Las enfermedades mentales son una de las mayores calamidades de la humanidad.
La esquizofrenia, por ejemplo, afecta casi a uno de cada cien habitantes del planeta, a los que destruye el bien más preciado del hombre: su juicio, y produce en las naciones industrializadas problemas sociales y económicos más graves que los que provoca cualquier otra enfermedad.
El estudio y la solución de estos problemas radica en una disciplina compleja como pocas: la psiquiatría.
Tal vez la más difícil y la más incierta de las especialidades médicas, en la que el médico tiene que aliviar enfermedades, con frecuencia graves, desconociendo el fundamento de las causas.
Hasta hace pocos años, la psiquiatría tenía una dosis de humanista, un poco de técnica basada en el empirismo y un ápice de ciencia, fundamentada en la investigación.
En años recientes, sin embargo, se ha gestado una revolución médica: la psiquiatría se ha convertido poco a poco en una disciplina científica, gracias al imponente avance de las neurociencias, la genética y la biología molecular; a los hasta hace poco insospechados alcances de los nuevos métodos para visualizar no sólo la estructura, sino el funcionamiento mismo del sistema nervioso central, y al desarrollo de medicamentos cada vez más eficaces.
Con todo ello, ha empezado a desaparecer lentamente el misterio del origen de las enfermedades mentales y a ceder el devastador efecto de éstas sobre la mente de los enfermos.
México ha logrado ser parte de esta revolución científica gracias a la labor de un maestro ejemplar y pilar sólido de nuestra medicina moderna: el doctor Ramón de la Fuente, recientemente fallecido.
Nadie como él ha contribuido tanto en nuestro medio a que su especialidad avance junto con el resto del mundo.
Nadie como él, en su disciplina, tan generoso en su obsesión por entregar lo mejor de sí mismo a través de la formación de profesionales altamente capacitados.
Entre muchas otras distinciones, el doctor De la Fuente recibió el premio Simón Bolívar, reconocimiento de la Asociación Psiquiátrica Americana reservado para los más destacados especialistas hispanoamericanos.
Especializado en psiquiatría en las universidades de Nueva York y Columbia, alumno de Erich Fromm, el doctor De la Fuente dedicó varias décadas de su fructífera vida académica a dirigir el Departamento de Psicología Médica, Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM.
Por esta labor, la UNAM lo nombró profesor emérito de la Facultad de Medicina y doctor Honoris Causa.
A su vez, la Academia Nacional de Medicina le concedió la categoría de Académico Honorario, distinción reservada a los miembros más distinguidos que hayan prestado grandes servicios a la institución y cuya obra haya repercutido notablemente en la medicina mexicana.
El trabajo clínico del doctor De la Fuente se inició en el Hospital Infantil de México y continuó en la Unidad de Psiquiatría del Hospital Español.
Varias décadas dedicadas a las labores clínicas y docentes de la psiquiatría culminaron, en 1980, en la creación del Instituto Nacional de Psiquiatría, que hoy lleva su nombre.
Los objetivos del Instituto son fiel reflejo de los intereses de su fundador: el cultivo de la enseñanza, de la atención médica y de la investigación bajo las más altas normas técnicas, científicas y éticas.
Uno de sus empeños mayores fue lograr que los estudiantes de la Facultad de Medicina de la UNAM recibieran una formación humanista.
Al ingresar a El Colegio Nacional en octubre de 1972, el maestro dijo:
"En el grado en que la salud y las enfermedades de los hombres están influidas por sus motivos, sus esperanzas, sus temores y sus contradicciones, el humanismo no es sólo un complemento, sino una dimensión necesaria de la medicina".
Uno de los recuerdos más gratos del periodo de mi formación profesional fue la profunda huella de profesionalismo médico y de humanismo que recibí como alumno del doctor De la Fuente.
Huella imborrable, condicionada previamente por la lectura ávida de su libro de psicología médica en el que nos iniciamos decenas de generaciones de médicos.
Este libro, publicado en segunda edición en 1992 por el Fondo de Cultura Económica, después de 21 reimpresiones, es tal vez el texto de enseñanza médica de mayor impacto que se haya escrito en México.
Hace 20 años, cuando el doctor De la Fuente ingresó a El Colegio Nacional, fue recibido por el doctor Manuel Martínez Báez con estas palabras:
"Es bien sabido, que por desgracia, los factores del auge de la psiquiatría han llevado a veces a frustrar la verdad de la ciencia hasta llegar a absurdos flagrantes, y a suscitar conductas que deshonran a algunos que lograron hacerse de un título oficial de médico.
La actuación sabia y honrada del doctor De la Fuente ha sido siempre ajena a tales errores y a semejante vergüenza.
Característica de la manera como ejerce su misión ha sido siempre la compasión humanitaria que le ha permitido hacer tanto bien a sus pacientes y adentrase en la contemplación de las más recónditas intimidades del ser humano e impregnarse, por ello, con un profundo y justo humanismo".
Estos méritos de la labor profesional del doctor De la Fuente se acrecentaron al correr de los años.
El maestro De la Fuente publicó en 1997, en el Fondo de Cultura Económica, un libro: La Patología Mental y su Terapéutica.
En él resumió su muy valiosa experiencia como profesor del curso de especialización en psiquiatría.
En 1998 apareció su obra Biología de la Mente, de la misma editorial, en la que un grupo de discípulos coordinados por él dan cuenta de varios temas de actualidad.
Además de su labor pionera como fundador de la más moderna institución de investigación psiquiátrica del país, el maestro De la Fuente fue responsable de la modernización de su especialidad.
Gracias a él la psiquiatría mexicana alcanzó los mismos niveles de desarrollo existentes en países desarrollados.
Sobre su especialidad mencionó en una de sus conferencias sustentadas en 1988 en El Colegio Nacional:
"Hoy en día, la psiquiatría atraviesa por una etapa de profundas mutaciones.
Conceptos y prácticas establecidos en la primera mitad del siglo que transcurre son controvertidas.
¿Es acaso, como dicen algunos de sus críticos, que la psiquiatría ha perdido el rumbo y que despojada de sus teatrales vestiduras muestra su desnudez? Este no parece ser el caso.
Sus avances son incuestionables, su reencuentro con la medicina en las últimas décadas ha sido fértil y los beneficios resultantes de esta unión son recíprocos".
Diez años después escribió:
"A mi juicio, el logro más importante de la psiquiatría en la segunda mitad del siglo ha sido reunir a la mente y al cuerpo a través de los métodos de la investigación científica, establecer el substrato neural de los desórdenes más severos del pensamiento, el afecto y de la conducta, y, lo que es más importante desde el punto de vista práctico, alterar favorablemente el curso de algunos de los desórdenes mentales más frecuentes.
Es así como se sortean poco a poco los últimos obstáculos que separan al hombre del conocimiento de sí mismo y conmueven su imagen tradicional y la de su lugar en la naturaleza".
Con la muerte del maestro De la Fuente se cierra la corta lista de médicos mexicanos excepcionales, pioneros que lograron en la segunda mitad del siglo pasado modernizar nuestra medicina, y con ello, beneficiar por largo tiempo a todo el país.
Gracias a su obra, las nuevas generaciones de médicos seguirán recibiendo una formación enriquecida por su influencia humanista, y los jóvenes especialistas de la psiquiatría seguirán beneficiándose con su influjo modernizador.
Ramón de la Fuente (1921-2006)
La Crónica de Hoy. Mx