En siglos pasados, ellos reemplazaron a psiquiatras, a psicoanalistas y a terapeutas en ayudar a "sanar el alma".
Hoy, cuando la enfermedad depresiva es casi una epidemia mundial, religiosos de distintos credos están siendo capacitados para ayudar a localizar este cuadro entre sus feligreses y, así, poder derivarlos a los médicos especialistas.
Se trata de un programa de capacitación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que nació de la necesidad de contar con aliados fuera del ámbito médico para poder detectar una enfermedad que, se calcula, en 2010 afectará a 40 millones de personas en América Latina y el Caribe.
En Argentina, el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic) comenzó a aplicar este programa en las comunidades en que trabaja.
En una primera etapa se capacitará a 40 religiosos católicos, evangélicos, judíos y musulmanes.
"La gente, muchas veces, consulta antes al religioso que al médico", dice Pablo Rozic, jefe de Psiquiatría del Cemic.
Tres fases
Rozic participó en la prueba piloto de este programa, realizado hace algunos años en Panamá.
Explica que éste consta de tres fases: primero, se hace una evaluación de cuánto saben los religiosos de este tema.
Luego, éstos van a clases interactivas en las que conversan con los profesores sobre los distintos casos.
Y, finalmente, reciben un protocolo que indica dónde derivar a las personas identificadas con este trastorno.
En Chile, la detección de la depresión se está haciendo desde 2001 a través de los consultorios de la salud primaria.
Según el doctor Alberto Minoletti, a cargo del Área de Salud Mental del Ministerio de Salud.
Aquí, en lugar de capacitarse a religiosos se ha hecho lo propio con los médicos generales y otros profesionales de los consultorios.
"Cada sociedad utiliza los recursos que tiene para enfrentar estos problemas.
Nosotros tenemos nuestra riqueza en la atención primaria de salud, que es otra de las estrategias que han usado tanto la OPS como la OMS en distintos países del mundo".
Agrega que en Chile, si bien no tenemos un programa específico con religiosos, sí hay un modelo de atención comunitaria en el que se trata de usar todos los recursos de la comunidad para la detección temprana de la depresión, y para que las personas reciban su tratamiento contando con el apoyo de la red social.
"Dentro de esto, los religiosos pueden jugar un importante rol, y en muchos lugares lo están haciendo", precisa Minoletti.
La idea de apoyarse en religiosos para la prevención de este y otros problemas es de larga data, advierte Minoletti.
"Ya a fines de los años 60, la gran mayoría de los grupos de rehabilitación de alcohólicos se formaron con la ayuda de religiosos que estaban en las poblaciones.
También había un trabajo intenso con ellos en grupos de apoyo sicológico de quienes sufrían lo que en ese entonces se llamaba "neurosis depresiva"
Capacitan a religiosos para detectar a los depresivos
El Mercurio