LA BUSQUEDA DEL SIGNIFICADO Y DEL SENTIDO DE LA VIDA
EN LOS CUENTOS DE HADAS
Para psikis.cl de Ps.
Cecilia Taborga
La necesidad más urgente y difícil es la de encontrar un significado a nuestras vidas.
La comprensión del sentido de la vida no se adquiere a una edad determinada ni cuando uno ha llegado a la madurez cronológica, sino que obtener una comprensión cierta de lo que es o de lo que debe ser el sentido de la vida, significa haber alcanzado la madurez psicológica.
En cada etapa buscamos, y hemos de ser capaces de encontrar, un poco de significado congruente con el que ya se han desarrollado nuestras mentes.
La sabiduría se va formando poco a poco y progresivamente desde los orígenes más irracionales.
La tarea más importante y la más difícil en la educación de un niño es la de ayudarle a encontrar sentido en la vida.
Se necesitan numerosas experiencias durante el crecimiento para alcanzar este sentido.
El niño, mientras se desarrolla, debe aprender a comprenderse mejor; así se hace más capaz de comprender a los otros y de relacionarse con ellos de un modo mutuamente satisfactorio y lleno de significado.
Para no estar a merced de los caprichos de la vida, uno debe desarrollar sus recursos internos, para que las propias emociones, la imaginación y el intelecto se apoyen y enriquezcan mutuamente unos a otros. Nuestros sentimientos positivos nos dan fuerzas para desarrollar nuestra racionalidad; sólo la esperanza puede sostenernos en las adversidades con las que, inevitablemente, nos encontramos.
Si se educara a los niños de manera que la vida tuviera sentido para ellos, no tendrían necesidad de ninguna ayuda especial.
Para que una historia mantenga de verdad la atención del niño ha de:
* divertirle y
*excitar su curiosidad.
Pero, para enriquecer su vida ha de:
- estimular su imaginación,
- ayudarle a desarrollar su intelecto,
- clarificar sus emociones,
- estar de acuerdo con sus ansiedades y aspiraciones,
- hacerle reconocer plenamente sus dificultades y
- al mismo tiempo sugerirle soluciones a los problemas que le inquietan.
Resumiendo, debe estar relacionado con todos los aspectos de su personalidad al mismo tiempo; y esto dando pleno crédito a la seriedad de los conflictos del niño, sin disminuirlos en absoluto, y estimulando, simultáneamente, su confianza en sí mismo y en su futuro.
En realidad, a nivel manifiesto, los cuentos de hadas enseñan bien poco sobre las condiciones específicas de la vida en la moderna sociedad de masas; estos relatos fueron creados mucho antes de que ésta empezara a existir. Sin embargo, de ellos se puede aprender mucho más sobre los problemas internos de los seres humanos, y sobre las soluciones correctas a sus dificultades en cualquier sociedad.
Al estar expuesto a la sociedad en que vive, el niño aprenderá a competir con las condiciones de aquélla, suponiendo que sus recursos internos se lo permitan.
El niño necesita que se le dé la oportunidad de comprenderse a sí mismo en este mundo complejo con el que tiene que aprender a enfrentarse.
Necesita ideas de cómo poner en orden su casa interior y poder establecer un orden en su vida en general.
Necesita una educación moral que le transmita las ventajas de una conducta moral, no a través de conceptos éticos abstractos, sino mediante lo que parece tangiblemente correcto y lleno de significado para el niño.
El niño encuentra este tipo de significado a través de los cuentos de hadas. Los cuentos han llegado a dirigirse simultáneamente a todos los niveles de la personalidad humana y a expresarse de un modo que alcanza la mente no educada del niño.
Los cuentos aportan importantes mensajes al conciente, preconsciente e inconsciente, sea cual sea el nivel de funcionamiento de cada uno en aquel instante.
Estas historias hablan a su pequeño yo en formación y estimulan su desarrollo, mientras que liberan al preconsciente y al inconsciente de sus pulsiones.