez a través de estudios genéticos y cuyo trabajo ha sido

RAQUEL BONILLA 08-02-2022

Detallan por primera vez la relación entre esquizofrenia y soledad

Hay variantes genéticas comunes que aumentan tanto el riesgo de soledad como de esquizofrenia, y esta relación podría tener consecuencias más negativas en mujeres

 

 

 

La soledad y el aislamiento, ambas incrementadas por la pandemia, influyen en el desarrollo de los trastornos psicóticos

La soledad y el aislamiento, ambas incrementadas por la pandemia, influyen en el desarrollo de los trastornos psicóticos

Las secuelas de la pandemia de la Covid-19 también se dejan sentir en la salud mental. De hecho, el aislamiento y la soledad se relacionan con la esquizofrenia. Así lo confirma un estudio español publicado en la prestigiosa revista «Nature Communications» que identifica este vínculo por primera vez a través de estudios genéticos y cuyo trabajo ha sido realizado por el equipo del doctor Celso Arango, jefe de grupo del CIBER de Salud Mental (CiberSAM) en el Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

 

Los resultados de este pionero estudio sugieren que existe un riesgo genético compartido entre soledad y esquizofrenia y que éste puede tener un papel más importante en mujeres que en hombres. Esto apoyaría que la experiencia subjetiva del aislamiento social, agravado en estos últimos meses por causa de las restricciones de la pandemia, podría tener más consecuencias negativas en las mujeres, incluido el riesgo de desarrollar psicosis.

En concreto, el estudio dirigido por Javier González Peñas en colaboración con Álvaro Andreu Bernabéu, con la colaboración de diferentes grupos del CiberSAM que participan en el Consorcio de Genómica Psiquiátrica, ha utilizado una muestra de 3.488 personas (1.927 con esquizofrenia y 1.561 controles sanos) para demostrar la contribución genética de la soledad y aislamiento social al riesgo de sufrir esquizofrenia. Para ello se ha estudiado tanto el aislamiento social objetivo (falta de relaciones sociales) como el aislamiento percibido (la soledad, un sentimiento subjetivo de angustia asociado a la falta de relaciones significativas, independientemente de la cantidad de contacto social).

Aunque las personas aisladas a menudo se sienten solas, el aislamiento no siempre se correlaciona con sentimientos de soledad, aunque ambos son factores de riesgo para la aparición de trastornos mentales. Según explica el director del trabajo, Javier González Peñas, «subdividimos el riesgo genético que predispone a esquizofrenia en función de su efecto en la soledad y el aislamiento, encontrando que el riesgo genético que era común tanto a esquizofrenia como a soledad y aislamiento era mayor en mujeres que en hombres. Además, este riesgo genético común correlaciona con depresión, ansiedad, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, dependencia del alcohol y autismo»

Por lo tanto, según confirma el primer firmante del trabajo, Álvaro Andreu Bernabéu, «nuestros resultados indican que este riesgo genético compartido entre esquizofrenia y soledad podría ayudarnos a entender las relaciones genéticas entre la esquizofrenia y otros trastornos psiquiátricos complejos como el trastorno bipolar, la depresión mayor o el trastorno obsesivo-compulsivo».

Así, tal y como asegura el doctor Celso Arango, que también ha participado activamente en el estudio, «estos hallazgos abren la posibilidad de desarrollar intervenciones frente la soledad y el aislamiento para la prevención y mejora de la evolución clínica de trastornos de espectro de la esquizofrenia, sobre todo después de las condiciones de aislamiento social a la que nos hemos visto obligados por la pandemia y el confinamiento».