Si un amigo se aventura a contar un mal chiste y usted en tono burlón le responde: "¡Pero qué buen chiste, deberías ser un comediante!".
Es posible que su colega no comprenda que en realidad usted sólo utilizaba un sarcasmo, especialmente si ha sufrido alguna lesión cerebral, como un Traumatismo Encéfalo Craneano (TEC).
A esta conclusión llegaron investigadores israelitas del Centro Médico de Ramban y la Universidad de Haifa, luego de analizar los procesos neurológicos que se activan en este tipo de comunicación compleja.
El estudio, publicado por la Asociación Americana de Sicología (APA), señala que para comprender adecuadamente el sarcasmo se debe considerar el tono verbal del interlocutor junto con el contexto de la situación, pero para lograrlo es fundamental el buen funcionamiento de la región prefrontal del cerebro.
"Las personas con daño cerebral prefrontal sufren de dificultades para comprender los estados mentales de las demás personas y tienen una menor empatía", afirmó la coautora del estudio, Simone Shamay-Tsoory, doctora en Sicología de la U.
de Haifa.
"Por tanto, no pueden comprender de qué habla en realidad el otro y sólo entienden el significado literal de sus frases", agrega la especialista.
Los investigadores estudiaron a 25 participantes con lesiones en el lóbulo prefrontal, 16 con lesiones en el lóbulo posterior y 17 sujetos de control sanos.
Todos escucharon registros de relatos breves, algunos sarcásticos y otros neutros que habían sido grabados por actores en los tonos apropiados.
A continuación, se evaluó la comprensión del relato y el verdadero sentido que el emisor le imprimía al mensaje.
Las personas con lesiones prefrontales fueron incapaces de comprender el sarcasmo, mientras que las personas de los otros dos grupos no tuvieron tales problemas.
Además, los sujetos con lesiones en el área ventromedial derecha tuvieron los problemas más graves en la detección del sarcasmo.
Según explica la neuróloga Andrea Slachevsky, académica de la Facultad de Medicina de la U.
de Chile, "la región prefrontal del cerebro regula la comunicación asociada a la teoría de la mente, que es la capacidad de comprender al otro y empatizar con él, por lo que es una función que va mucho más allá del lenguaje".
Mientras que el área ventromedial tiene que ver con la integración de las emociones.
Los niños con autismo y síndrome de Asperger tienen dificultades para descifrar este tipo de comunicación compleja, lo mismo que los adultos con lesiones focales, como accidentes vasculares en la zona frontal o quienes hayan sufrido algún tipo de TEC y aquellos con enfermedades neurodegenerativas, como la demencia fronto temporal, un mal similar al Alzheimer.
Los hallazgos de la investigación, dice la especialista Shamay-Tsoory, pueden ayudar a los centros de rehabilitación a enseñar a los pacientes con daño cerebral a ajustarse al mundo y comprender a los demás.
Además, según Brian Knutson, profesor asistente de Neurociencia de la U.
de Stanford (EE.UU.), la investigación también refleja el creciente interés en cómo se procesan las emociones en el cerebro.
"La emoción no ha sido un tema popular en la ciencia durante largo tiempo, porque es difícil de medir", afirmó.
Pero eso está cambiando
Cómo el cerebro comprende el sarcasmo
Carolina Disegni Gili. El Mercurio