ENTREVISTA.
El premio Sigmund Freud, una de las más altas distinciones a la trayectoria y aporte en el campo psicoterapéutico, lo obtuvo el psicólogo Roberto Opazo por su Modelo Integrativo.

A no dudar; el premio Sigmund Freud para la psicoterapia de la ciudad de Viena, que este año recayó en el psicoterapeuta chileno Roberto Opazo, es motivo de orgullo nacional.
Algo así como alcanzar la punta del K2 o del volcán Kilimanjaro.
Una cima que se ve difusa si se tiene en cuenta que el jurado independiente, designado por el World Council for Psychotherapy, puede seleccionar a cualquiera de los 700 mil psicoterapeutas que trabajan alrededor del mundo.
Pues bien, este año decidió otorgárselo al psicólogo chileno, director del Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa (ICPSI) y del programa de magíster en Psicología Clínica, mención Psicoterapia Integrativa, de la Universidad Adolfo Ibáñez.
¿El motivo? Sus 35 años de trayectoria y, en especial, su contribución a la comunión de enfoques psicológicos, a partir de la presentación (en los años 80) de un modelo de terapia integrativa que valida los aportes de las distintas teorías existentes, reencuadrándolas en un marco teórico más amplio y que fue elaborado, según dice, "más por necesidad que por decisión previa".
Luego de estudiar durante varios años el psicoanálisis, lo abandonó para ejercer como cognitivo-conductual, corriente que tampoco lo llenó del todo; posteriormente, optó por ensanchar horizontes y se abrió a la Gestalt y otros enfoques, hasta que comenzó a intuir que no encontraría la verdad en ninguna escuela específica, sino en el conjunto de todas ellas: "Sumando, rescatando aciertos, poniendo "y" donde antes existía "o"".
Integración
Opazo habla siempre en plural.
Dice "trabajamos", "elaboramos", "presentamos".
Esto porque no ha transitado solo: la biografía del ICPSI que fundó marcha a la par con la evolución del Modelo Integrativo Supraparadigmático, que en 1983 presentó a la comunidad internacional.
Por eso es que siente que el premio -que recibirá en agosto de manos del ministro de Salud de Viena, en el Congreso Mundial de Psicoterapia en la ciudad de Buenos Aires- no sólo lo distingue a él, sino a su equipo y, más ampliamente, a la generalidad de terapeutas chilenos.
-¿Cuándo comenzó su interés por integrar corrientes?
"Al darme cuenta que ninguno de los enfoques satisfacía por completo lo que esperaba lograr con mis pacientes, sentí la necesidad de integrarlos a través de una sistematización organizadora.
De lo contrario, hubiese sido un ecléctico, y me parece que el eclecticismo aporta desorden, una oda a la libertad que puede devenir en libertinaje".
-Dice que el siglo XX fue un período de ensayo de distintas psicoterapias y que al siglo XXI le corresponde lograr una gran síntesis.
¿Por qué? Bien podría ser el siglo de la consolidación o la reformulación de cada corriente...
"Ninguna escuela ha conseguido ser lo que prometió ni se ha perfilado mejor que otra; se tiende a empatar con resultados terapéuticos insuficientemente buenos.
Es decir, los pacientes progresan, todos coinciden en que es bueno ir a psicoterapia, pero según los datos que arroja la investigación, los objetivos terapéuticos se resuelven sólo parcialmente.
Esto sugiere que ninguna teoría por sí sola ha logrado abarcar la dinámica psicológica en buena forma, ni ha logrado ser suficientemente efectiva como para imponerse".
Teoría o copy-paste
-Su énfasis en la terapia como mecanismo para trabajar problemas "reales" de personas "reales" huele a esfuerzo cognitivo-conductual.
¿Cuánto hay de eso en su campaña integrativa?
"Mucho.
Pero el énfasis no es cognitivo especialmente: es afectivo, inconsciente, biológico, ambiental; es decir, contiene los distintos paradigmas que integran el Modelo".
-¿Cree usted que es viable homogeneizar tratamientos y abordar al hombre mediante variables científicas?
"No en el sentido de ciencia dura, pero sí humanista.
El terapeuta se nutre de la investigación, el conocimiento científico y sistemático, la verificación de hipótesis, el seguimiento o la acumulación de datos, pero los administra artísticamente.
Esto quiere decir que con cada paciente reconoce su individualidad y aterriza la ciencia aprendida a su dinámica única: qué causas hay en él, qué le ayuda, qué le hace sentido, qué es valorado, con qué estilo y lenguaje le entrega una técnica terapéutica, en el entendido, que aunque los principios puedan ser comunes, la organización siempre será individual".
-En ese contexto se entiende que existan diferentes corrientes y terapeutas para distintos pacientes...
"Distintos terapeutas van a existir siempre, aunque tengan la misma escuela.
El asunto es cuánto hemos aprendido de esos años de ensayo por tratar de hacer bien las cosas y cómo vamos a hacer una síntesis que sea lo más tranquila posible, lo menos fanática y sectaria, que tenga este equilibrio entre ciencia y arte, y que otorgue tranquilidad de análisis para observar hacia todos lados sin tener que estar con anteojeras mirando sólo en una dirección".
-El enfoque integrativo se nutre de las partes válidas de las teorías existentes y las reencuadra en un marco teórico más amplio.
¿Cuál es ese fundamento que la justifica y la aleja de ser un mero copy-paste?
"La integración construye algo nuevo a partir de los elementos existentes, decantado una teoría del conocimiento, una epistemología y una metodología que permitan acceder al conocimiento: qué considerarás válido y con qué criterios de análisis te aproximarás a la dinámica psicológica.
Eso generó el Modelo que denominamos Supraparadigmático, creado a partir de las evidencias arrojadas por la investigación (no es que se me haya ocurrido como asociación libre) y que desde mi punto de vista explica mejor, porque contiene el paradigma biológico, cognitivo, afectivo, inconsciente, ambiental/conductual, sistémico y un sistema Self con sus funciones de identidad, significación, autoorganización, búsqueda de sentido y conducción existencial, como elementos matrices.
Entonces al atender a un paciente consideras todo lo anterior, pero dependiendo del motivo de consulta o de las causas del problema, irás más hacia un lado o a otro, pero siempre en el marco de una panorámica más completa".
-¿Qué recogió específicamente de cada enfoque?
"No integras enfoques o autores; integras paradigmas, que constituyen una categoría más abstracta.
Freud, Skinner, Watson, Beck y otros autores, aportaron elementos enriquecedores para la predicción y el cambio en psicoterapia.
Y de eso se nutre el modelo.
Por ejemplo, de Freud, el hecho de que existen variables fuera del "darse cuenta" de la persona, ya sea porque no tienen fuerza suficiente, porque no se les presta atención o porque son aspectos reprimidos que en la conciencia causan demasiado conflicto emocional.
Por lo tanto, dentro del modelo integrativo aceptamos el hecho que las personas presenten contenidos reprimidos y que utilicen mecanismos de defensa.
Lo que hacemos es ensanchar el "darse cuenta" en diferentes direcciones, por ejemplo para captar mejor la relación entre conductas y consecuencias.
O bien, puede que existan elementos de los cuales arrancas y si te fortaleces como persona harás una lectura de contenidos subyacentes, accediendo a factores que puedes haberle estado haciendo el quite una vida entera".
De epistemologías
-¿Cuánto pesa cada uno de los paradigmas en el modelo integrativo?
"La ventaja del modelo es que no está la balanza cargada, le da igualdad de oportunidades a todas las dimensiones.
Se carga más tarde, dependiendo del tipo de conflictos que tiene el paciente, pero de primeras cada una de estas variables tiene su oportunidad para luego quedarnos con lo que opera más en el paciente, y la solución va a tener más que ver con lo que le pasa a ese paciente en particular.
Si la familia, por ejemplo, no tiene mucho que ver con sus problemas, me concentraré en otras dimensiones.
Uno va seleccionando al determinar cuáles causas son más relevantes y qué líneas terapéuticas en este caso particular son más eficientes, pero eso varía de un paciente a otro".
-¿Existe alguna concepción antropofilosófica detrás del modelo?
"Del modelo hemos derivado una especie de "ideal del ser humano", lo cual involucra nortes orientadores del desarrollo personal, opciones que el paciente tendrá la libertad de valorar o no.
Epistemológicamente, postula que nuestra biología "tiñe" nuestro conocer pero no lo impide.
Desde la antropología cultural, asume que la naturaleza humana aporta elementos más "fijos", sustanciales, estructurales; pero deja espacio también para dinámicas más flexibles y cambiantes.
En el ámbito de la libertad personal, admite que la biología y las experiencias tempranas predisponen, pero rara vez disponen o determinan en un 100 por ciento.
Y esto deja espacios para el cambio en psicoterapia.
Ello se recoge también en las funciones del sistema Self; por ejemplo, cada cual le da sentido a su vida (más trascendente o menos, más espiritual o menos) y cada cual es el conductor de su propia existencia, lo cual es el desafío central de todo ser humano".
Fuera eclécticos
-Usted ha criticado el que cada terapeuta seleccione, según su propio criterio y necesidad, los enfoques a utilizar en su terapia.
¿Qué diferencia existe entre una terapia integrativa y una ecléctica?
"En la práctica significa que posees una teoría guiadora, en comparación con el eclecticismo que tiene licencia para tomar, cuándo sea y cómo sea, lo que le guste, venga de dónde venga.
En cambio, el Modelo Integrativo Supraparadigmático ofrece un marco teórico regulador, que guía en cómo diagnosticas y procuras cambios y en qué investigas, cómo seleccionas y cómo almacenas el conocimiento; no es todo a gusto del terapeuta.
Pero eso no descarta que el terapeuta seleccione y utilice el modelo a su manera; ser integrativos no implica hacer las cosas a modo de regimiento".
Hombros de muchos
-Pero en el caso de un paciente con fobia, tanto el ecléctico como el integrativo aplicarán una terapia conductual.
¿Cuál es la diferencia?
"Probablemente serán terapias parecidas, pero desde el modelo integrativo el terapeuta intentará potenciar adicionalmente la técnica conductual con aspectos afectivos, de relaciones interpersonales o de alianzas terapéuticas, estando atento a cómo el paciente traduce esa técnica sugerida, porque puede que la traduzca muy mal y termine no sirviendo.
Lo que le falta al ecléctico es el marco guiador que obliga a mirar las distintas dimensiones del ser humano.
Cada uno de los paradigmas tiene que tener una oportunidad "justa" para mostrar si influye como causa o como fuerza de cambio".
-¿Qué gana el paciente con una terapia integrativa?
"Estar frente a una teoría que intenta ser completa.
Además existe una ventaja en la opción de cambio, del mantenimiento del cambio y de la rapidez del cambio, en la medida en que se echa mano a todo lo importante, se intenta dejar fuera lo que no aporta.
Desde ese punto de vista el paciente no es perjudicado porque su terapeuta no quiera utilizar herramientas que lo beneficien; por ejemplo, hay enfoques a los que les cargan los medicamentos o las técnicas o que desperfilan el medio ambiente".
"Acá no existen sectarismos y el paciente no se ve perjudicado; en cambio, tiene un terapeuta abierto, autocrítico, riguroso en aquello que está aplicando sin renunciar a factores útiles por cuestiones teóricas.
La idea es ir avanzando sobre los hombros de muchos, para enfrentar los problemas de todos".