Un pequeño estudio realizado por científicos de EE.UU.
demostró que al inyectar el anestésico ketamina a 18 pacientes con depresión severa crónica, en la mitad de ellos los síntomas de desánimo se aliviaron en dos horas y hacia el final del día el 71% manifestaba igual mejoría.
En 35% de los pacientes el efecto duró una semana.
El estudio, publicado en la revista Archives of General Psychiatry, es parte de una línea de investigación que busca desarrollar drogas que entreguen rápido alivio a pacientes con desórdenes del ánimo.
"Nuestro estudio demuestra que podemos romper la barrera del sonido y obtener una respuesta casi inmediata que no podemos conseguir con otros fármacos", dijo el doctor Carlos Zárate, jefe de la Unidad de Investigación en Desórdenes del Ánimo del Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU.
La investigación, sin embargo, tiene sus bemoles.
Uno de ellos es el escaso número de participantes.
Otro es la propia ketamina.
Este anestésico puede provocar estados de euforia y disociación, por lo que a veces se emplea de forma ilegal como droga alucinógena.
Zárate indicó que el efecto de disociación desaparece en un par de horas, pero "ni pacientes ni médicos debieran usar ketamina para tratar la depresión si no es en el marco de una investigación controlada".
Otro estudio publicado en la misma revista por investigadores de la U.
de Columbia comprobó que niños y adolescentes que consumen antidepresivos tienen 50% mayor probabilidad de intentar suicidarse que aquellos que no los consumen.
Además, su posibilidad de lograr el cometido es 15 veces mayor.
Aunque este vínculo se conocía, muchos siquiatras todavía no están convencidos de que sea verdaderamente así.
Dos estudios ayudan al tratamiento de la depresión
El Mercurio