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Los enemigos de la salud mental femenina

CRISTIÁN GONZÁLEZ S., PAMELA ELGUEDA T. El Mercurio

Psiquiatría:




Las mujeres en edad fértil son quienes presentan, con mayor frecuencia, problemas emocionales y psíquicos como depresión y ansiedad.

Pero estas patologías se están extendiendo a aquellas de mayor edad.


La multiplicidad de roles, la competitividad laboral y las expectativas frustradas, entre otros factores, explican los resultados de la encuesta de la Superintendencia de Salud.


En pocos meses, una chilena casada y madre de dos adolescentes vio enfermar a su marido, asumió como jefa de hogar, trasladó su hogar a Santiago, conoció los sinsabores del trabajo en la capital y supo que sería abuela.

Hoy, ella está con depresión.


Esta historia se repite en Chile con diferentes matices y es, a juicio de la psiquiatra Graciela Rojas, un buen ejemplo de la sobrecarga de responsabilidades que están minando la salud mental femenina.

"La mujer es la piedra de tope de todos los problemas que enfrenta la familia y nuestra sociedad no dispone de medios ni otras redes sociales que la apoyen", lamenta la directora de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile.


Una realidad que el reciente estudio de la Superintendencia de Salud dejó de manifiesto y que, además, hizo surgir otros aspectos: una cómoda situación económica o un completo plan médico no son garantía de buena salud mental para ellas.


Además, si hasta ahora las investigaciones mostraban que el grupo etario más afectado iba de los 25 a los 44 años, este estudio alerta también sobre un aumento del problema en las mujeres de 45 a 64 años.


Si bien los trastornos emocionales y síquicos pueden afectar a la mujer a cualquier edad, es durante su adultez cuando se ven más vulnerables debido a factores sicológicos y sociales, como la multiplicidad de roles, de demandas y expectativas.


Desde un punto de vista cultural, "la mujer siempre está disponible para los otros y eso la estresa mucho.

En etapas medias de la vida, termina siendo el "jamón del sándwich" entre los problemas y necesidades de sus hijos y los de sus propios padres".


La mayor predisposición femenina a la depresión es un fenómeno ligado fuertemente a su etapa fértil -antes de la pubertad y luego de la menopausia, los índices son similares a los de los hombres-.

Y así como a edades más jóvenes la llegada del primer hijo o el regreso al trabajo después de la maternidad implican situaciones de mayor estrés, con la menopausia los cambios hormonales, la pérdida de la juventud o el alejamiento de los hijos son factores que también alteran su ánimo.


Para Andrea Gamboa, sicóloga del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género de la Universidad de Chile (CIEG), las políticas públicas de atención a la mujer están muy centradas en la salud reproductiva y materna.


"También está todo el imaginario colectivo que centra el valor de la mujer en su capacidad de ser mamá.

Y cuando esa etapa termina se da una serie de mitos relacionados con la pérdida de la identidad femenina -y la aparición de rasgos masculinos- que afectan la salud mental de ellas".


"Los hallazgos del estudio apuntan a la necesidad de prestar más atención a las mujeres de entre 45 y 65 años", comenta el doctor Enrique Jadresic, presidente de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía.


Claudia Araya y Andrea Machuca, sicólogas de la Universidad Católica que han estudiado el tema de género, explican que la teoría de la sobrecarga es válida también en las mujeres mayores de 50 años.

"Se puede pensar en mujeres con hijos adolescentes a esa edad, que desde el lado profesional puede ser una etapa de alta especialización".


Si bien los especialistas precisan que la educación es un factor protector, un aspecto llamativo de la muestra es que las mujeres con estudios de posgrado tienen peor salud mental que aquellas sólo con enseñanza básica.


"Las mujeres con mejor nivel educacional tienen una presión mayor porque han ido sobrepasando todas las barreras que les impone la sociedad y, probablemente, están compitiendo en desigualdad de condiciones con los hombres", dice Graciela Rojas.


A esto, Claudia Araya yAndrea Machuca añaden la "desacralización" del rol materno, aunque las madres siguen siendo garantes del orden familiar: "Estamos a medio camino entre la lógica de que cada uno es responsable de su destino, pero siempre se puede culpar a la madre de algo".


A lo anterior se suma el quiebre de las expectativas.

"Fenómenos de desencanto, frustración o rabia a veces pavimentan el camino a la depresión en mujeres que tenían legítimas y comprensibles aspiraciones profesionales", dice Jadresic.


Además, la sicóloga Andrea Gamboa añade el factor económico: "En el quintil más bajo de ingreso, hombres y mujeres ganan lo mismo.

En el más alto, hay una diferencia de 30% a favor de los hombres.

Obviamente que eso es frustrante para ellas".


Mente sana en cuerpo sano


Excepto la salud mental en los mayores de 65 años, los índices a nivel físico y mental de hombres y mujeres empeoran con la edad, según el estudio de la Superintendencia de Salud.

Algo lógico a juicio de los especialistas, si se considera que una buena salud mental es un requisito para una buena salud física.


De hecho, muchos síntomas físicos que llevan a las personas a consultar -palpitaciones, mareos, temblor, falta de aire- se deben en realidad a patologías psíquicas, como un trastorno de pánico.


"La depresión también tiene componentes físicos, como cansancio, falta de apetito, problemas de sueño y dolores musculares", dice la psiquiatra Graciela Rojas.

Lo mismo ocurre con aquellas jaquecas más persistentes o molestias gastrointestinales.


El estrés y la depresión también inciden a nivel intelectual y en el sistema inmunológico, elevando el riesgo de cáncer e infecciones.


PREVALENCIA


Las patologías mentales más frecuentes en las mujeres son la depresión y los cuadros de angustia como ansiedad y pánico.