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Inactividad y aislamiento, lastres en esquizofrenia

Elena Escala Sáenz. https://www.diariomedico.com/

Al menos dos tercios de los esquizofrénicos están inactividad debido a su enfermedad y el 34 por ciento no responden adecuadamente a la terapia, según el Estudio sobre el Abordaje Clínico de la Esquizofrenia en España.


 


La inactividad, el aislamiento y una elevada dependencia son las principales características de los pacientes esquizofrénicos españoles, según muestran los datos del estudio sobre el Abordaje Clínico de la Esquizofrenia (ACE), que ha analizado las características sociodemográficas y el perfil clínico de 1.969 pacientes de todo el país.

"El 73 por ciento de los esquizofrénicos ni estudia ni trabaja y se encuentra en una situación de inactividad permanente debida a su enfermedad.

Entre los factores que favorecen esta situación sobresale la ausencia de recursos dirigidos a promover su integración social y laboral.

Esta falta de apoyo les confina a un duro aislamiento que tiene un gran impacto en la evolución de la enfermedad", ha explicado Miquel Roca, responsable de la Unidad de Psiquiatría y Psicología Clínica del Hospital Juan March, de Palma de Mallorca.


Según el estudio, el perfil del paciente esquizofrénico responde al de un varón joven con una edad media de 37 años, soltero, con bajo nivel de estudios y que permanece inactivo.

El 90 por ciento vive con su familia y el seguimiento del 60 por ciento se realiza únicamente en una consulta psiquiátrica.

"Poco más de un tercio de los pacientes recibe algún servicio complementario con el fin de mejorar su situación sociosanitaria", ha añadido Roca.


 


Cambio de terapia


En cuanto al abordaje clínico de la enfermedad, el trabajo, patrocinado por Bristol-Myers Squibb y Otsuka Pharmaceuticals, mostró que el tratamiento antipsicótico había sido modificado en el 34 por ciento de los pacientes durante los seis meses previos al inicio del estudio, "lo que muestra que un porcentaje todavía elevado de enfermos no obtiene los beneficios deseados de la terapia farmacológica".

Las recaídas y el empeoramiento clínico, seguidos de la falta de mejoría, las reacciones adversas y la escasa adherencia, son los factores que motivan con mayor frecuencia el cambio de tratamiento antipsicótico.


 


 Según ha explicado Fernando Cañas, jefe del Departamento de Psiquiatría del Hospital Dr.

R.

Lafora, de Madrid, los nuevos antipsicóticos, como aripiprazol, recientemente aprobado en España, pueden tener un gran impacto en el cumplimiento y la eficacia del tratamiento, ya que "permiten controlar los síntomas positivos, negativos y afectivos, y presentan un buen perfil de tolerancia.

Además, ayudan a prevenir las recaídas y evitan los efectos adversos que impiden que el paciente lleve una vida social y laboral normal".

Estos antipsicóticos actúan como agonistas parciales de la dopamina reduciendo los niveles de este neurotransmisor allí donde se encuentran en exceso y aumentándolos en las zonas en las que no se alcanza el nivel adecuado.

"Así, se pueden evitar los efectos adversos causados por los antipsicóticos tradicionales asociados a la excesiva reducción de la dopamina, como el parkinsonismo, los problemas para procesar los pensamientos o el aumento de peso", ha concluido Cañas.