Inicio

Psicología y fútbol

José Mendiburo | mendiburo@eluniverso.com El Universo - Guayaqui

Mucho hemos escuchado en estas semanas respecto de los motivos por lo que los equipos considerados grandes fracasan en un torneo donde sus rivales tienen notorias limitaciones desde el aspecto económico hasta el técnico, pasando por la ausencia de figuras en su plantel principal.

Mucho hemos escuchado en estas semanas respecto de los motivos por lo que los equipos considerados grandes fracasan en un torneo donde sus rivales tienen notorias limitaciones desde el aspecto económico hasta el técnico, pasando por la ausencia de figuras en su plantel principal.

 

Si bien es cierto que su rendimiento se ve afectado por cambios frecuentes en los cuadros directivos, en la conducción técnica y preparación física, por excesivo número de encuentros y hasta incumplimiento en el pago de sus emolumentos, no se deben descartar otros factores que son el complemento para formar un buen conjunto.

 

 

En las últimas décadas, en el fútbol al igual que en otros deportes, se ha venido insistiendo en la necesidad de que los clubes cuenten en sus filas con alguien competente en el tema de la psicología.

La experiencia ha demostrado que no en vano los latinos conjugaban el equilibrio de la mente y el cuerpo como un todo, lo que se aplica también al balompié.

No se puede pretender buenos resultados enfilando la atención al acondicionamiento técnico, táctico y físico, sin considerar lo fundamental que constituye la salud mental del futbolista y su bienestar general.

 

 

No es suficiente un locuaz motivador.

Se debe contar con un profesional que dirija su esfuerzo a toda la plantilla, tanto al equipo de primera como a las divisiones menores; que se lo contrate no únicamente en época de crisis, sino a tiempo completo con la real intención de preparar al futbolista de forma integral, que aborde sus problemas e inquietudes dentro y fuera del campo, dando soluciones individuales y colectivas.

 

 

No es tarea que pueda realizar con éxito el director técnico, aunque en su perfil sea un conocedor de la materia.

En la actualidad la comunicación con sus pupilos está limitada a la búsqueda de resultados.

Ya no se cuenta con el antiguo entrenador que enseñaba, formaba y dirigía, que era amigo, padre y maestro, todo en uno.

Los tiempos cambian y las exigencias del fútbol en esta época imponen ajustarse a nuevos conceptos.

 

 

Los jugadores que recién empiezan y de pronto se ven de titulares, los que están la mayor parte del tiempo en la banca, los lesionados; los que sienten ansiedad, frustraciones y diversos complejos; los que no se acoplan a prolongadas concentraciones; los conflictivos, los introvertidos, los violentos, todos.

Ellos así como los problemas internos que se presentan en el equipo requieren de una atención profesional que solo puede brindarla un especialista: el psicólogo.