Soy educadora en un jardín infantil, al cual asiste un niño de 4 años que constantemente se autoagrede (con cabezasos en el suelo, tirones de pelo, apretones en las mejillas).
Pataletas ante todo lo no se le entrega en el momento.
Tartamudea habitualmente y no es capaz de comunicarse en forma verbal.
Es muy afectuoso cuando uno le entrega cariño.
Es hijo único de madre soltera, joven y hasta donde creo que es golpeado por ella.
Estimada:
Por problemas de conexión nos fue imposible mandarte antes la respuesta a tu pregunta.
Nos alegramos que nos hayas escrito pues pensamos que podemos ayudarte.
Para eso lo más importante es que podamos reflexionar juntos acerca de lo que le pasa al niño y también acerca de la importantísima función que cumple el jardín Infantil y las educadoras como tú en el desarrollo del niño.
Evidentemente, que las conductas del pequeño son muy disruptivas y complicadas de manejar frente al resto de los niños.
Además debe ser muy difícil hacerse cargo de esto teniendo otros niños que atender.
Nos parece sumamente importante recordarte que tanto el jardín como la escuela cumplen una función de contención para el niño, ya que tienen una estructura que permanece estable, límites claros, personas (educadoras), estables en el tiempo y el cariño par acompañar al niño en su desarrollo.
Tú lo demuestras con la preocupación, que te ha llevado a contactarnos.
Nuestra propuesta requiere de tiempo y paciencia.
Tienes recursos que puedes aprovechar.
Sabes que él reacciona bien frente a las demostraciones de cariño, eso nos hace pensar que probablemente lo haría también con manifestaciones de preocupación.
Es en este sentido que pensamos que sería bueno estar físicamente cerca de él, para contenerlo tanto con la palabra como por la acción.
Si estás cerca y él se autoagrede, puedes abrazarlo y decirle cosas como que tú no permitirás que se haga daño, que tu lo quieres y lo cuidarás.
Puedes a su vez ir poniéndole los límites requeridos si le hablas con mucho cariño y personalmente.
Si hacen una fila para salir al patio o a otra parte, que vaya de tú mano, que se sienta resguardado, protegido y con ello querido.
Esto, en el tiempo y en forma continua creemos ayudará.
Por otra parte, creemos que podrías reunirte con la madre, pues piensas que en la relación entre ella y el niño hay dificultades.
En esta reunión, más que hablar de lo que ella debe hacer, trata de ponerte en su lugar, comprendiendo las dificultades que debe tener criando sola a su hijo.
Y luego hablar del dolor del niño.
Seguramente ella podrá conectarse con esto.
Pensamos que tanto ella como el niño, necesitan un espacio de escucha, compresión y contención.
Tienes una ardua tarea, pero cuenta con nosotros para seguir adelante.
Mantente en contacto y seguiremos escuchándote y viendo que otras cosas se pueden hacer si la situación no cambia.
Te saluda
Psikis.cl