De un 30% a un 50% y en casos leves o moderados.
Se hizo una prueba con adultos de 20 a 45 años que duró 12 semanas.
Los científicos dicen que con el deporte se evita el consumo de psicofármacos.
"Mente sana en cuerpo sano", expresión que los griegos usaban en la antigüedad, encontró al fin su evidencia científica.
La actividad física, además de aumentar el tono muscular y prevenir enfermedades como la hipertensión, la diabetes y la obesidad, ayuda a reducir la depresión, el más común de los trastornos mentales.
El dato se desprende de una investigación realizada por científicos del Southwestern Medical Center de la Universidad de Texas, que determinó que las personas de 20 a 45 años con depresiones leves o moderadas que realizaban 30 minutos de ejercicio aeróbico de tres a cinco veces por semana, reducían entre un 30% y un 50% los síntomas de la depresión al cabo de 12 semanas.
Andar en bicicleta, caminar, correr o nadar pueden ser altamente terapéuticos, de acuerdo con el estudio norteamericano.
Los expertos aseguraron que la indicación de ejercicio físico para el tratamiento de la depresión tiene efectos similares a los proporcionados por los antidepresivos y la psicoterapia.
¿Puede la actividad física realmente aliviar la depresión? Todos han experimentado alguna vez que, después de hacer algún
ejercicio aeróbico, más allá del cansancio físico, se percibe un cambio notable en el estado de ánimo.
Si bien interviene una cuota de sugestión, el trabajar el cuerpo genera modificaciones a nivel fisiológico que producen una sensación de bienestar.
"Está comprobado que cualquier actividad física tiene un efecto sobre el sistema de defensas y favorece el crecimiento neuronal, contrarrestando las funciones que se encuentran alteradas en la depresión, como la afectividad, la cognición, la psicomotricidad y la conducta", explicó el psiquiatra Andrés Flichman.
Además, la práctica regular de ejercicio favorece la producción de endorfinas, "unos neurotransmisores que reducen las sensaciones de dolor ?precisó el especialista? que son como ansiolíticos internos".
Sin embargo, la recomendación de una rutina de ejercicios para personas que sufren de depresión tiene algunas limitaciones: "Puede funcionar en cuadros leves o moderados y siempre debe considerarse como una medida complementaria a un tratamiento psicoterapéutico y farmacológico", enfatizó Flichman.
Es decir, el ejercicio físico por sí solo no cura la depresión.
Pero la idea es hacer algo activo para revertir la inactividad característica de la depresión y estimular los mecanismos que reducen los estados de ánimo negativos.
"Las actividades placenteras en general han demostrado ser efectivas para el tratamiento de la depresión", aseguró el doctor en psicología Eduardo Keegan, titular de Psicología clínica de la Universidad de Buenos Aires.
"Es importante detectar qué le resulta placentero al paciente", señaló Keegan.
En primer lugar, hay que evaluar si las personas a las que se les incluye la actividad física dentro de la oferta terapéutica ya tienen una predilección por la misma.
Y aun así, la recomendación debe ser cautelosa.
"Si se indica un programa de ejercicios se debe armar una agenda estructurada, con un uso del tiempo definido, y un grupo de profesionales que acompañe esa actividad", apuntó Keegan.
Otra variable a considerar es la intensidad del trabajo físico a realizar: mayor cantidad no significa mayor esfuerzo.
"Una persona sufre de depresión cuando no puede responder a todas las exigencias internas y externas", explicó Esteban Colombo, psicólogo especializado en deportes.
En este sentido, se puede prescribir alguna actividad física "siempre y cuando no represente un nivel de competencia tan alto que refuerce la enfermedad", agregó.
Respecto de cómo realizar la actividad física "es mejor que sea compartida, porque el trabajo compartido le permite a la persona deprimida poder salir de sí misma, que es lo que la enferma", indicó Colombo.
En todo caso, es conveniente que las personas no intenten iniciar un programa de condicionamiento físico por su cuenta sino que consulten cuál es la rutina de ejercicio óptima en cada caso.
Si en algo coinciden la mayoría de los especialistas es que, para combatir la depresión, lo mejor es recuperar la actividad gradualmente, empezando por aquella que sea satisfactoria para la persona, por más nimia que resulte.
Rescatar ese interés en algún objeto del mundo, desde lo físico, lo lúdico, o lo recreativo parece ser la clave para apaciguar el sufrimiento psíquico.