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Una de cada seis personas se enferma por maltrato laboral

La Gaceta de Tucumán

La jefa llegaba cada mañana dispuesta a hacerles la vida imposible a los empleados.

Desde el atalaya que le proporcionaba su jerarquía, decidía quién circulaba por allí y quién no, y cuándo y por qué se tomaban licencias; y hasta amenazaba con despedir a la hermana de una de sus subordinadas si esta no cumplía con sus mandatos.

La escena no está sacada de ningún culebrón televisivo: era la situación que vivían los empleados administrativos de una universidad argentina, objeto de estudio de un grupo de psicólogos que, además, los ayudó a salir del hostigamiento laboral.

Hasta la ridiculización
La Organización Mundial de la Salud -OMS- estima que una de cada seis personas enferma por maltrato en el trabajo.

Los datos de la Organización Internacional del Trabajo -OIT- son alarmantes: en Suecia el denominado mobbing -término que significa horda o plebe y también violencia laboral- es responsable del 15% de los suicidios.

En Inglaterra el 53% de los empleados padece acoso psicológico.

En tanto, en Finlandia, el 40% de los empleados municipales sufrieron coacciones.

En los países "en desarrollo", como llaman a los de América latina, por ejemplo, no hay estadísticas.

Sin embargo se sabe que el problema crece con la precarización laboral y la falta de oportunidades.

Según la tercera -y reciente- edición del informe de la OIT "Violencia en el trabajo", una encuesta realizada en 2002 en Alemania permitió estimar que más de 800.000 trabajadores eran víctimas de mobbing, y en España, cerca de 22% de los funcionarios públicos sufría violencia laboral.

El estudio asegura además, que en los países en desarrollo las mujeres, los migrantes y los niños están entre los trabajadores más vulnerables.

"La violencia en el trabajo es una epidemia.

Desde la salud pública se dice que va a causar más enfermedades y muertes que las patologías infecciosas", señaló la psiquiatra Elsa Wolfberg, presidenta honoraria de Psiquiatría Preventiva de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

En los años 80, el psicólogo Heinz Lehimann describió al mobbing como la violencia sufrida en el trabajo durante seis meses o más.

No se trata de casos aislados sino de un proceso continuo.

"El mobbing puede ir desde agresiones manifiestas, ya sea verbales -desacreditando al sujeto, burlándose de él, de su pelo, de su religión, de su vestimenta, ridiculizándolo, descalificándolo-, hasta formas más sutiles, como no hablarle, no darle trabajo, hablar a esa persona pero mirar a otra...

Puede ser desde violencias groseras hasta crueldades muy refinadas", dijo Wolfberg, que es también docente en Psiquiatría de la UBA.

Otra de las situaciones típicas es asignarle al sujeto tareas por debajo de sus capacidades, hacerlo sentir inútil.

El acosador suele tener poder sobre la víctima; no obstante, el fenómeno puede darse también ser entre pares.

La víctima al principio no da crédito a lo que pasa.

Cree que es un malentendido, no acusa recibo del maltrato, o piensa que su jefe tuvo un mal día.

Pero si esto se prolonga, piensa que hizo mal su trabajo y se identifica con la imagen de persona desvalorizada que el acosador le devuelve.

Las actitudes del acosador pueden ir subiendo de tono.

El acosado empieza a deprimirse, pide ayuda pero no es escuchado, porque el hostigador tiene poder y cuenta con cierta complicidad.

"Ante el vacío, surgen los síntomas corporales: trastornos digestivos que se inician con diarrea; luego viene el colon irritable y puede terminar en una colitis ulcerosa.

También suele elevarse la presión arterial que, si se prolonga, puede derivar en un infarto o en un accidente cerebrovascular", señaló la psiquiatra.

Depresión, disturbios del sueño, mareos, falta de concentración, irritación, y propensión a los accidentes pueden ser otros de los signos.