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Mitos y certezas sobre el colon irritable

Paula Leighton N. El Mercurio

                 


                                        Se estima que el 20% de los chilenos presenta este trastorno,
                  pero sólo la mitad consulta al médico.



"Mi colon irritable apareció como a los 15 años.

Lo identifiqué porque mi mamá sufre de lo mismo, pero en mi caso las molestias son más leves, así que he logrado controlarlo ordenando los horarios para ir al baño y comiendo harta verdura y alimentos integrales", cuenta Paulina Miranda (35).


Ella es parte de un gran número de pacientes que aún sin haber consultado jamás un médico, aseveran casi como un dogma que padecen colon irritable.

Resignados, soportan las molestias cuando son leves, evitan ciertos alimentos que les hacen mal y, si el dolor se vuelve muy agudo, toman un fármaco recomendado por algún conocido que carga el mismo diagnóstico.


"Se estima que la mitad de quienes padecen colon irritable no ha consultado a un especialista.

En general sus molestias son bastante leves, de larga data y no interfieren con su vida normal.

Creen saber a qué corresponden los síntomas porque el colon o intestino irritable es una enfermedad muy común, que afecta a alrededor del 20% de la población", dice el doctor Sergio Carvajal, gastroenterólogo de Clínica Santa María.


Dolores abdominales recurrentes que se alivian al obrar y se asocian a constipación o diarrea, meteorismo y sensación de distensión abdominal son las manifestaciones más frecuentes del colon irritable.

Éstas deben haberse presentado al menos 12 semanas (no consecutivas) durante el último año.


Síntomas que delatan


El doctor Carvajal advierte que "muchas personas aciertan en el diagnóstico sin haber consultado un médico.

El problema es cuando se equivocan y en realidad tienen otra enfermedad". 
Entre los cuadros que pueden confundirse con colon irritable se cuentan la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn, tumores del tubo digestivo, la enfermedad celíaca y la intolerancia a la lactosa (el azúcar de la leche).


"En nuestra población esta última condición es tanto o más frecuente que el colon irritable.

Hay casos en que, haciendo una buena historia clínica de un paciente que cree tener colon irritable, se detecta que en realidad sufre una intolerancia a la lactosa y sólo restringiendo los lácteos, los síntomas ceden", explica el doctor Juan Francisco Miquel, gastroenterólogo del Hospital Clínico de la U.

Católica.


Hace tres años, Adrián Castro (35) no aguantó más el dolor abdominal y consultó al médico.

"Al principio pensé que era por comer alimentos muy pesados, entonces tomaba sal de fruta. Pero las molestias se fueron intensificando hasta hacerse insoportables.

El dolor aparecía cuando estaba mucho rato de pie o sentado y al relajarme después de una situación estresante", recuerda Adrián.


El doctor Miquel explica que en más del 50% de los casos los síntomas se inician antes de los 35 años.


Y "aunque siempre se ha considerado una enfermedad sicosomática, hoy existe cada vez más evidencia de que tiene causas biológicas identificables", explica el facultativo.


La particularidad del colon irritable es que no hay examen específico que lo delate.

Por eso, aclara el doctor Carvajal,  "en el diagnóstico se busca identificar los síntomas de este cuadro, y descartar que haya una enfermedad riesgosa camuflada de colon irritable".


Para esto se piden exámenes como hemograma y perfil bioquímico y, en algunos casos, ecografía abdominal, endoscopia, colonoscopia o estudios para definir si hay intolerancia a la lactosa o enfermedad celíaca.


Si se han seguido estos pasos, el error en el diagnóstico es inferior a 5%.


"Aunque los mecanismos del colon irritable no han sido completamente dilucidados, existiría una predisposición genética, podría ser gatillado por infecciones intestinales y se han detectado alteraciones en la función de ciertos neurotransmisores a nivel del tubo digestivo", explica el doctor Miquel.


Fármacos eficientes


Estas últimas investigaciones han conducido al desarrollo de fármacos cada vez más específicos.

Algunos apuntan a aliviar el dolor, otros a mejorar la constipación y otros la diarrea, dependiendo del caso.


Por eso que los médicos advierten sobre el riesgo de automedicarse.

"Dos personas pueden tener síntomas tan distintos, que para una puede estar contraindicado el fármaco que usa la otra", dice el doctor Carvajal.


Un tratamiento médico integral puede aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida, pero no cura definitivamente la enfermedad, aclaran los médicos.


La buena noticia es que se trata de un trastorno benigno, que no se agrava con los años, no tiene riesgo vital y "no predispone a tener cáncer de colon ni ninguna otra enfermedad, como muchos temen", asevera el médico.


Comer o no comer


La dieta es uno de los pilares en el tratamiento del colon irritable.

El doctor Juan Francisco Miquel explica que "se sugiere restringir grasas y frituras, disminuir la nicotina y la cafeína, evitar las bebidas gaseosas y excluir verduras flatulentas, como brócoli, coliflor, repollo y algunas legumbres".

Pero la lista de restricciones no es universal. 
 "Dependerá de cada persona, por eso se debe aprender a identificar y evitar los alimentos que causan malestar, incluso llevando un registro de lo que comió antes de presentar los síntomas", aconseja el doctor Carvajal.


SEÑALES


DOLOR abdominal que interrumpe el sueño y sangrado rectal alertan de un cuadro distinto a colon irritable y se debe consultar al médico.

También si las molestias aparecen después de los 50 años.