El estrés realmente puede ser una causa de infertilidad, tanto en hombres como en mujeres, pero puede controlarse".
Las palabras de la investigadora Sarah Berga, de la Emory University de Atlanta, EE.UU., confirman una realidad que los 6 mil expertos mundiales en reproducción reunidos esta semana en Praga no desconocían.
La capital de la República Checa fue la anfitriona de la 22ª Conferencia Europea de Fertilidad, en donde durante cuatro días se abordaron las nuevas investigaciones en torno a las técnicas de fertilización asistida.
"Pequeños casos de estrés pueden provocar amenorrea, una falta de períodos menstruales y ovulación que anteriormente se asociaba con la mala nutrición y el ejercicio excesivo", precisó Sarah Berga, quien demostró que reducir el estrés por medio de una terapia cognitiva conductual (TCC) puede restaurar la ovulación y la fertilidad.
Entre un 5 y un 10% de las mujeres sufre amenorrea y se estima que en la mitad de los casos la insuficiencia estaría vinculada con el estrés.
En un estudio piloto, la investigadora estudió a mujeres estresadas -con altos niveles de cortisol, hormona que aumenta con el estrés-; a la mitad las sometió a TCC por 20 semanas, la que consistía en un programa de nutrición especial, ejercicio y mecanismos para reducir el estrés.
"El 80% de las que recibió TCC comenzó a ovular nuevamente, mientras que sólo lo hizo el 25% de las que no recibieron terapia", precisó.
A juicio del doctor René Salinas, ginecólogo de la Unidad de Medicina Reproductiva de Clínica Alemana, es difícil cuantificar cuánto influye la tensión, el estrés y el hecho mismo de no haberse embarazado.
Pero "no hay duda de que influye.
Por eso a todas las parejas se les somete a entrevista con un sicólogo".
Según el especialista, es primordial ayudarlos a lograr un estado anímico propicio para los procedimientos que vienen.
A veces, basta con eso para que la pareja logre el embarazo.
En los demás casos, "hay un esfuerzo de los equipos médicos para que la pareja viva el proceso de la forma más saludable posible".
El doctor José Balmaceda, especialista de Clínica Las Condes y presidente de la Sociedad Chilena de Fertilidad, reconoce la importancia de las técnicas de relajación y consejería personal.
"En estudios prospectivos hemos visto que las parejas que participan en estos programas tienen mejores resultados en los tratamientos".
Una investigación israelita presentada en Praga también demostró la utilidad del humor en el éxito de los tratamientos de fertilización.
Especialistas del Centro Médico Assaf Harofeh en Zerifin, vieron aumentar la tasa de concepción del 20 al 35% tras introducir la terapia con payasos en pacientes sometidas a fertilización in vitro.
Una sonrisa y unas pocas bromas ayudaron a reducir el estrés y la ansiedad que provocaba el tratamiento.
Y con esta medida, tuvieron un resultado exitoso: alcanzar la paternidad.
Nuevos horizontes
Desde 1978, año en que se realizó con éxito el primer procedimiento de fertilización asistida, más de tres millones de niños han nacido gracias a estos métodos (ver infografía).
En la búsqueda por perfeccionarlos, un equipo japonés presentó un nuevo método para congelar óvulos humanos, los que habitualmente se dañan en el proceso de descongelamiento.
Utilizando un tipo especial de anticongelante, que previene la formación de cristales de hielo que pueden dañar la estructura del óvulo, se espera que se abran nuevos horizontes en la reproducción asistida femenina, en especial para mujeres que postergaron su maternidad o que la ven limitada por un cáncer.
En el caso de los hombres, un estudio tailandés plantea que quienes se someterán a una vasectomía -cirugía que evita el paso de los espermatozoides fuera de los testículos- deberían congelar su esperma, ya que si deciden cambiar de parecer, el procedimiento quirúrgico puede dañar al semen.
Una de las demandas más repetidas de los expertos fue limitar el número de embriones transferidos, para evitar los embarazos múltiples y las complicaciones que eso puede generar, como partos prematuros o bajo peso natal.
Estrés es causa de infertilidad en ambos sexos
Cristián González S. El Mercurio