Advertencia de experta mundial: Aunque la bipolaridad es principalmente genética, son factores externos como el estrés y las estaciones del año (especialmente otoño y primavera) las que pueden gatillarla. Una débil indagación del paciente hace que los médicos lo confundan con depresión. "El diagnóstico de bipolaridad va a seguir aumentando". Un cambio de criterio que ya ha empezado en Estado Unidos y que, espera, también se produzca en Chile. De hecho, en los últimos años se han registrado avances importantes en la materia. Sin embargo, existen otros tipos de bipolaridad que siguen confundiéndose con patologías como la depresión. "Lo más grave es que esos casos no reciben el tratamiento adecuado y, lo peor, es que se puede agravar un trastorno bipolar presente". Uno de los principales desafíos de la siquiatría actual, según los especialistas, es definir y delimitar el espectro de síntomas que indican la presencia de este desorden. La I , que se solía confundir con esquizofrenia, es la presentación más típica de la enfermedad. Las fases depresivas -presentes en todos los tipos de bipolaridad- no varían entre sí en cuanto a intensidad o duración, como sí lo hacen las maníacas. Tanto así, que los bipolares II pasan sus estados maníacos dominados por sentimientos de bienestar extremo y de productividad. Por lo mismo, muchas veces omiten en la consulta del doctor que pasan por estos períodos de bonanza anímica, lo que a juicio del siquiatra y director del Instituto Neuropsiquiátrico, doctor José Bitrán, es una de las principales causas del "brutal" subdiagnóstico que se produce en Chile.
Así de tajante, la siquiatra y profesora del Instituto Neuropsiquiátrico de
la Universidad de California, Lori Altshuler, anuncia que esta tendencia seguirá creciendo.
"No es que aumente la incidencia, sino que muchos casos que hoy se confunden con otros trastornos recibirán el diagnóstico adecuado".
"Antes se diagnosticaba a los bipolares como esquizofrénicos, cosa que ya no ocurre", dice.
Un problema que motivó su reciente visita a Chile, donde ofreció una charla organizada por el Instituto Neuropsiquiátrico para hablar acerca de las novedades relacionadas con este trastorno.
Más aún cuando en la actualidad se consideran dos tipos de bipolaridad:
la I y
la II.
"Son aquellos que sufren de estados maníacos de siete o más días de duración o que terminan con la hospitalización del paciente", explica.
"Ésa es la diferencia con las de tipo II, que son fases maníacas que no duran más de cuatro días y menos intensas, ya que no interfieren con la vida del paciente".
"Duermen menos y andan con mucha energía, eufóricos.
Pero nada que interfiera en sus relaciones sociales ni en el ámbito laboral como sí ocurre con los del tipo I".
"Cuando llegan a la consulta es porque están en la etapa depresiva, por lo que generalmente se tratan como depresivos unipolares".
Lo mismo ocurre con otros tipos del espectro II, como la bipolaridad "soft" (episodios cortos, aislados e intensos de euforia) y la mixta (depresiones con elementos eufóricos como poca necesidad de sueño o gran actividad mental), los que también son tratados con antidepresivos. "El problema es que actúan como "elevadores del ánimo", lo que puede ser peligroso en un paciente bipolar II porque si le elevas el ánimo sus manías se harán más intensas y puede convertirse en una bipolaridad I", afirma la doctora Altshuler.
De ahí la importancia de que los especialistas tomen conciencia de la necesidad de indagar en la historia del paciente. "Los depresivos unipolares nunca tienen esa sensación de bienestar extremo, por eso si el siquiatra investiga un poco puede tener herramientas para pesquisar la enfermedad".
Otro avance importante es el que permite detectar esta patología en la adolescencia o, incluso, en la infancia. De hecho, uno de los temas que más preocupan a los especialistas es el vínculo que existe entre esta enfermedad y el síndrome de déficit atencional (SDA). "Un tema más que preocupante en Chile", según el doctor Bitrán. En todo caso, ambos especialistas destacan la importancia de estar atento a los síntomas. Avances en el tratamiento Los medicamentos que se usan para la bipolaridad son estabilizadores del ánimo como el litio o anticonvulsionantes.
"Algo que antes nadie se hubiera atrevido a hacer", enfatiza el doctor Bitrán.
"No es que sea un aviso, sino que los primeros síntomas de bipolaridad se parecen al del SDA, lo que puede llevar a confusión", cuenta Altshuler.
"Aquí el consumo de estimulantes para SDA es alto y estos medicamentos pueden hacer que la enfermedad bipolar se manifieste o agravarla", dice.
"Un bipolar tratado a tiempo puede llevar una vida normal".
De estos últimos el más nuevo es la lamotrigina.
Pero la doctora Altshuler explica que también se usan antisicóticos de última generación "que han demostrado ser eficaces en la bipolaridad I y que -a diferencia de los tradicionales- no tratan sólo la manía, sino también la depresión". Realidad Cerca de un 5% de la población sufre trastorno bipolar. Más de 1/3 no consulta hasta 10 años después de los primeros síntomas. El 70% recibe un primer diagnóstico equivocado. "La bipolaridad en mujeres se da con fases depresivas más largas o con depresiones y euforia al mismo tiempo". Lori Altshuler, Siquiatra