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Psiquiatras explican el alza de la depresión

Carmen Rodríguez F. El Mercurio

El 42% de los chilenos dice sentirse angustiado y deprimido, reveló un estudio de la Superintendencia de Salud, dejando claro que las cosas no parecen estar mejor que hace una década.

En 1995, la Organización Mundial de la Salud señaló a Santiago como la "capital de la depresión", tras una investigación en 14 ciudades del mundo que nos puso en el "top" de la prevalencia de esta enfermedad del ánimo, con un 35% de los capitalinos afectados.

Estudios nacionales de comienzos de los "90 habían mostrado que a nivel país este trastorno afectaba al 5%.

Diez años después, la prevalencia nacional del mal se ha mantenido cercana al 8% en los adultos y se cree que afecta a casi un millón de personas.

Los médicos indican que los chilenos hemos hecho la ruta "modernidad-estrés-trastornos del ánimo" mucho más rápido que los países desarrollados.

Por ejemplo, la tasa de suicidios (muy ligada a la depresión severa) se duplicó en Chile en los últimos 15 años, llegando a 10,8 casos anuales por cada 100 mil habitantes.

En Estados Unidos, en tanto, esta tasa lleva varios años estabilizada en 12 por cada 100 mil.

¿Por qué tan rápido?

Para los especialistas, esto va de la mano con que los cambios hoy no son rápidos sino vertiginosos.

Chile ha entrado a competir en un mundo globalizado sin tener demasiado tiempo para ir preparando sus estructuras sociales y culturales.

Los países hoy desarrollados tuvieron un poco más de tiempo para hacer estos ajustes y allí, actualmente, "se han estabilizado las condiciones socioculturales", dice el psiquiatra Pedro Retamal, experto en trastornos del ánimo de la U.

de ChileEn el ámbito laboral, los chilenos se han visto enfrentados a un nivel de competitividad creciente, a inestabilidad y a cambios en las formas de producción.

Y las más de las veces no han contado con tiempo para capacitarse.

"Esto genera una situación muy amenazante para las personas: no se sienten preparadas para la pelea", advierte el psiquiatra José Bitrán, director del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile.

A esto se suman algunos aspectos de nuestra idiosincrasia que lo hacen más difícil: "Dar estos saltos al desarrollo en capacitación y competitividad requiere de una rigurosidad que no nos caracteriza", agrega Bitrán.

"Se nos exige un comportamiento más adulto como sociedad, pero seguimos mostrando muchos rasgos adolescentes: nos cuesta hacernos responsables de lo que nos toca, nos cuesta seguir las normas y respetar los derechos de los demás, lo que se ve fácilmente, por ejemplo, en el modo en que compartimos la vía pública".

Los expertos coinciden en que en ningún caso los chilenos tenemos una predisposición genética a los trastornos del ánimo, pero sí probablemente vivimos situaciones ambientales que nos hacen vivir de un modo más estresado que en otros países.

El psiquiatra Pedro Retamal nombra más condiciones que se masificaron en las últimas décadas: el aumento en las horas de trabajo y también en la cantidad de horas laborales sin luz diurna, que claramente afectan la salud mental de las personas.

"Es igual que con el tema ecológico: en pocos años nos cambiaron el ambiente y no estábamos preparados para ello", apunta el psiquiatra y psicoanalista Juan Pablo Jiménez, académico de la U.

de Chile.

El factor afectivo

Para el doctor Retamal, uno de los puntos clave es la falta de tiempo para desarrollar los lazos afectivos entre las personas.

Y esto parte desde la cuna.

"Uno de los factores protectores de la salud mental es el vínculo madre-hijo.

En los últimos años, la entrada masiva de la mujer al campo laboral ha modificado ese vínculo.

Esto influye en el desarrollo neurobiológico y puede provocar una predisposición a la enfermedad del ánimo".

Cambiar las condiciones económicas, sociales y culturales es muy difícil.

Por tanto, coinciden los psiquiatras, el camino correcto es tratar la enfermedad depresiva en sus formas más incipientes, y pesquisarla en la salud primaria, poniendo especial atención a los grupos de riesgo (mujeres en edad fértil, ancianos, personas que viven duelos, etc.).

Es lo que ha hecho hasta ahora un programa nacional contra la depresión, pero la prueba de fuego será a partir de julio con la incorporación de la depresión al Plan Auge.

"Es un salto sideral en la dirección correcta.

Pero para atender la enorme demanda que habrá, hay que capacitar rápido y lo mejor posible a más profesionales", advierte Bitrán.

Nuevos investigadores

La psicoterapia y los fármacos aparecen como herramientas exitosas para enfrentar los trastornos del ánimo, pero falta saber más sobre cómo aplicarlos mejor en nuestra realidad.

Como un modo de fomentar la creciente investigación en psicoterapia, las universidades de Chile y Católica se han unido a la Universidad de Heidelberg (Alemania) para crear un doctorado en el que se preparará a nuevos investigadores en psicoterapia.

"Primero, el programa se va a centrar en la depresión porque creemos que es un tema de salud pública muy relevante", dice el psiquiatra Juan Pablo Jiménez, de la Universidad de Chile, uno de los impulsores de la iniciativa.