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La Familia en Desorden

Elisabeth Roudinesco. Comentario de NORA DOMINGUEZ.

Nuevo ensayo de Roudinesco: ¿por qué la familia, criticada por represiva, vuelve a ser un ideal?

<p style="text-align: justify;"><strong><input src="https://www.psikis.cl/archivos/Libros/lafamendesorden.jpg" type="image" /></strong><span style="font-size:22px"><strong><span style="font-size:48px">H</span>ay familia para todos</strong></span></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size:22px">Nuevo ensayo de Roudinesco: &iquest;por qu&eacute; la familia, criticada por represiva, vuelve a ser un ideal?</span></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size:22px">La familia nuclear, con elenco estrenado en la Modernidad, se expandi&oacute; perseguida por el fantasma de la crisis, una imagen s&iacute;smica que la amenaz&oacute; desde su comienzo.<br /> <br /> Rodeada por representaciones inflexibles, la misma rigidez que pend&iacute;a sobre sus protagonistas les ofrec&iacute;a la plataforma donde situar su posible rebeli&oacute;n.<br /> <br /> Ignorante acerca de cu&aacute;l de sus figuras pod&iacute;a asestarle el azote directo o el golpe traidor, desconoc&iacute;a tambi&eacute;n la &iacute;ndole de sus acusaciones.<br /> <br /> Sin embargo, la familia, en todos los casos y en todos los tiempos, aprendi&oacute; a moverse en un juego de m&uacute;ltiples fuerzas.<br /> <br /> Elisabeth Roudinesco, psicoanalista, doctora en letras, historiadora, escritora de una importante biograf&iacute;a sobre Lacan y una historia del psicoan&aacute;lisis franc&eacute;s, en La familia en desorden se concentra en dar cuenta del entrecruzamiento de saberes que participan en la definici&oacute;n de este objeto de inter&eacute;s renovado.<br /> <br /> Las dotes de Roudinesco para hacer de la historia de la familia un relato sumamente ameno son evidentes.<br /> <br /> Maneja con rigor los beneficios de la alta divulgaci&oacute;n sin renunciar a las precisiones conceptuales, los datos filol&oacute;gicos o los puntos de emergencia de las categor&iacute;as.<br /> <br /> Su pensamiento, que se desplaza m&aacute;s c&oacute;modo y seguro por los andariveles del psicoan&aacute;lisis, se revela en su impulso mim&eacute;tico; sabe que para hablar de la familia son necesarios uno o varios relatos y diferentes escenas.<br /> <br /> El libro elige esta opci&oacute;n narrativa; los cap&iacute;tulos se suceden desde la centralidad y ca&iacute;da de la figura paterna a la del hijo culpable o el padre mutilado pasando por la irrupci&oacute;n del principio femenino y el poder de las madres.</span></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size:22px">Roudinesco traza per&iacute;odos de larga duraci&oacute;n donde operan las tres disciplinas fundamentales que piensan las leyes y los funcionamientos familiares: antropolog&iacute;a, psicoan&aacute;lisis y sociolog&iacute;a.<br /> <br /> Cada una reflexion&oacute; sobre sus transiciones con conceptos propios y todas coincidieron en la construcci&oacute;n de una nueva definici&oacute;n del orden simb&oacute;lico para enfrentar la declinaci&oacute;n del poder paterno sin destruir la estructura que permit&iacute;a mantenerlo en una forma cada vez m&aacute;s abstracta.<br /> <br /> No es lo mismo aludir a la familia a trav&eacute;s de sus leyes de formaci&oacute;n, el peso de las interdicciones, su construcci&oacute;n simb&oacute;lica o sus relaciones con el Estado.<br /> <br /> En cada plano hay un accionar diferente y una paradoja lista para mostrar las contradicciones que la habitan.<br /> <br /> Condici&oacute;n y a un mismo tiempo negaci&oacute;n de la sociedad, dijo sobre ella Levi-Strauss y tambi&eacute;n la caracteriz&oacute; como el espacio de una autonom&iacute;a mal simulada en relaci&oacute;n con el Estado.<br /> <br /> A Roudinesco no le interesan tanto estas cuestiones, no busca equivalencias entre esa m&iacute;nima sociedad y la versi&oacute;n ampliada de la que supuestamente es traducci&oacute;n y reflejo.<br /> <br /> Prefiere avanzar sobre las ideas del Foucault de La voluntad de saber y se&ntilde;alar que represi&oacute;n y exhibici&oacute;n de la sexualidad van juntas y no son excluyentes o se&ntilde;alar que Freud construy&oacute; una sexualidad admitida sobre una socialmente reprimida pero al precio de hacerla cada vez m&aacute;s culpable.<br /> <br /> Sagaz y rigurosa lectora de las formulaciones freudianas, de las condiciones hist&oacute;ricas de su emergencia, Roudinesco explora la pasi&oacute;n de Freud por la figura de Edipo y el significado del dispositivo te&oacute;rico basado en la revuelta de los hijos culpables (Edipo, Hamlet y los hermanos Karamazov).<br /> <br /> La elaboraci&oacute;n del complejo, colocado por la cr&iacute;tica bajo el tel&oacute;n de fondo de la lectura de Nietzsche sobre la tragedia griega, se carga de las contradicciones de su &eacute;poca y se vuelve s&iacute;ntoma y remedio del malestar de la sociedad burguesa de finales del siglo XIX.<br /> <br /> La invenci&oacute;n estuvo en el origen de una nueva concepci&oacute;n de la familia occidental que tom&oacute; a la luz de los grandes mitos no s&oacute;lo la declinaci&oacute;n de la autoridad paterna sino el principio de emancipaci&oacute;n de la subjetividad.</span></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size:22px">Si la crisis de la familia se tradujo a lo largo de los siglos XIX y XX en espor&aacute;dicos decretos de muerte, en frecuentes sirenas que anunciaban su disoluci&oacute;n o en formulaciones libertarias en las que el feminismo comprometi&oacute; su acci&oacute;n y su palabra, la verdadera mutaci&oacute;n hist&oacute;rica parece haberse dado aproximadamente en los a&ntilde;os sesenta cuando la diferencia sexual ya no se presenta como la condici&oacute;n ineludible de la procreaci&oacute;n.<br /> <br /> Levi-Strauss sostuvo tambi&eacute;n que para formar una nueva familia eran necesarios un hombre y una mujer provenientes de dos familias diferentes.<br /> <br /> Sus consideraciones sobre el parentesco hoy parecen trastornadas por los cambios tecnol&oacute;gicos sucedidos desde la aparici&oacute;n de la p&iacute;ldora hacia la mitad del siglo XX.<br /> <br /> Roudinesco sigue los diferentes pasos de los programas de inseminaci&oacute;n artificial que allanaron el camino para un posible reemplazo de las relaciones sexuales por las intervenciones m&eacute;dicas.<br /> <br /> Cada punto del recorrido le interesa en su productividad simb&oacute;lica y no como registro minucioso de un &eacute;xito cient&iacute;fico.<br /> <br /> En el origen de estas innovaciones que en general aspiran a separar sexualidad de procreaci&oacute;n y a regular y programar los nacimientos, la declinaci&oacute;n paterna, objeto de grandes etapas de debilitamiento, ya pertenec&iacute;a al orden de lo dado.<br /> <br /> La s&oacute;lida bi&oacute;grafa de Lacan revela entonces que, cuando hacia 1955 &eacute;ste elabora su teor&iacute;a del Nombre del Padre, se conocen simult&aacute;neamente los primeros an&aacute;lisis que permiten probar la no paternidad.<br /> <br /> La ciencia se impone sobre la palabra y se produce una separaci&oacute;n radical entre los principios de la nominaci&oacute;n y los del engendramiento.</span></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size:22px">La historia de la familia contiene y combina relatos de golpes y castigos, de desacomodamientos y heridas mortales.<br /> <br /> Roudinesco anota con agudeza los diferentes cimbronazos te&oacute;ricos, extrae sus aportes y los valora en su pertinencia hist&oacute;rica.<br /> <br /> As&iacute; lee a Freud, Lacan, Bachofen, Foucault, de Beauvoir, Deleuze, Judith Butler y otros; pero tambi&eacute;n ejecuta sus propias puntadas e incisiones en los costados dogm&aacute;ticos de las teor&iacute;as.<br /> <br /> La pregunta que dispara y ordena toda su argumentaci&oacute;n es: &iquest;por qu&eacute; si la familia fue rechazada, impugnada, declarada funesta para la expansi&oacute;n del deseo y la libertad sexual hoy en d&iacute;a es vista como un espacio a conquistar? &iquest;Por qu&eacute; aqu&eacute;llos que por ubicarse por fuera de su orden procreativo padecieron los rencores de la exclusi&oacute;n, actualmente demandan su ingreso? Por primera vez, se&ntilde;ala Roudinesco, hombres y mujeres homosexuales pretenden prescindir del coito vaginal para fundar una familia.<br /> <br /> En consecuencia, &eacute;sta aparece hoy en d&iacute;a atada una vez m&aacute;s a un doble movimiento de transgresi&oacute;n y normalizaci&oacute;n.<br /> <br /> El reconocimiento legal de las uniones homosexuales y la aceptaci&oacute;n social de su deseo de parentalidad se muestra como una pr&aacute;ctica radicalmente novedosa, tanto por los modos en que se concibe un ni&ntilde;o como por las formas de transmisi&oacute;n de los or&iacute;genes familiares.<br /> <br /> El punto de llegada del recorrido jur&iacute;dico, seguramente parcial e insuficiente, constituye sin embargo una fisura brutal sobre el orden simb&oacute;lico que &quot;desde hace dos mil a&ntilde;os se sostiene en el logos separador y la diferencia sexual&quot;.</span><br /> &nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size:22px; line-height:1.6">Dom&iacute;nguez es cr&iacute;tica literaria e investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de G&eacute;nero de la Universidad de Buenos Aires.</span></p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p>