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Los adolescentes necesitan dormir más

El Mercurio

La irregularidad en los hábitos de dormir en el adolescente induce a un sueño poco reparador, provocando en ellos somnolencia durante el día.

Todo es culpa del ritmo circadiano.


Que despierten pasado el mediodía el fin de semana no es flojera, dice un estudio.


Todo padre que tenga a un hijo adolescente viviendo en su mismo techo sabe cuántas horas pueden llegar a dormir, hábito que la mayoría de los progenitores atribuye a la flojera típica de la edad.

Y para qué decir si los jóvenes están de vacaciones.


Sin embargo, un estudio publicado ayer en la revista médica "Pediatrics" presentó evidencia científica que demuestra que hay una buena explicación biológica a la modorra adolescente: el ritmo circadiano o ciclo del sueño cambia entre los 13 y los 22 años.


El cambio significa que el desempeño y los logros alcanzan su primer peak en la tarde, y que necesitan un promedio de nueve a diez horas de sueño por la noche, de acuerdo con los investigadores del Centro para el Sueño y la Biología Circadiana de la Universidad Northwestern, ubicada en las afueras de la ciudad estadounidense de Chicago.


Los investigadores reunieron información de estudiantes de un bachillerato local que llevaban diarios durante el día en el que anotaban sus estados de ánimo y su capacidad de aprendizaje.


Un segundo equipo de investigación de la Universidad Brown, en Rhode Island, encontró que el motivo del letargo, los cambios de humor y los olvidos de muchos adolescentes se deben a una falta crónica de sueño.

La mayoría de los adolescentes sólo pueden cubrir este déficit durmiendo hasta el mediodía los fines de semana.


Tanto en Estados Unidos como en Chile las escuelas abren a las 8:00 de la mañana.

Las autoridades de Washington -en cuyos suburbios algunos colegios incluso abren a las 7:30- han discutido sobre este problema en el ritmo circadiano de los adolescentes y la necesidad de comenzar las clases más tarde, pero se encontraron con la resistencia de los empleadores locales, que necesitan que los adolescentes que trabajan salgan temprano de clases para mantener sus negocios en buen funcionamiento.