Detectar lo antes posible las enfermedades psquiátricas en niños y adolescentes es uno de los retos pendientes de los especialistas en salud mental.
En general, estas patologías suelen pasar inadvertidas entre los infantes porque los síntomas son considerados algo propio de su edad.
Un amplio número de expertos en psiquiatría se han reunido en el Hospital de La Princesa, en Madrid, para debatir e intercambiar impresiones sobre la situación actual del diagnóstico precoz de las enfermedades mentales, en una jornada organizada por la Federación Madrileña de Asociaciones Pro Salud Mental (FEMASAM) y la Comunidad de Madrid.
La ausencia de la especialidad en psiquiatria infantil y, por lo tanto, la falta de recursos, puede ser uno de los factores que fomentan la dificultad a la hora de detectar y tratar correctamente los trastornos psiquiátricos en niños.
Según el doctor José Luis Pedreira, médico especialista en psiquiatría y pediatría del Hospital Niño Jesús, "España es el único país de Europa donde no está reconocida la especialidad de psiquiatría infantil, apenas existen recursos especializados para el tratamiento de estos trastornos".
Entre los trastornos mentales más comunes en los niños y adolescentes se encuentran los de déficit de atención y comportamiento perturbador, los problemas de conducta alimentaria y tics.
Cuanto antes mejor
De acuerdo con uno de los informes de la Organización Mundial de la Salud que manejan los profesionales de la psiquiatría, los trastornos mentales afectan al 20% de la población infanto-juvenil.
Un diagnóstico tardío o incorrecto es especialmente grave en los niños y adolescentes ya que cuanto antes se detecta el problema mejor pronóstico tiene.
El diagnóstico precoz puede servir para disminuir la frecuencia e intensidad de los síntomas, así como el riesgo de futuras complicaciones en los ámbitos personal, social y laboral.
Precisamente en estos colectivos, los trastornos mentales son más difíciles de detectar porque en las primeras etapas del desarrollo el comportamiento del niño varía en función del ambiente escolar, familiar y el impacto de los medios de comunicación, entre otros.
"Los padres deben afrontar la posibilidad de que sus hijos sufran algún tipo de enfermedad mental.
Y no avergonzarse por ello.
Deben evitar caer en el tópico de ?ya se le pasará, son cosas de la edad?, puesto que las consecuencias pueden ser mayores", han apuntado los profesionales reunidos.
¿Cómo sabe un padre si su hijo tiene síntomas?
Los psiquiatras congregados en la jornada señalan que no es tarea fácil conocer los síntomas y que ante la duda lo recomendable es consultar a un especialista.
Entre los signos más comunes destacan:
* el niño se muestra más irritable, retraído y hostil sin motivo alguno
* está más triste sin motivo aparente o reacciona bruscamente ante un suceso sin importancia
* lleva a cabo conductas peligrosas para él o para los demás
* disminuye su rendimiento escolar
* son menos sociables y en general evitan el contacto con los demás