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"Al usar ambos ojos, se ven figuras tridimensionales", dice Fred Levin para explicar la necesidad de complementación entre las ciencias que estudian la mente. El psiquiatra e investigador norteamericano Fred Levin estuvo en Santiago para hablar del reciente aporte mutuo entre el psicoanálisis y las ciencias que estudian el cerebro.

CARMEN RODRÍGUEZ F. El Mercurio (4-02-2005)

"Al usar ambos ojos, se ven figuras tridimensionales", dice Fred Levin para explicar la necesidad de complementación entre las ciencias que estudian la mente.

 

El psiquiatra e investigador norteamericano Fred Levin estuvo en Santiago para hablar del reciente aporte mutuo entre el psicoanálisis y las ciencias que estudian el cerebro.

 

 

El norteamericano Fred Levin es un destacado psicoanalista e investigador de la mente humana.


Está sentado en el pequeño lobby de un hotel en Las Condes y, aunque el entrevistado es él, tiene en sus manos lápiz y papel.

 

 

Quiere explicar lo mejor posible el conocimiento que lo apasiona -la nueva y estrecha relación entre el psicoanálisis y las ciencias que estudian el cerebro- y, para ello, hará uso de improvisados dibujos y de anécdotas de sus amigos, entre ellos, el Premio Nobel Eric Kandel, también psicoanalista, quien descubrió el modo en que funciona la memoria.

 

"El nexo son los sentimientos y las emociones.


Hasta hace poco, las neurociencias no los estudiaban.

Y el psicoanálisis tampoco investigaba el cerebro.

Ahora se han unido y los estudiosos de ambos campos investigan qué es lo que provoca las emociones en el cerebro y cómo éste opera en ellas.

Hoy las preguntas son cómo el "cerebro" crea "mente" y cómo la "mente" crea "cerebro" ".

 

El neuropsicoanálisis es una ciencia relativamente nueva, y para hablar sobre ella, Fred Levin -también psiquiatra, investigador y académico de la Universidad de Northwestern y del Instituto de Psicoanálisis de Chicago- fue invitado por la Asociación Psicoanalítica Chilena.

 

 

 

 

 

Expuso en la jornada "Neuropsicoanálisis: un nuevo paradigma".

Hoy ofrecerá una charla para estudiantes y profesionales sobre sus libros más recientes: "Mapping the mind: The intersection of NeuroPsychoanalysis and NeuroScience" y "Psique and brain: The Biology of talking cures" (a las 9:30 en la sede de la Flacso, Av.

Dag Hammarskjöld 3269, Vitacura).

 

 

 

 

 

Levin explica que el psicoanálisis, en sus comienzos, estuvo ligado al interés por el cerebro.

De hecho, Freud era neurólogo.

Pero tras la muerte de éste, en 1939, el psicoanálisis comenzó a alejarse del ámbito neurocientífico y a desarrollar técnicas terapéuticas que se alejaron de los fármacos.

Sin embargo, a partir de la década del 70, "este interés comenzó a recuperarse", advierte Levin.

 

 

 

 

 

Hoy, asegura, especialistas de ambas áreas trabajan en conjunto para dar luces a los tratamientos de la psiquis.

Cuenta el ejemplo de un paciente obsesivo compulsivo: "El hombre se lavaba las manos muchas veces por día y creía estar volviéndose loco.

Estaba en psicoanálisis, pero éste le estaba haciendo peor.

Yo le administré medicamentos y en 48 horas se acabaron sus obsesiones.

Recién entonces pudo empezar verdaderamente un psicoanálisis, porque antes sólo se daba vueltas en sus obsesiones".

 

Levin explica que, en ese caso, las sustancias químicas del cerebro llevaban a que el paciente hiciera repetidamente lo mismo, ya que las señales cerebrales comunicaban lo mismo una y otra vez.

 

 

Complementación

 

Sin embargo, advierte, los medicamentos por sí solos no son suficientes.


"Cuando uno tiene un problema biológico, también tiene un problema emocional.

El fármaco le permite a la persona experimentarse a sí misma de manera más normal", y desde ahí llevar mejor una psicoterapia.

 

Para Levin, el psicoanálisis representa una terapia "a fondo".


"Ahora sabemos que si el médico sólo da fármacos y no crea una relación con el paciente, el tratamiento puede no funcionar.

El psicoanálisis, con sesiones cuatro veces a la semana, permite que el paciente entre en un estado de regresión (sacar fuera aspectos de la infancia, sentimientos muy íntimos) frente a alguien de toda su confianza.

Una experiencia como esa provoca cambios".

 

El neuropsicoanálisis también ha hecho aportes para demostrar varios aspectos de la teoría psicoanalítica.


Se han descubierto zonas cerebrales para la memoria explícita y otras para la implícita (e inconsciente).

Levin da un ejemplo: Freud dijo que los sueños son muy importantes como representaciones del inconsciente.

Existía una controversia sobre qué parte del cerebro controlaba los sueños.

"Se creía que era en el "puente", en la parte baja del tronco cerebral.

Sin embargo, el neurólogo y psicoanalista Mark Solms descubrió que el control de éstos se encontraba en la zona media del lóbulo frontal, que tiene relación con las emociones".