Cuando no es posible superar una pérdida
EFE
Pérdidas difíciles de superar
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MIAMI - El duelo complicado o patológico es una enfermedad que está cobrando atención en la comunidad científica internacional y afecta en Estados Unidos a cerca de un millón de personas que han perdido a un ser querido.
Pérdidas difíciles de superar
Se trata de una fuerte alteración psíquica, anímica y de ciertos patrones de comportamiento que sigue a la pérdida de padres, hermanos, hijos, cónyuges u otros familiares cercanos y/o queridos.
De acuerdo con Katherine Shear, profesora de Psiquiatría de la Universidad de Pittsburgh, en el duelo complicado los múltiples padecimientos de los pacientes no terminan cerca del año -como en el duelo normal- sino que continúan durante mucho tiempo, incluso por el resto de la vida de los pacientes.
Sin tratamiento, el duelo complicado podría llevar a quienes lo padecen a una fuerte depresión, a abuso de drogas y/o alcohol, enfermedades del corazón y hasta el suicidio.
La Asociación de Psiquiatría Americana sostiene que las personas que presentan estos síntomas difieren de los que sufren depresión mayor, síndromes depresivos o los llamados desórdenes postraumáticos.
Estos últimos se caracterizan por presentar manifestaciones emocionales y de conducta que suceden luego de catástrofes naturales o guerras.
Pese a que hay síntomas que se superponen entre toda esta gama de afecciones, el duelo complicado se caracteriza porque la persona que lo padece no puede desarrollar su vida como antes.
Estas manifestaciones tienen que ver con el "enfermizo" deseo de ver a la persona querida, en la falta de deseos de seguir viviendo, en la búsqueda infructuosa del ser querido, el evitar concurrir a los lugares a los que anteriormente se compartía con la persona querida y que a raíz de la muerte tratan de evitar y visitar.
Por el contrario, el duelo normal se caracteriza por una profunda tristeza al principio, sentimiento de culpa de los que quedan vivos y estados depresivos, entre otros síntomas que no le impiden a la persona que los padece continuar con sus actividades habituales.
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Por otra parte, la mayoría de las personas, a pesar del dolor y la tristeza que implica la pérdida de un ser amado, pueden continuar desarrollando su vida sin mayores complicaciones y no tienen ni ideas ni pensamientos suicidas, como muchas veces suele ocurrir en los casos de depresión severa.
En Estados Unidos, país que se caracteriza por una fuerte inmigración de muchos lugares del mundo, las diferencias son más marcadas, ya que además de los trastornos mencionados anteriormente se le agregan los provenientes de la distancia con el país de origen y muchas veces la imposibilidad de acompañar a los familiares en los últimos momentos, lo que incrementaría el dolor por la pérdida.
En el caso particular de la población de origen hispano, la situación legal que tienen muchos inmigrantes agrava el hecho de no poder viajar a sus países de origen para acompañar a parientes o amigos moribundos o siquiera asistir a sus funerales, lo que hace más difícil luego elaborar el duelo.
Pero el primer paso para combatir una enfermedad es tomar conciencia de que existe y por lo tanto que se la pueda combatir.
Se están estudiando diferentes terapias que, según las investigaciones preliminares, han ayudado mucho a quienes sufren de esta enfermedad.
Algunos de los pasos de esa terapia implican hablar de la vida del paciente en el momento de la muerte de ese ser querido, lo cual resultaría muy difícil al principio, pero que con varias sesiones con el profesional, daría resultados casi inmediatos.
Otra de las técnicas psicológicas aplicadas, consiste en que el paciente "hable" con el muerto y le cuente lo que le pasa, le diga aquello que le quedo pendiente (una de las mayores características de esta enfermedad) y de alguna forma, se saque de su sistema lo que lo ha dejado atado al momento del fallecimiento y lo ha sumido en ese "duelo complicado".
Seguramente en poco tiempo, como tantas otras enfermedades, el duelo patológico será recalificado y entonces las personas que la sufren, tendrán una nueva oportunidad de mejorar y poder volver a disfrutar de la vida.