Estados Unidos:

A través de un sitio web, hijos de donantes de espermios se
contactan, creando un nuevo tipo de familia.
Al igual que la mayoría de los donantes de espermios anónimos,
el número 150 del California Cryobank probablemente nunca
conocerá a sus hijos.
Existen al menos cuatro niños, de acuerdo a los registros del
banco, y quizás muchos más, ya que las decenas de mujeres que
han comprado el semen del Donante 150 no tienen que informar
cuando dan a a luz.
Ellas sólo saben el número de código que usa el banco para la
identificación y una escasa información personal que se
entrega en su perfil de donante.
Sólo eso las llevó a
seleccionar al 150 por sobre los otros candidatos.
Sin embargo, dos de sus hijas genéticas, nacidas de diferentes
madres y que viven en estados distintos de Estados Unidos, han
estado comunicándose por e-mail y por teléfono regularmente
desde que supieron de la existencia de la otra a mediados de
este año.
Danielle Pagano, de 16 años, y JoEllen Marsh, de 15, se
conectaron a través del Donor Sibling Registry, un sitio web
que está abriendo un nuevo capítulo en la forma más antigua de
tecnología reproductiva asistida.
El sitio, que ya tiene tres
años, permite que padres e hijos ingresen su información de
contacto y busquen a otros a través del banco de espermios y
número de donante.
A los donantes que quieran salir de su anonimato se les recibe
con especial agrado, pero la mayoría de los contactos es entre
medios hermanos.
"La primera vez que nos contactamos por teléfono fue difícil",
contó Danielle.
"Yo dije, "Lo superaremos", y ella contestó
"Sí, somos hermanas".
Era tan raro oírla decir eso.
Fue
increíble".
Para los hijos que sienten que les han cortado la mitad de su
identidad biológica, el encontrar un hermano -o en algunos
casos, una docena- puede ser como una vuelta al hogar.
También
puede despertar aún más su curiosidad sobre el padre anónimo
cuyos genes portan.
La popularidad de Donor Sibling Registry, según muchos de sus
inscritos, refleja el gran poder de los lazos biológicos en
una época en que concebir hijos que no tienen el ADN de la
pareja o incluso el propio se hace cada vez más común.
A diferencia de los adoptados, cuya pregunta fundamental es
por qué sus padres biológicos los abandonaron, los hijos
concebidos por donantes desean saber la identidad de ese padre
y cualquier cosa que pudiera entregar pistas para entender la
propia.
Los hermanos concebidos por donantes pueden entergar
esas pistas, aunque incluso sean sólo detalles físicos.
Liz Herzog, de 12 años, y Callie Frasier Walker, de 10, por
ejemplo, tienen la misma marca cerca de su ojo derecho.
Muchas madres se buscan entre ellas en el registro, ansiosas
de crear una familia de parche para ellas y sus hijos.
Un
grupo de siete cuenta que ellas también se sienten ligadas por
la relación que sus hijos tienen con sus medios hermanos y
quizás por el impulso que las llevó a todas a escoger al
Donante 401 del Fairfax Cryobank.
Carla Schouten envió un frasco de semen sobrante a otra madre
que quería tener un segundo hijo y encontró que ya no quedaban
muestras del 401 para comprar.
En julio, Schouten y su hijo de
dos años, Matthys, fueron a acampar al norte de California con
otra admiradora del Donante 401, Louisa Weix y sus gemelas,
Eliza y Julia, de dos años.
Si bien muchos hijos concebidos por un donante prefieren
llamar a su padre genético "donante", para diferenciar la
paternidad biológica de la paternidad social, por lo general
no sienten ninguna necesidad de distanciarse de sus hermanos.
Varios que se han conocido describen un sentido de
familiaridad que parece irracional, dada la ausencia de un
padre y porque las madres no tienen relación entre sí.
Cuando los padres de Danielle le contaron hace tres años que
el hombre que la había criado no era su padre biológico,
empezó a investigar y encontró el sitio web del Donor Sibling
Registry.
Sin embargo, no fue hasta una tarde en agosto pasado, mientras
registraba los documentos de su madre en busca de información
sobre su donante, que pudo encontrar la dirección de e-mail de
JoEllen, clasificada bajo el mismo banco y número de donante
que el suyo.
Un calmante
Para Danielle, de Seaford, Nueva York, contactarse con JoEllen
le ha servido para calmar su rabia por "haber sido engañada
toda mi vida" y la frustración de conocer sólo la poca
información sobre su padre biológico que aparece en el perfil
del banco de espermios: mide 1,80 m, pesa 81,5 kg, tiene pelo
rubio y ojos azules.
Le agrada el yoga, los animales y la
actuación.
A JoEllen, que ya conocía su origen, le sirve para saber que
Danielle también coteja a cada hombre desconocido con los
rasgos físicos del Donante 150.
Las niñas están considerando viajar a Wilmington, Delaware,
lugar que el Donante 150 citó como su lugar de nacimiento.
La mayoría de los 5 mil inscritos en el sitio web que contiene
el registro de hermanos esperan que el donante mismo se
contacte.
Pero otros se conforman con establecer lazos con sus
medios hermanos.
Mientras lo hacen, están construyendo una
nueva definición de familia.
Justin, de Denver, fue el medio hermano más reciente que
aparece en un grupo que ahora suma cinco.
Rebecca y su hermana
gemela, Erin, encontraron a Tyler Gibson de 18 años y a su
hermana McKenzie, de 12, a través del registro un año antes.
Al presentar a su familia recién descubierta a sus amigos
después de asistir a un concierto, la madre de Justin, Susy
Senk, lo oyó diciendo: "Ésta es mi hermana de otra madre, éste
es mi hermano de otra madre, ésta es mi otra hermana de otra
madre..." y así sucesivamente.
COSTOS
ENTRE 65 y 100 dólares reciben los donantes de espermios por
cada muestra.
LAS MUJERES pagan cerca de 150 a 600 dólares por frasco, más
el despacho.