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Dermatología y Psiquiatría: la estrecha relación de dos especialidades aparentemente muy distintas

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- Existen dos nexos de unión entre la dermatología y la psiquiatría: las manifestaciones cutáneas de enfermedades psiquiátricas y las enfermedades dermatológicas que se acompañan de afectación psiquiátrica


- La Academia de Dermatología ha creado el grupo de psicodermatología, ante el aumento de patologías dermatológicas que se está demostrando tienen que ver con situaciones psicológicas de impacto


- Casi el 2% de la población sufre alopecia areata, una caída de cabello que sólo se da en partes determinadas del cuero cabelludo o la barba de la que no se conocen las causas pero se sabe que hasta en el 80% de los casos va asociada a alguna enfermedad psiquiatrica


- A veces el paciente desea una perfección absoluta en su rostro o cuerpo y este deseo puede dar lugar a una dismorfofobia, que va a originar múltiples consultas dermatológicas (sobre pequeñas cicatrices, poros dilatados?), en las que el paciente difícilmente va a poder resolver su situación



Salamanca, 3 de junio de 2005- Dos especialidades médicas que, aparentemente, tienen poco que ver, como la Dermatología y la Psiquiatría, están estrechamente relacionadas, según se ha puesto de manifiesto en un simposio celebrado en el XXXIII Congreso Nacional de Dermatología y Venereología que tiene lugar en Salamanca del 2 al 4 de junio.


Según explica el Dr.

Alberto Miranda, Jefe de Servicio y Profesor titular de Dermatología del Hospital Clínico de Valladolid y Vicepresidente del Comité Organizador del Congreso, uno de los directores del grupo de psicodermatología, existen dos vertientes en las que estas dos especialidades pueden relacionarse.


 


La primera, son las manifestaciones cutáneas de enfermedades psiquiátricas y, la segunda, las enfermedades dermatológicas que se acompañan de afectaciones psiquiátricas.


En el primer grupo, el experto destaca la dermatosis artefacta, un trastorno psiquiátrico que se manifiesta en la provocación por parte del paciente de autolesiones sin que él mismo sea consciente de que lo hace.

"Estos individuos llegan a la consulta afirmando que tienen lesiones en la piel y que no saben por qué", explica el Dr.

Miranda, quien añade que "existen signos que nos hacen sospechar de la presencia de esta enfermedad, como el hecho de que las lesiones sean lineales (por haber sido hechas con las uñas) o que estén muy trabajadas".


Sin embargo, el trato con estos pacientes requiere de un "tacto exquisito" para conseguir que se sometan a tratamiento psiquiátrico, ya que el enfermo no es consciente de que tenga ningún problema y su primero reacción es pensar que el médico no lo entiende e irse de la consulta, con lo que "se pierde la oportunidad de que vaya al psiquiatra".

Para conseguir esto último, el dermatólogo debe establecer una muy buena relación y aconsejarle que visite al psiquiatra "más para que le ayude en general que por las autolesiones en concreto, que el paciente sigue sin reconocer como tales".


La dermatosis artefacta, que el Dr.

Miranda describe como "un trastorno que no es frecuente pero que tampoco es raro en las consultas de dermatología", no es la única alteración de este primer tipo.

Según señala el especialista, también es destacable la tricoticomanía, que se da sobre todo en niños y adolescentes y consiste en arrancarse los pelos y no ser consciente de ello o no reconocerlo, algo que comparte la familia que en muchos casos se niega a aceptar la enfermedad.


Otro factor que hay que destacar es el que se refiere a las manifestaciones cutáneas que se pueden observar en relación con los medicamentos psiquiátricos.

"Así, pueden aparecer reacciones medicamentosas cutáneas (toxicodermias) o bien con aumento de seborrea (en relación con anticonvulsivantes) o con pérdida difusa de cabello o sequedad de mucosa oral en relación con antidepresivos triciclitos (muy utilizados), explica el Dr.

Antonio Rodríguez Pichardo, Jefe de Sección del Servicio de Dermatología del Hospital Virgen Macarena de Sevilla.


La segunda forma en que se relacionan la dermatología y la psiquiatría se da en las enfermedades dermatológicas que se acompañan de afectaciones psiquiátricas.

En este extenso grupo, cabe destacar la alopecia areata, un trastorno que afecta a cerca del 2% de la población y que consiste en la caída de cabello sólo en una parte del cuero cabelludo o de la barba.

Aunque no se conocen las causas, se sabe que están involucrados factores inmunológicos, familiares y psiquiátricos.

"Se sabe que un elevado número de los casos, entre el 60% y el 80%, están asociados a alguna enfermedad psiquiátrica", subraya el Dr.

Miranda que añade que los trastornos más comunes son la depresión, los de ansiedad y los adaptativos.


En general, apunta el especialista, cada vez se está viendo que existe asociación entre el estado psicológico y más patologías dermatológicas.

Por ejemplo, el acné es una enfermedad muy frecuente, que se sabe que en muchos casos está acompañado por factores psicológicos estresantes que "actúan sobre el acné empeorándolo".

Además, el propio acné puede producir patologías psiquiátricas ya que se suele dar en una época muy mala para el joven, en la que busca la afirmación de la personalidad.

"El acné puede incluso llegar a producir depresión", subraya el experto.


Por su parte, el Dr.

Rodríguez Pichardo señala que "todas las enfermedades dermatológicas que distorsionan la imagen corporal pueden producir una enfermedad psiquiátrica o, al menos, alteraciones psiquiátricas como la ansiedad o la depresión".


Además, en algunas ocasiones, "el paciente desea un perfección absoluta en su rostro o cuerpo y este deseo puede dar lugar a una dismorfofobia (verse distinto de lo que uno es), que va a originar múltiples consultas dermatológicas y en las que el paciente difícilmente va a poder resolver su situación (pequeñas cicatrices, poros dilatados?)", subraya el especialista del Hospital Virgen Macarena.


"La relación entre la psiquiatría y la dermatología cada vez es más importante para nosotros", afirma el Dr.

Miranda quien opina que hay dedicar más tiempo a estudiar esta relación, uno de los objetivos del Grupo de Psicodermatología de la Academia Española de Dermatología.

Otro de los intereses del grupo es "convencer al psiquiatra de la importancia de la dermatología en algunos trastornos propios de su especialidad".


De hecho, recientemente se ha desarrollado una nueva disciplina, la psiconeuroendocrinoinmunología, que relaciona los factores psicológicos con los neurológicos, los hormonales y los inmunológicos.

Entre los hallazgos de esta disciplina se encuentra el hecho de que el estrés pueda generar liberación de neurotransmisores que puedan alterar la normalidad hormonal e inmunológica y provocar, entre otras consecuencias, un empeoramiento del acné o una alopecia areata.


Recientemente se ha visto una relación entre la psiquiatría y dolencias clásicas de la dermatología como el lupus eritematoso y los procesos autoinmunes.

"Cada vez se comprueba con más frecuencia que ha habido un evento psicológico importante antes del desarrollo de estas enfermedades", comenta el Dr.

Miranda.


El experto del Hospital Clínico de Valladolid considera que en el periodo de residencia de los dermatólogos sí se les forma a los futuros especialistas sobre esta relación pero que, en la práctica clínica real, "no está implantada una relación fluida entre el psiquiatra y el dermatólogo", algo que el Dr.

MIranda aboga por cambiar.