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Lucas Rubiera: «Quien goza de buena salud mental tiene mayor resistencia al estrés»

Sandra G. Salazar. La Nueva España

Somos lo que pensamos».

Fue una de las ideas que manifestó Lucas Rubiera, especialista en Hipnosis Clínica, durante su intervención en la conferencia de ayer sobre esta disciplina, organizada por el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón, en la Biblioteca Pública Jovellanos.

Rubiera analizó la relación entre cuerpo y mente y explicó a los asistentes el procedimiento hipnótico en el tratamiento de afecciones emocionales como la ansiedad o la depresión y otras físicas como la fibromialgia.



«Un síntoma inducido emocionalmente tiende a causar cambios orgánicos si persiste en el tiempo» -comentó el especialista, en alusión a las enfermedades sicosomáticas- y añadió que «una vez que una idea ha sido aceptada por el inconsciente, esta permanece hasta que otra la reemplaza».

Rubiera hizo hincapié en que a través de la hipnosis clínica «podemos cambiar de estado de ánimo siempre que lo deseemos, modificando nuestros pensamientos».

Una vez dejó claro que la hipnosis clínica es «un estado de de atención focalizada», Rubiera subrayó que «todos somos sugestionables a cualquier edad».

A su vez, desterró falsas creencias en torno a la hipnosis, y aseguró que «una persona bajo sugestión nunca hará nada en contra de su voluntad o sus principios morales», por lo que despejó dudas al convencer de que en las sesiones de terapia «es imposible que una persona pueda llegar a perder el control».



En cuanto a las sesiones de hipnosis -que oscilan entre los treinta y los cuarenta y cinco minutos-, Rubiera precisó que la media se sitúa alrededor de seis o siete sesiones, «comenzando por una semanal durante las tres primeras semanas, que se van postergando a medida que se avanza en el tratamiento», matizó.


Asimismo, aseguró que cada sesión se realiza en un clima «adecuado», que procure «un estado general de comodidad al paciente», tras la cual «tiene una sensación de relajación profunda similar a la que se puede obtener en una clase de yoga», puntualizó.

El experto, para quien «la persona que tiene una buena salud mental goza de una clara resistencia al estrés, la frustración, mayor independencia y actitud positiva hacia sí y los demás», apuntó que «la depresión y la ansiedad registran el 60 por ciento de las consultas», y garantizó «excelentes resultados» en el tratamiento de estas afecciones «con seis sesiones de hipnosis».


Para los casos de deshabituación tabáquica, Rubiera aseguró que «basta una sesión para dejar de fumar», aunque insistió en la idea de que la persona «tiene que estar convencida de que quiere dejar el tabaco».



Si bien desaconsejó la aplicación de esta técnica en patologías paranoides y esquizoides, Rubiera calificó el efecto de la hipnosis como «muy sanador», en trastornos de comportamiento como los duelos ante la pérdida de un ser querido, y otras manías obsesivo-compulsivas, como las fobias.

También recomendó esta técnica «como preparación al parto», tras diferenciar entre el uso de la hipnosis «anestésica» y el hipnoanálisis (rastreo de la memoria para averiguar la causa de un problema psicológico).



El especialista aludió a la hipnosis como «la droga del futuro» para colectivos como los estudiantes o deportistas, «al incrementar su capacidad intelectual o rendimiento físico».



Rubiera aprovechó la oportunidad para explicar la técnica de la hipertemia, que a través de «visualizaciones guiadas» logra aumentar la temperatura corporal, lo que en combinación con terapias tradicionales «logra excelentes resultados contra células cancerosas», declaró.

El especialista animó a los presentes a participar de una corta demostración, a través del «anclaje».

Esta técnica consiste en recurrir a un pensamiento positivo del pasado -asociado a una emoción determinada- para conseguir un cambio de estado anímico.