El estudio, realizado sobre un total de 350 entrevistados, ha permitido concluir que el 66 por ciento de las víctimas sufren estas secuelas y que el 32 por ciento de ellos recibió atención en los dispositivos de salud mental en la semana siguiente a los atentados.
El 82 por ciento de las personas encuestadas por Hillers y Rey, profesionales de la Psicología en los centros de Salud Mental de San Blas y Móstoles, ambos en Madrid, manifestó durante el tratamiento a que fueron sometidas una reducción de los síntomas que les llevaron a pedir asistencia psicológica.
La mayor parte de los pacientes, un 36 por ciento, comenzó a recibir atención por parte de los psicólogos en las dos semanas siguientes.
El trabajo recoge que "tras los primeros momentos de confusión informativa, finalmente se vincularon los atentados al terrorismo islamista y, por ende, se pudo hacer extensivo a los individuos de raza árabe en general".
Y añade que "el 13 por ciento del total de la muestra realizó espontáneamente comentarios respecto a otras etnias; las opiniones experimentaron mayoritariamente un cambio de actitud negativa hacia las personas extranjeras en general y, algunos, en particular, hacia la raza árabe".
Las mayoría de víctimas del 11-M sufre traumas
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