HAY QUE DISTINGUIR LA TRISTEZA DEL SINDROME DEPRESIVO 
Combinación de terapias: ¿el camino más efectivo?
Todos experimentamos sentimientos de dolor, por algún contratiempo, pérdida, o, como dijo Freud, por la "miseria cotidiana".
Estos sentimientos son normales, necesarios y transitorios.
Sin embargo, cuando persisten e interfieren en la vida cotidiana pueden indicarnos la existencia de un trastorno depresivo.
Estar deprimido no significa simplemente estar triste.
La tristeza es un afecto humano normal y la depresión es una enfermedad.
Una de cada tres personas tuvo o puede tener un episodio depresivo en su vida.
La gravedad, duración y presencia de otros síntomas son los factores que distinguen la tristeza normal de un síndrome depresivo.
Tradicionalmente, la depresión es calificada como leve, moderada o severa.
Los síntomas que predominan en la mayoría de los cuadros de depresión son el estado de ánimo decaído (sentimiento de tristeza o vacío) y la pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban.
Además, según la gravedad, es frecuente tener disminución de la energía o fatiga, desgano y dificultad para concentrarse, pérdida o aumento de peso, insomnio o hipersomnia, e irritabilidad.
También puede haber sentimientos de inutilidad, de culpa, de desesperanza y pesimismo.
La depresión leve es intermitente y se caracteriza por la presencia de algunos de estos síntomas.
En cambio, en una depresión mayor o severa estos síntomas se presentan durante al menos dos semanas, producen un grado de angustia alto e interfieren con la capacidad para trabajar, dormir, comer y disfrutar de actividades antes placenteras.
Las estadísticas muestran que la depresión se da en la mujer con una frecuencia que casi duplica la del hombre.
Se considera que algunos factores hormonales como cambios en el ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el posparto y la menopausia podrían contribuir a la tasa más alta de depresión en la mujer.
Existe una gran variedad de tratamientos para los trastornos depresivos.
La psicoterapia sola es efectiva en algunas formas más leves de depresión.
Para los episodios de larga duración de depresión moderada y severa, los antidepresivos han demostrado su eficacia.
Los más recetados son los antidepresivos tricícliclos (ADT), los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO),y los inhibidores selectivos de la recaptura de la serotonina (ISRS).
Además, han probado ser eficaces algunas psicoterapias, como la terapia cognitiva, que intenta corregir las distorsiones que constituyen la denominada "tríada cognitiva" de la depresión (visión negativa del mundo, visión negativa del futuro, visión negativa de sí mismos).
Muchos estudios sugieren que la combinación de terapias suele ser la estrategia más efectiva para minimizar el riesgo de recaídas.