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Revelaciones: "El diálogo de los cuerpos"

Margarita Carrera


Juan Fernando Cifuentes Herrera, destacado escritor, promotor cultural, editor y difusor de la literatura guatemalteca, acaba de sacar a luz "El diálogo de los cuerpos.

La sexualidad en la Literatura guatemalteca" (Ed.

Palo de Hormigo).

Una antología comentada de la narrativa erótica escrita por varones.


Así como se escribe mucho sobre la sexualidad femenina, Cifuentes ha pensado que, siendo la sexualidad el tema principal de toda obra literaria, es justo investigar en qué forma los escritores varones describen su propia sexualidad.

(En próximo volumen se referirá al erotismo en las narradoras guatemaltecas).


Ronald Flores observa la audacia de Cifuentes al realizar un aporte cultural que "entraña una resonancia cuya hondura es aún imposible de dilucidar en una sociedad acostumbrada a murmurar mas no a debatir abiertamente sobre la sexualidad"; acusando al feminismo de ver la masculinidad bajo los parámetros del machismo; opinión que puede ser motivo de polémica.


¿Hasta dónde la cultura guatemalteca ha contribuido a la represión sexual del varón, la cual se proyecta en su creación literaria? ¿Es verdad que -como dice Flores- "Los hombres en la dimensión letrada quedan retratados como parcos en el despliegue de las tácticas seductivas, mezquinos en prodigar caricias y en prolongar los besos, repentinos y fugaces en las acometidas sexuales?..."


¿Tiene razón Flores de acusar a los escritores varones de ser "calientes para luego ser culpables"? Exceptúa a Gómez Carrillo quien en su tratamiento de la sexualidad no hace alarde de la posesión violenta y soez.


En su Introducción, Cifuentes aclara que "La obra literaria es el reflejo de su tiempo y algunas veces expresa simbólicamente lo que no se puede decir directamente".

En este sentido (el del simbolismo) no queda sino recurrir al psicoanálisis freudiano, tal cual yo me atreviera en"Conflictos internos en la novelística de Flavio Herrera", que causó tanto revuelo en su época; y, recientemente, en "El Aleph a la luz des psicoanálisis".


En el primero observo que los personajes de Herrera, dominados por el complejo de Edipo, se ven inmersos en la violencia y el sentimiento de culpa: Violencia abierta o solapada, destrucción, furia, brutalidad, desenfrenos, seguidos de reflexiones acongojantes, de agonías, de arrepentimientos, de autocastigos...(Consultar: "Literatura y psicoanálisis", Volumen I de mi "Obra ensayística", Tipografía Nacional, 1985).

En el segundo, descubro la oculta sexualidad de Borges, en riguroso enfrentamiento entre el texto borgiano y el simbolismo psicoanalítico (Consultar "Ensayos sobre Borges", Ed.

Universitaria.

1999).


Al ver la obra literaria como reflejo de su tiempo, Cifuentes aclara que "No es lo mismo la forma como alude César Brañas al incesto en los principios del siglo pasado, que como describe una violación Maurice Echeverría, muchos años después".


Más que la calidad literaria, su interés se centra en el contenido sexual del narrador, el cual abarca la sexualidad desde los más diversos puntos de vista.