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Cuando la realidad sólo está en la mente: Esquizofrenia

Sandra Aguilera. (Especial para Bucaramanga.com)

 Tenía la certeza de que trabajaba para el Gobierno.

Su misión: descifrar los códigos de comunicación de los rusos para dar con el paradero de una poderosa bomba nuclear.

Por eso, Jhon Forbes Nash, el autor de la teoría de la negociación, sabía que el enemigo lo vigilaba de cerca.

Que lo perseguía y que cualquier movimiento en falso suyo, pondría en riesgo no sólo la misión, sino su propia vida.


De ahí que actuaba con precaución.

En silencio.

Suministrando información "clasificada" al Gobierno sólo en la mitad de la noche, en sobres que sellaba y depositaba cautelosamente en un buzón de correo.


Lo que no sabía Nash es que su identidad como agente secreto era una realidad que sólo habitaba en su mente.

En la vida real además de brillante matemático, era parte del 1% de la población esquizofrénica.


Una tragedia que, tal y como lo muestra la película "Una Mente Brillante", en la que Rusell Crowe interpreta al famoso matemático y Premio Nobel de Economía en 1994, puede superarse sólo con un acertado tratamiento médico.


 


¿Qué es?


Básicamente la esquizofrenia es un desorden del pensamiento y la comunicación, acompañado de emociones incorrectas y conductas extravagantes, por un lapso de tiempo prolongado.

Incluye además una pérdida del control, del contacto con la realidad, con conductas hostiles producto de alucinaciones (auditivas o visuales) y delirios.


Así, "un paciente esquizofrénico puede sentir que la cara se le desfigura, que tiene un ojo más grande que el otro o que un sapo le recorre todo su cuerpo", explica el psiquiatra Edmundo Gómez, quien enfatiza en que estas alucinaciones son tomadas por el paciente como firmes creencias que no permiten paso a la crítica.


Durante su fase sintomática, los pacientes pueden escuchar voces que los molestan,los amenazan y hasta los insultan.

También es normal que se sientan perseguidos, vigilados por alguien que les quiere hacer daño, tal y como lo demuestra la cinta sobre la vida de Jhon Forbes Nash.


Incluso, a veces pueden tener ideas extrañas, desorganizadas, como que se comunican con los marcianos, que los vigilan a través de los celulares, o que en su cuerpo habita una serpiente o un transmisor para seguirlos o ser identificados.


Dentro de las alucinaciones visuales un esquizofrénico puede, por ejemplo, ver a un sujeto común y corriente que sale de un supermercado y asemejarlo con la figura del diablo y, por ende, tomar la decisión de matarlo.


También puede creer ver a alguien sacando un cuchillo o una pistola de su interior para asesinarlo.


De ahí que sea durante esta etapa sintomática que un individuo esquizofrénico se convierta en un ?peligro andante?, si se tiene en cuenta que "el 75% de las esquizofrenias son paranoides.

Así, un sujeto que se sienta perseguido, puede atacar antes de que supuestamente lo ataquen", explica el especialista.


Otra característica de estos pacientes es su pensamiento disgregado, es decir, comienzan una conversación con un tema de carros, por ejemplo, pasan por el fútbol y terminan refiriéndose a la religión.

"Eso, porque no existe coherencia ni temática completa para ellos".


Lo anterior, suele acompañarse de conductas fuera de lo normal, que aunque no son agresivas, ante el menor estímulo, pueden convertirse en un problema.


Por todo lo anterior, las relaciones interpersonales de un esquizofrénico no son muy exitosas y, aunque en un momento dado el individuo pueda parecer normal, sus conductas se tornarán irreales para el contexto.

Los efectos de una mala crianza.

La edad de inicio promedio de la esquizofrenia es, en los hombres entre los 15 y los 25 años, y en las mujeres entre los 25 y los 35 años.

No obstante puede aparecer antes o después, aunque es poco frecuente que surja antes de los 10 años o después de los 50 años.


La teoría psicodinámica señala que su aparición se debe básicamente a los efectos que tiene una mala crianza en el individuo.


Explica el psiquiatra Edmundo Gómez, que la esquizofrenia puede desarrollarse si desde el nacimiento hasta los seis meses de edad, el niño no logra una compaginación adecuada con su madre.


"La teoría ?avión? dice que el niño tiene unas series complementarias con la madre, y que éstas sólo encajan con las series complementarias de ella, no con las de nodrizas, abuelas, o empleadas domésticas..."


Pero eso no es todo.

Se sabe que otro factor predisponente de una futura esquizofrenia son los "dobles mensajes" que los niños suelen recibir de sus padres durante su crecimiento.


Por ejemplo, explica Gómez, "cuando la mamá un día premia a su hijo porque hizo bien la tarea, y al día siguiente en medio de su tensión y de sus dificultades diarias, lo castiga así igual haya hecho bien la tarea...

ese doble mensaje termina por decirle al niño: si usted lo hace bien, lo castigamos y si lo hace mal, también, entonces usted es un esquizofrénico..."


Lo mismo puede ocurrir en aquellos hogares donde la figura paterna impone una orden a los hijos, y la madre otra.


De todas formas, algunos autores mencionan que las causas de la esquizofrenia están estrictamente ligadas a problemas en el cerebro o a herencia genética.


De hecho, hoy se ha comprobado que un niño con un padre esquizofrénico tiene un 10% de posibilidades de desarrollar dicho trastorno.

En el caso de que ambos padres sean esquizofrénicos, el infante tiene un 70% de probabilidades.


 


El inicio


El comienzo de la esquizofrenia puede ser agudo, es decir, puede comenzar de un momento para otro con una crisis delirante, un estado maníaco, un cuadro depresivo con contenidos psicóticos o un estado confuso onírico.


Pero también puede surgir de manera insidiosa o progresiva, por lo general al final de la adolescencia y comienzo de la edad adulta.

Aunque es posible que si se presenta después de los 35 años, este sea un primer episodio, y además único.


Su aparición se evidencia principalmente con el cambio en el comportamiento de la persona: por lo general comienza a aislarse, no le interesa salir con nadie, deja de asistir al colegio o al trabajo, pierde el apetito y no le preocupa para nada su arreglo personal.


Pueden pasar como sujetos desadaptados, pero en realidad, explica Gómez, así permanezcan en un contexto familiar, poseen una personalidad denominada "esquizofreniforme".


Estos cambios pueden durar meses, incluso hasta años, pero llegará el momento en que los síntomas de la enfermedad empiecen a hacerse más que evidentes: paranoia, alucinaciones y delirios.


 


¿Cómo llevar una vida normal?


Aunque para nadie es un secreto que es una enfermedad malentendida y estigmatizada, la esquizofrenia es realmente un trastorno que puede tratarse para "resocializar" a quien lo padece.


Es cierto que una cura para esta enfermedad, como para la diabetes, no se ha encontrado, pero los síntomas pueden ser totalmente controlados con medicamentos y terapias de rehabilitación.

De no ser así, Forbes Nash no hubiera tenido la oportunidad de hacerse merecedor al Nobel de 1994.


Un avance importante de la medicina, si se tiene en cuenta que en la Europa del siglo XVIII los "dementes" como los llamó Emil Kraepelin, no sólo eran tratados como "criaturas desgraciadas" incurables sin ninguna oportunidad, sino que debían resignarse a vivir en reductos estrechos, sucios, sin suficiente ventilación, sin luz y con una pobre alimentación.


Hoy, aproximadamente el 75% de los pacientes que sufren esta enfermedad mejoran de manera considerable una vez inician un tratamiento, aunque aclara Gómez, están expuestos a sufrir recaídas después de dos o tres años.


Es más, muchos pacientes se estabilizan a los 10 ó 15 años después del inicio de la enfermedad, es decir, la esquizofrenia no empeora, sino que puede disminuir su gravedad.


 


Señales de alerta


    - Dificultad en poder diferenciar entre sueños y realidad


    - Ver cosas y oír voces que no son reales


    - Confusión en la forma de pensar


    - Ideas y pensamientos raros


    - Humor cambiante en lo extremo


    - Comportamiento extraño


    - Ideas de que lo están persiguiendo


    - Ansiedad severa, temerosidad


    - Problemas severos para llevar relaciones interpersonales