LOS NIÑOS Y EL DESCANSO 
Luego de leer el artículo aparecido en un diario español (transcrito por Psikis.cl más arriba), me he puesto a reflexionar en torno al tema de las tareas para las vacaciones.
Se plantea allí su necesidad como una forma de no perder los hábitos de estudio adquiridos durante el año.
Pienso, que al igual que como nosotros los adultos tomamos vacaciones para descansar, es un derecho adquirido y legalmente establecido que los niños, cuando están de vacaciones tienen el derecho al descanso.
Es verdad que olvidarán algunas cosas y que perderán el ritmo de trabajo, pero ¿acaso no es eso lo que perseguimos con nuestras vacaciones?.
Cambiar la rutina es parte del bienestar que producen unas buenas vacaciones y que permitirá llegar llenos de energía, entusiasmo y motivación a enfrentar las responsabilidades del largo año que nos espera por delante.
Si nuestros niños no han tenido problemas en su rendimiento, han logrado los objetivos del año ya cursado y no ha habido quejas por parte de los profesores del establecimiento educacional, tampoco tendrá problemas para reiniciar en forma satisfactoria su nuevo año escolar.
De hecho, siempre en las primeras semanas las clases están dirigidas a repasar contenidos anteriores.
Si el niño ha presentado dificultades en el rendimiento, parciales o totales, porque presenta dificultades de aprendizaje, la frustración que le ha producido el quehacer escolar y el probable tratamiento que ha acompañado al año escolar, son razones suficientes para merecer un descanso y no generar aún más ansiedad en torno al "aprender".
Como se señala en el mencionado artículo, los niños son verdaderas esponjas de aprendizaje, todo lo que ven, escuchan y experiencian es fuente de permanente aprendizaje.
La experiencia de estar en familia, con padres que están relajados y contentos, con tiempo para ellos, que le muestran con deleite la naturaleza (vegetación, animales); la vida de los pobladores de la costa o el campo, el reír, jugar, comprar, cocinar en conjunto, etc., son experiencias y aprendizajes que favorecen y estimulan al desarrollo y crecimiento del niño.
¿Porqué escolarizar toda actividad?.
Leer puede ser una actividad placentera, pero para lograrlo realmente debemos asociar esta actividad a experiencias afectivamente positivas.
Tal vez, leeré de adulto más, pues mi mamá o mi papá me leyeron cuentos antes de dormirme y esa era una experiencia grata??En las vacaciones, papá puede comprar el diario y en conjunto comentar alguna noticia.
Quizás si varias veces se hace algo así, habrá alguna vez que se puede invitar a nuestro hijo a encontrar una noticia de interés para él en el diario.
Si queremos que el niño lea, debemos ir con él a comprar un pequeño libro que sea de su gusto.
Que pueda hojear y leer, de la misma forma que lo hacemos nosotros.
Pero? no pidamos que nuestro hijo lea, si en casa ni mamá ni papá leen, pues prefieren otras actividades.
Los modelos entregados, de donde los niños más aprenden, es de nosotros los padres.
Por eso, en las vacaciones podemos sumar, restar, leer, escribir, pero no como tareas escolares, sino como actividades que nos son importantes en el diario vivir y que fundamentalmente producen placer porque se vinculan a personas de vital importancia y a las que se aman profundamente?los padres.
Para finalizar, todo aquello que se proponga hacer con su hijo para pasarla bien, debe ser realmente una actividad placentera para Ud; de lo contrario, el niño sabrá que lo hace de mala gana.
Las cosas obligadas son muy aburridas y lo que le pasa a Ud.
en ese momento lo puede relacionar con lo que le pasa a su hijo en el colegio cuando la experiencia escolar ha sido poco feliz.