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Los costos de abandonar los antidepresivos antes de tiempo

Pamela Elgueda. El Mercurio

Andrea D.

viene saliendo de la última recaída de la depresión que la acompaña desde los 13 años.

Sin embargo, este "bajón" -como le llama ella- ha sido lejos el más fuerte y el que más la ha asustado.

"Fue muy intensa la angustia que sentía.

Y lo peor es que me dio pese a que estaba con antidepresivos, aunque reconozco que pasé dos semanas sin tomarlos".

Esta profesional de 27 años intuye que las recaídas que ha tenido se relacionan con su bajo compromiso con el tratamiento.

Y no se equivoca.

"Cuando las terapias se suspenden antes de tiempo, el paciente queda con síntomas residuales, porque logra sólo una mejoría parcial", explica el doctor Pedro Retamal, psiquiatra y académico de Medicina en la Universidad de Chile.

Y por mucho que el Auge haya bajado considerablemente los costos del tratamiento, ahorros que la Superintendencia de Salud estima hasta en $500 mil anuales por paciente, lo cierto es que las consecuencias que puede dejar una terapia se pagan de por vida.

Recuperar las neuronas

Según explica el doctor Juan Ignacio Pinto, psiquiatra y director médico del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile (INC), no se debe confundir una recaída con la recurrencia de fases que tienen las enfermedades del ánimo en general (ver recuadro).

"Cuando una persona tiene un episodio depresivo, es tratada, comienza a mejorar y, por distintos motivos, la sintomatología vuelve a aumentar, quiere decir que tiene una recaída".

Entre esas razones, el psiquiatra menciona tanto el abandono precoz del tratamiento como que este episodio depresivo sea tratado con subdosis de medicamentos o por menos tiempo del que correspondía.

Lo que sucede, complementa el doctor Retamal, es que esta enfermedad tiene un período de recuperación que depende del tiempo que se demoren las neuronas en repararse.

"La depresión provoca alteraciones químicas, que causan atrofia de las dendritas y también de la neurona, que finalmente muere".

El tratamiento con antidepresivos consigue la recuperación de las neuronas, lo que demora por lo menos un año.

Luego, si el tratamiento se suspende antes de tiempo, la enfermedad vuelve a aparecer.

"Es como tratar una infección con antibióticos por tres días y cuando baja la fiebre, dejarlos.

Eso no puede ser, porque la enfermedad sigue", precisa.

Incluso, abandonar la terapia hace que el cuerpo genere resistencia y los antidepresivos más sencillos dejan de hacer efecto.

"Hay que comenzar a usar combinaciones de antidepresivos, más potenciadores como hormona tiroidea y litio", agrega el doctor Retamal.

Andrea D.

vive esa consecuencia.

Después de su última recaída, debió aumentar el número y las dosis de antidepresivos: toma dos tipos distintos, dos veces al día, más un ansiolítico, un relajante muscular y vitaminas en la mañana.

En total, son nueve pastillas al día.

"Igual da "lata" tomar tanto remedio, pero ahora no puedo dejarlos".

Ambos especialistas coinciden en que para evitar que el paciente abandone la terapia, es fundamental que el especialista le brinde sicoeducación.

"Es básico explicarle al paciente la importancia de que mantenga hasta el final el tratamiento, porque él no lo va a entender por sí solo", advierte el doctor Pinto.

"El primer acercamiento con el paciente es básico.

Ahí es cuando se le debe explicar todo e, incluso, invitar a un familiar con quien armar una red para controlar al paciente".

Esa sicoeducación, detalla el doctor Retamal, significa comenzar por desterrar de la mente de los pacientes ciertas creencias que obstaculizan su adhesión al tratamiento.

Por ejemplo, que contra la depresión no se lucha solo, porque no es un problema de debilidad personal, sino una enfermedad que necesita ser tratada con medicamentos para mejorarse.

También se deben conversar los efectos colaterales que tienen algunos fármacos.

El doctor Retamal cuenta que no pocos pacientes dejan el tratamiento porque les provoca trastornos en su vida sexual.

"Hay que explicarles que eso se puede tratar combinando medicamentos".

Después de varias recaídas, lo más probable es que la persona requiera de un tratamiento de mantención.

En ese caso, dice el doctor Pinto, hay que considerar la sicoterapia para ayudarle a aceptar su enfermedad.

Andrea dice que la última recaída le hizo tomarle el peso a su enfermedad.

"Sé que estaré mucho tiempo en contacto con el psiquiatra y en tratamiento.

Creo que ya me resigné".

Fases del mal

La depresión, como todas las enfermedades psiquiátricas, es altamente recurrente.

Es decir, tiene fases o episodios que pueden aparecer un tiempo después de que un episodio anterior terminó.

De hecho, el 50% de quienes se curan de un primer episodio depresivo, puede volver a tener un segundo unos años después.

Y el 70% de los que hacen un segundo episodio, puede tener un tercero.

"Las personas que tienen más vulnerabilidad genética, enfrentadas a ciertas situaciones vitales, tienen más posibilidades de deprimirse", afirma el psiquiatra Juan Ignacio Pinto.

INCIDENCIA

42% DE los beneficiarios de isapres y Fonasa dicen sentir angustia o tener una depresión leve o severa, según una encuesta de la Superintendencia de Salud.

71,5% DE las consultas por las nuevas patologías del Auge habían sido por depresión hasta el 14 de julio