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El 3% de los adultos en España son ludópatas

Ana Vallejo. websalud.com

                                                      La ludoptía está más cerca de una adicción que de un trastorno. 
Adicciones
     


El 3% de los adultos en España son ludópatas


Depresión, problemas económicos, aislamiento, cambios bruscos en el carácter...

éstos son algunos de los trastornos que se asocian a la ludopatía, sin embargo, este comportamiento no es considerado una adicción sino que, según las autoridades sanitarias, solo se trata de un trastorno en el control de los impulsos.


"Actualmente del 1 a al 3% de la población adulta española está afectada por la ludopatía o por un juego problemático", de esta forma explicaba Enrique Echeburúa, coordinador de la jornada sobre juego patológico y catedrático en Psicología clínica de la Universidad del País Vasco, la incidencia de la ludopatía en nuestro país.

La tasa de personas afectadas por el juego es relativamente alta ya que la incidencia de otros trastornos más comunes como la esquizofrenia es del 1%. 
La ludopatía se encuadra dentro de los trastornos de control de impulsos, sin embargo, según los síntomas que produce en el enfermo está más cercana a una adicción sin sustancias que a un trastorno.

En España solo Madrid y Andalucía reconocen esta enfermedad como una adicción. 
Entre los juegos más propensos a desencadenar una adicción destacan las máquinas tragaperras ya que "la música y el tintineo de las monedas crean una excitación en el jugador", además la inmediatez en la respuesta hace que el riesgo de caer en la adicción aumente, señaló Echeburúa. 


Menos ludopatía en las mujeres y menos tratadas


La adicción al juego se produce principalmente en hombres.

En este sentido, se calcula que solo el 30% de los ludópaatas son mujeres, sin embargo, ellas son menos propensas a iniciar un tratamiento.

Solo el 10% de los adictos que están recibiendo tratamiento son mujeres. El rechazo social hacia los adictos al juego es grande ya que se considera más un vicio que una enfermedad, pero este rechazo se incrementa en el caso de las mujeres.

Además los motivos también varían con el sexo del enfermo: ellas tienden a mostrar más insatisfacción en la relación de pareja y depresión antes de la adicción al juego; ellos: los problemas en el trabajo y los problemas en las relaciones de pareja. 


Los adolescentes, otro factor de riesgo


A pesar de que no hay datos que corroboren el incremento de la ludopatía en los adolescentes, el estilo de vida que llevan suponen en muchos casos un factor de riesgo para caer en la adicción.

En este sector de la población se registra una elevada tasa de absentismo y tiempo libre que emplean en los bares pueden acceder a las máquinas recreativas. Estos datos se comprobarán con la creación del Libro Blanco de la Ludopatía que la Fundación Gaudium tiene prevista. 


La adicción al juego no viene sola
     


La ludopatía no solo entraña la incapacidad de dejar el juego sino que normalmente viene acompañada de otras patologías y síntomas que en muchas ocasiones pueden dar la voz de alarma de que algo está cambiando en el enfermo.
Las consecuencias más inmediatas de la adicción son los problemas económicos que conducen al deterioro de la relación de pareja o las relaciones familiares.

Cuando el enfermo se da cuenta de estas consecuencias es frecuente que caiga en un depresión.
El adicto sufre cambios bruscos de conducta, miente sobre lo que hace durante el día, aumenta su nerviosismo y llega a casa a horas inusuales. 
Otro indicador fundamental es el cambio del grupo de amigos y la irritabilidad.

Según los estudios la irritabilidad puede deberse a que los adictos al juego tienen unos niveles inferiores de serotonina, sin embargo, todavía no está claro si "es la causa o la consecuencia del  juego", explicó Enrique Echeburúa, coordinador de la jornada sobre juego patológico y catedrático en Psicología clínica de la Universidad del País Vasco.