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Ciertos factores emocionales pueden derivar en un lumbago crónico

Paula Leighton N, El mercurio











Siete de cada 10 personas sufrirán lumbago alguna vez en su vida.

En la mayoría de los casos bastan algunos analgésicos, un par de días de reposo y calor local en la zona inflamada para lograr que el dolor desaparezca.

Sin embargo, en 5 a 7% de los casos, la persona será víctima de un lumbago que se prolonga por más de tres meses.

Cuando esto ocurre, se habla de lumbago crónico.

Algunos de estos casos pueden deberse a causas fisiológicas (ver recuadro), pero también hay factores como la ansiedad, una depresión o la insatisfacción laboral, que pueden contribuir a prolongar ese insoportable dolor en la parte baja de la espalda.

Éste es uno de los temas que se abordaron hace unos días en el simposio Lumbago, Desafíos de la Primera Atención, organizado por la Unidad de Traumatología de la Clínica Alemana.

"Los trastornos emocionales, ansiosos o la depresión pueden causar lumbago, agudizarlo o prolongarlo", explica Boris Araos, sicólogo especialista en dolor.

Esto, dice el experto, responde a varios factores.

"Por ejemplo, hay mecanismos a nivel del sistema nervioso central que contribuyen a modular o reducir el dolor, incluyendo la liberación de endorfinas y serotoninas.

Pero cuando la persona está deprimida o tiene un trastorno ansioso, fallan estos mecanismos y el dolor no disminuye".

Banderas amarillas

Sin embargo, pocas veces el médico que recibe por primera vez al paciente evalúa si en su lumbago podrían estar influyendo situaciones que van más allá de una fuerza mal hecha al levantar peso o un movimiento demasiado brusco mientras se practicaba deporte.

"Por esa razón se creó el concepto de "banderas amarillas".

Éstas describen los factores psicosociales que pueden estar prolongando los síntomas del lumbago y obstaculizando su recuperación", explica el doctor Carlos Thibaut, traumatólogo de Clínica Alemana y director del simposio.

Mientras más banderas amarillas detecte el médico en una persona, mayor será su riesgo de desarrollar un lumbago crónico, el que suele provocar importantes trastornos en la calidad de vida del paciente, afecta las relaciones familiares y conyugales, además de considerarse una de las principales causas de ausentismo laboral.

Además de la depresión y la ansiedad, otras banderas amarillas son la insatisfacción laboral y la baja motivación por volver al trabajo.

Ambos fenómenos se consideran entre los predictores más importantes de lumbago crónico.

Araos explica que las relaciones tensas entre jefe y subordinado, los ambientes con relaciones interpersonales muy difíciles, las tareas monótonas y los trabajos inestables suelen provocar un estrés sostenido.

"En estas condiciones, la persona tensa la musculatura involuntariamente, y si eso ocurre en la parte baja de la espalda, puede derivar en dolor lumbar crónico".

Otros factores que pueden llevar a que un lumbago agudo se convierta en crónico son las compensaciones económicas y emocionales que recibe una persona cuando está afectada por este trastorno.

Si al estar enferma, la persona logra captar la atención de su entorno familiar o percibe beneficios como licencias prolongadas o concesiones en el trabajo, seguir enfermo pasa a ser una atractiva posibilidad.

En estos casos, el trabajador incluso puede llegar a simular los lumbagos.

Preguntas claves

"Es muy probable que a una persona cuyo dolor tiene un fuerte componente sicológico le diagnostiquen "lumbago de causa inespecífica"; y si el médico no detecta las banderas amarillas, el paciente perderá mucho tiempo y dinero consultando, haciéndose exámenes y tratamientos o probando diversos fármacos, sin lograr una mejoría", dice Araos.

Por eso, los especialistas insisten en la importancia de que el médico que recibe a estos pacientes incluya ciertas preguntas claves al hacer su historia clínica.

Saber si se ha sentido triste o con poca energía, si ha tenido insomnio o si le gusta su trabajo y el ambiente laboral, pueden ser indicadores decisivos para prevenir un lumbago crónico.

"Si el médico detecta un factor sicológico importante en el paciente con lumbago, debiera indicar un tratamiento multidisciplinario, que incluya médico, kinesiólogo y un sicólogo que le enseñe a manejar el estrés, enfrentar sus problemas laborales o los síntomas de ansiedad o depresión", explica Araos.

"Si la persona no resuelve esos problemas, nunca logrará mejorarse del dolor crónico", sentencia el sicólogo.

Alerta roja

Durante el simposio en la Clínica Alemana se discutieron protocolos que debieran incluirse al diagnosticar el lumbago.

Entre éstos destacan las "banderas rojas" o señales de que el lumbago podría ser causa de otra enfermedad.

"Algunas banderas rojas son antecedentes de cáncer, uso de corticoides, fiebre, dolor que no cede con el reposo o que no responde a los analgésicos", dice el doctor Carlos Thibaut.

El médico agrega que también es sospechoso el dolor que predomina en la noche, que dura más de cuatro semanas o que apareció después de un trauma o caída.

EN CHILE

EL LUMBAGO concentra el 10% de los motivos de consulta en atención primaria, y corresponde a la segunda causa de ausentismo laboral.