MÁS PROBLEMAS EMOCIONALES
La salud mental de los adolescentes británicos ha empeorado considerablemente en los últimos 25 años.
Ellos son más propensos a presentar problemas de comportamiento y ellas de tipo emcoional, según señala una investigación que se publicará en "Journal of Child Psychology and Psychiatry" el próximo mes de noviembre.
La investigación, realizada por un grupo de expertos del Instituto de Psiquiatría del King"s College de Londres y de la Universidad de Manchester, analizó tres generaciones de adolescentes: la de 1974, 1986 y 1999.
Los datos obtenidos revelan que, en esta población, la tasa de problemas emocionales como ansiedad y depresión ha aumentado un 70% con el paso del tiempo.
El estudio apunta que los problemas de comportamiento fueron aumentando periódicamente durante los 25 años de estudio mientras que los de tipo emocional fueron estables hasta 1985, momento en el que comenzaron a incrementarse.
Los chicos entre 15 y 16 años suelen exhibir sus problemas de comportamiento mientras que ellas tienen mayor riesgo de sufrir trastornos emocionales, apuntan los expertos.
Además, estos últimos fueron los trastornos que más incrementaron en el periodo estudiado, dándose en una de cada cinco mujeres de 15 años.
En cuanto a las causas de esta incidencia, los autores del trabajo afirman no haber encontrado relación alguna con la nueva estructura de las familias -muchas de ellas monoparentales- ni con la raza o clase social.
El estudio sí encontró un lazo de unión con el mayor riesgo de experimentar resultados negativos cuando se llega a la edad adulta.
No tener casa, ser despedido o presentar una mala salud física y/o mental son algunos de los miedos que pueden estar afectando a estos jóvenes.
El año pasado la Organización Mundial de la Salud alertaba sobre el mayor problema de salud mental del mundo, sobre todo en los países desarrollados.
Un trastorno generalizado
"No se trata de una tendencia que está siendo conducida por un pequeño número de niños que se están poniendo peor.
No es un pequeño grupo [...] es un trastorno generalizado entre la población", explica Sharon Witherspoon, miembro de la fundación Nuffield, que subvencionó la investigación.
Se trata, por tanto, del primer estudio en mostrar una evidencia que apoye la creciente preocupación de padres y educadores sobre el bienestar de los adolescentes.
Sus resultados plantean el debate sobre el tipo de educación de los padres o sobre el sistema educativo británico, que podría estar incidendo excesivamente en los logros académicos.
Un documento, realizado por la fundación Niffield, señala que existen una serie factores que indican que "algunos jóvenes están luchando por cumplir los retos de la vida cotidiana de los adolescentes".
Y apunta que esta investigación ayuda "a comenzar a abarcar la naturaleza real de estas tendencias y sus causas".
"La situación es muy compleja, tanto en causas como en soluciones", explica el documento.
Por ello, añade, para poder cambiar el sentido de esta tendencia es importante promover fuerza y resistencia a la hora de alcanzar la necesidades existentes.
"Los problemas de salud mental no sólo se refieren a los cuidados sanitarios de niños y adolescentes, también requieren compromiso, información e inversión por parte de todas las personas involucradas en aportar servicios a los adolescentes", concluye el texto.