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Ataques de pánico: ¿una falla cerebral?

Anahad O\"Connor. New York Times

INVESTIGACION EN LOS ESTADOS UNIDOS

TRADUCCION: Silvia S.

Simonetti


Nuevas pruebas muestran que los ataques de pánico repentinos, de esos que hacen sentir taquicardia, son causados seguramente por anormalidades en el cerebro.
En opinión de científicos del Instituto Nacional de Salud (INS), las personas que sufren de trastornos de pánico, muestran una marcada reducción en un tipo de receptor de la serotonina denominado 5-HT1A, en tres zonas del cerebro.

Estos hallazgos, de los que da cuenta el Journal of Neuroscience, da crédito a la sospecha de que las anomalías con la serotonina juegan un papel importante en este trastorno.
"Esto prueba lo que decimos a los pacientes desde hace tiempo", señaló Dennis Charney, investigador de los trastornos de la ansiedad y el carácter en el INS y uno de los autores del informe.

"El desorden del pánico se debe a una anormalidad concreta en el cerebro y no a una debilidad en el carácter", agregó.
Alrededor de 2,4 millones de norteamericanos sufren este mal, capaz de dejar a sus víctimas con el temor constante de sufrir ataques, con una sensación recurrente de preocupación y pensamientos de muerte inminente.

Algunos especialistas compararon esta sensación con la de tener cerca a un león al acecho.

Los episodios de pánico se asemejan a un infarto y aparecen en cualquier momento.
En este estudio, los científicos se valieron de imágenes cerebrales para espiar los receptores de serotonina de los seres humanos.

A todos los voluntarios del estudio, 16 personas con pánico y 15 normales, se les inyectaron pequeñas cantidades de un marcador radiactivo benigno que permitió a los investigadores contabilizar los receptores y ubicarlos.
La diferencia fue marcada.

Los que sufrían de pánico demostraron tener un promedio de un tercio menos de receptores en zonas conocidas como cíngulo posterior y anterior.

Mostraron también tener una deficiencia en el rafe, con conexiones con una región que procesa la emoción.
Alexander Neumeister, psiquiatra en el Instituto Nacional de Salud Mental y otro de los autores de este estudio, advirtió que existe una fuerte probabilidad de que las deficiencias en los receptores sean genéticas.