Los últimos trabajos sobre la utilidad de la genética en la individualización de las terapias farmacológicas frente a la esquizofrenia han sido abordados por José de León, director del Centro de Investigación de Farmacogenómica del Hospital Psiquiátrico de Kentucky, durante la décima edición del Curso de Actualización en Psiquiatría, celebrado en Vitoria. Profundizar en la farmacogénetica de la esquizofrenia es el principal interés de la línea de investigación que sigue José de León, profesor de la Universidad de Kentucky, que ha participado en el X Curso de Actualización en Psiquiatría, celebrado en Vitoria. De León, quien también dirige el Centro de Investigación de Farmacogenética del Hospital Psiquiátrico de Kentucky, en Estados Unidos, ha explicado que su trabajo va encaminado a descubrir "los genes que controlan la respuesta individual a los distintos fármacos contra la esquizofrenia". Su campo de estudio "es un terreno nuevo explorable gracias a los últimos avances tecnológicos". Uno de los estudios en los que trabaja el equipo de José de León intenta comprobar si el conocimiento de los genes mejora el tratamiento: "Algunas publicaciones científicas establecen que en el 2015 se llegará a conocer este extremo, pero la impresión clínica que tenemos durante la investigación es que se tardará más tiempo". El investigador ha recordado que existen una serie de sistemas computerizados que permiten medir las variaciones genéticas de forma más rápida y económica de lo que se hacía antes: "La idea es que, en un máximo de 20 años, cuando los pacientes lleguen al hospital se les saque una muestra de sangre, en la que se analicen los diferentes genes en unas horas. En definitiva, los fármacos que existen hoy en día son eficaces y seguros, pero hay personas a las que no les van bien: "Hay que poder adecuar el tratamiento a cada persona. Implicaciones En lo que se refiere a la esquizofrenia, y a la psiquiatría en general, el experto entiende que "todavía estamos en las primeras fases". El especialista ha explicado el posible encarecimiento de la terapia tomando como ejemplo el citrocromo 2DC, una enzima hepática que metaboliza los fármacos: "Es el más importante desde el punto de vista de las medicaciones psiquiátricas porque el 75 por ciento de estos fármacos se metabolizan a través de este citocromo". Según los datos aportados por el especialista norteamericano, alrededor del 7 por ciento de la población de raza blanca no tiene esta enzima; además, hay otro porcentaje similar de personas que la presentan en exceso: "Estas personas que se ubican en los extremos no responden bien a los medicamentos convencionales que están metabolizados por dicha enzima. Pese a que De León ha advertido que "en la actualidad esta posibilidad no está disponible", el investigador de la Universidad de Kentucky advierte que "en un plazo de 15 ó 20 años los médicos de atención primaria van a tener que empezar a familiarizarse con asuntos de genética porque se utilizará para elegir los medicamentos más adecuados
El experto considera que en 20 años este método será una realidad.
En la esquizofrenia, particularmente, "se está empezando a utilizar esta vía, pero la información disponible que tenga influencia directa en esta patología es todavía muy escasa".
Posteriormente, y de acuerdo con los genes encontrados, se eligirá el medicamento más apropiado a cada persona".
Hablamos de la búsqueda de una medicación a la carta", ha comentado De León.
Uno de los campos en los que trabajan trata de demostrar que estas variaciones genéticas tienen implicaciones económicas.
La idea es que a este tipo de pacientes hay que tratarlos de forma un poco diferente".