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Cuando el cuerpo habla: una mirada sobre las afecciones psicosomáticas

Tesy De Biase. LaNacion.Ar

La falta de palabras es, justamente, lo que caracteriza al fenómeno psicosomático según el psicoanálisis: el cuerpo grita a través de un síntoma orgánico o de alguna enfermedad lo que no puede expresar de otra manera, aquello que le resulta tan doloroso que queda escindido de su actividad psíquica.

<p><img alt="" src="https://www.psikis.cl/archivos/tn_el cuerpo habla.jpg" /><span style="font-size:26px; line-height:1.6; text-align:justify"><strong><span style="font-size:36px">E</span></strong>s importante que todas sean analizadas desde una mirada integrativa, que contemple la interacci&oacute;n entre distintas variables que se retroalimentan positiva y negativamente, aunque hay algunas enfermedades en las que es m&aacute;s evidente la correlaci&oacute;n con las variantes emocionales, como es el caso del asma.&quot;</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size:26px">Y explica: &quot;El asma es una enfermedad que se asienta en los bronquios, pero su origen se encuentra en un complejo entrecruzamiento de los sistemas nervioso, inmune, endocrino y del aparato ps&iacute;quico; tratar de entenderlo s&oacute;lo desde la neumonolog&iacute;a es tan limitante como ver el &aacute;rbol que tapa el bosque, ya que la lentilla del microscopio nos impide ver un bosque lleno de emociones, experiencias personales traum&aacute;ticas, v&iacute;nculos familiares y situaciones socioecon&oacute;micas que habitualmente quedan fuera del an&aacute;lisis cient&iacute;fico&quot;.<br /> Para destacar el peso de la variable emocional, Zabalo resalta un hallazgo de un estudio realizado en Buenos Aires sobre una poblaci&oacute;n de 106 ni&ntilde;os asm&aacute;ticos: el 80% tuvo diagn&oacute;stico de alexitimia, un cuadro psicol&oacute;gico definido por la dificultad para expresar los sentimientos.<br /> La falta de palabras es, justamente, lo que caracteriza al fen&oacute;meno psicosom&aacute;tico seg&uacute;n el psicoan&aacute;lisis: el cuerpo grita a trav&eacute;s de un s&iacute;ntoma org&aacute;nico o de alguna enfermedad lo que no puede expresar de otra manera, aquello que le resulta tan doloroso que queda escindido de su actividad ps&iacute;quica.<br /> La licenciada Graciela Fazio, docente de la c&aacute;tedra Fisiopatolog&iacute;a y Enfermedades Psicosom&aacute;ticas de la UBA, propone un ejemplo hipot&eacute;tico, pero clarificador: &quot;Una pareja llega a su casa y la encuentra incendiada.<br /> La mujer se alborota, llama a la vecina, discute, busca alternativas; el marido se queda mirando la casa incendiada, paralizado, mudo y tiene un infarto&quot;.<br /> Seg&uacute;n un estudio recientemente publicado en Psychosomatics, las v&iacute;ctimas de situaciones traum&aacute;ticas que mostraron signos inmediatos de estr&eacute;s postraum&aacute;tico y depresi&oacute;n fueron v&iacute;ctimas privilegiadas de diversos cuadros psicosom&aacute;ticos un a&ntilde;o m&aacute;s tarde.<br /> Para Douglas Zatzick, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, el 31% de los pacientes con estr&eacute;s postraum&aacute;tico y el 42% que hab&iacute;a mostrado signos depresivos sufrieron cuadros que no se pod&iacute;an atribuir a su condici&oacute;n m&eacute;dica.<br /> <br /> <strong>Terapias integradoras </strong><br /> .<br /> Tras analizar la compleja relaci&oacute;n entre el estr&eacute;s y la esclerosis m&uacute;ltiple, una enfermedad neurol&oacute;gica autoinmune, los doctores Roberto Rotta Escalante y Adriana Tarulla, neur&oacute;logos de Esclerosis M&uacute;ltiple Argentina, proponen programas de atenci&oacute;n en los que, adem&aacute;s de los m&eacute;dicos, &quot;intervengan psic&oacute;logos, foniatras, asistentes sociales, kinesi&oacute;logos, terapistas f&iacute;sicos y ocupacionales, para que los pacientes disminuyan o superen los factores que podr&iacute;an desencadenar estr&eacute;s&quot;.<br /> El div&aacute;n es una opci&oacute;n para quienes se vuelcan por la b&uacute;squeda de la ra&iacute;z emocional de sus afecciones.<br /> La cl&iacute;nica psicoanal&iacute;tica significa, seg&uacute;n Fazio, &quot;ofrecerle al paciente un espacio para que se pueda interrogar por su propio deseo, d&aacute;ndole paso a la subjetividad, congelada en el s&iacute;ntoma corporal por alg&uacute;n evento de su historia personal&quot;.<br /> <br /> Todo un desaf&iacute;o.<br /> <br /> Para quienes son refractarios a la cura a trav&eacute;s de la palabra, los impresionantes avances producidos por las neurociencias permiten una especificidad en la administraci&oacute;n de psicof&aacute;rmacos que los convierte en una opci&oacute;n considerable.<br /> &quot;En ciertas enfermedades en las que el componente emocional es m&aacute;s marcado se combina la terap&eacute;utica espec&iacute;fica con la psicofarmacol&oacute;gica&quot;, dice el psiquiatra Jos&eacute; Bonet, docente de la Universidad Favaloro.<br /> Y ejemplifica: &quot;Si bien un antidepresivo no mejora necesariamente el cuadro org&aacute;nico, s&iacute; mejora el estado general de la persona, su calidad de vida y su respuesta al dolor&quot;.<br /> Desde una vertiente m&aacute;s espiritual, Gabriel Collazo, psic&oacute;logo y presidente de la Asociaci&oacute;n de Yogaterapia y Psicosomatolog&iacute;a de Argentina, propone agregar a las alternativas antiestr&eacute;s naturales la utilizaci&oacute;n terap&eacute;utica de la meditaci&oacute;n.<br /> Variedad de opciones a las que no son ajenas la alimentaci&oacute;n sana y el trabajo corporal, y que de ning&uacute;n modo se oponen entre s&iacute;.<br /> Si se pueden sumar m&aacute;s alternativas, el resultado ser&aacute; m&aacute;s integrador.<br /> La apuesta es, en palabras de la doctora Zabalo, &quot;ver el &aacute;rbol y ver el bosque tambi&eacute;n&quot;.</span><br /> <br /> &nbsp;</p> <p>&nbsp;</p>