Una investigación que abarcó a 4.700 niños estadounidenses de entre cuatro y 15 años descubrió que aquellos cuyas madres habían fumado durante el embarazo tenían un riesgo dos veces y media más alto de presentar síndrome de déficit atencional con hiperactividad (SDAH) en comparación con aquellos que no estuvieron expuestos al cigarrillo durante su gestación.
Aunque el efecto no se asoció al humo del cigarrillo después del nacimiento, en los niños ya nacidos se vio que la exposición a plomo en el ambiente, incluso en pequeñas cantidades, provoca cuatro veces mayor riesgo de SDAH.
Así lo concluye un estudio de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee y el Hospital de Niños de Cincinnati publicado ayer en la versión en línea de la revista "Environmental Health Perspectives".
Los investigadores, dirigidos por Joe Braun, advierten que en el caso del cigarrillo, las mujeres serían más susceptibles.
"Las niñas expuestas al humo del tabaco prenatal tuvieron 4,6 veces mayor riesgo de presentar SDAH en comparación con las que no estuvieron expuestas, mientras que en los niños el riesgo es 2,1 veces superior", dicen los autores.
Considerando ambas variables, la exposición a uno u otro factor ambiental se asocia a 3,3 veces mayor riesgo de SDAH.
Uno de los factores que llamaron la atención de los investigadores es que los niveles de plomo medidos en la sangre de los niños afectados era de 10 microgramos por decilitro, es decir, un nivel considerado aceptable en la legislación de muchos países.
En Chile la principal fuente emisora de plomo son los vehículos cuyo combustible contiene este metal pesado.
Sin embargo, se han requisado témperas, lápices de cera y juguetes que lo contienen, pese a que la normativa ambiental lo prohíbe, al igual que en el caso de pinturas de uso doméstico.
Una vez que el plomo está en el ambiente éste no se elimina, por lo que siempre se están inhalando pequeñas concentraciones cuyo efecto es acumulativo.
El estudio encabezado por Braun concuerda con investigaciones previas que han asociado la exposición a químicos tóxicos y factores ambientales a desórdenes neurológicos.
Es por ello que el plomo, el humo del cigarrillo, el CO2, las partículas en suspensión y otros neurotóxicos han sido llamados "robadores de inteligencia", pues afectan el sistema nervioso central, que en los niños es más permeable al paso de pequeñas partículas contaminantes.
A la luz de sus hallazgos, Braun destacó que "este estudio subraya el profundo impacto de la exposición a estas sustancias en la salud conductual y destaca la necesidad de fortalecer las medidas de salud pública para reducir la exposición prenatal al cigarrillo y la exposición de los niños al plomo
Ligan cigarrillo y plomo a déficit atencional
El Mercurio