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La depresión pasa de padres a hijos y se intensifica en cada generación

Rigoberto Aranda. La Crónica de Hoy. Mexico


La depresión no sólo se hereda de padres a hijos,sino que se intensifica notablemente de una genertación a otra, de acuerdo con un estudio de 20 años de duración realizado por psiquiatras de la Universidad de Columbia, y del Instituto Estatal de Psiquiatría de Nueva York.


Cerca de 60 por ciento de los niños cuyos padres y abuelos sufrieron depresión presentan un desorden psiquiátrico antes de alcanzar la adolescencia, que es más de doble que en niños sin antecedentes familiares documentados.


El estudio, publicado ayer en la revista Archives of General Psychiatry, es el primero en su tipo que da seguimiento a tres generaciones completas de familias consideradas de alto riesgo, y tomó poco más de dos décadas para ser completado.


En 1982, el equipo reclutó 47 familias y entrevistó a 86 niños de las mismas durante su crecimiento hasta su vida adulta.


En estos momentos, 161 niños hijos de esa generación están reclutados, con una edad promedio de 12 años.


Los resultados demuestran que los nietos de esa primera generación de personas con depresión desarrollaron más desórdenes de ansiedad que devinieron en depresión, en un número y grado de severidad mayor que lo sucedido con sus padres y sus abuelos.


"Los niños con una historia familiar de dos generaciones de depresión desarrollan desórdenes de ansiedad más temprano que otros niños, y tienden a experimentar mayor afectación", asegura Miran Weissman, profesora de Psiquiatría y Epidemiología de Columbia.


Estudio previos habían demostrado que había una relación de padres a hijos, pero no se había documentado la intensidad del problema y la intensificación a través de tres generaciones.


Estos niños deberán recibir mayor atención y ser tratados con el cuidado debido, ya que la depresión suele no tratarse como una enfermedad familiar.


La ansiedad afecta la vida escolar y social de los preadolescentes hasta hacerlos disfuncionales, y en un entorno familiar depresivo, suelen empeorar las relaciones interfamiliares, con resultados funestos para el pronóstico de estos jóvenes.


El uso de fármacos antidepresivos, por un lado, y la frecuente renuencia a aceptar que se padece la enfermedad, por otro, puede poner a muchos jóvenes en un escalón difícil de ubicar y puede confundirse el diagnóstico, pasando desde desórdenes de atención por el que reciben medicamentos que pueden empeorar su cuadro, hasta la indiferencia, y calificarlos sólo como "niños problema".


La depresión es una enfermedad incurable, y cuando se presenta en niños y jóvenes, suele tener un alto impacto en la calidad de vida y ellas potencialidades académicas y sociales de las personas.


Los desórdenes de ansiedad también se confunden con actitudes típicas de los niños a esa edad, por lo que el diagnóstico no es fácil.


Miedo y rebeldía.

La depresión en un entorno familiar suele crear círculos viciosos difíciles de romper sin ayuda profesional, indica el estudio.


Recaídas frecuentes e involucramiento y afectación de la familia en el padecimiento puede llevar a prestar poca atención a los jóvenes, especialmente en la tercera generación, indica Weissman.

Los adultos se llevan toda la atención, y a veces, la generación de en medio suele rechazar el problema en su propia persona, y a reprimirla en sus hijos, por los sufrimientos ocasionados por los abuelos.


Estos niños pueden empezar a mostrar miedos exagerados, estrés escolar desproporcionado, aislamiento, conflictos con sus compañeros, falta de apetito o consumo compulsivo de comida, terror nocturno y tendencia a la rebeldía.


A diferencia de los adultos, como no tienen claro que se puede tratar de depresión, suelen inventar fantasías para justificar sus miedos y su ansiedad.


Miran Weissman afirma que identificar el problema a nivel familiar puede ser de gran ayuda para todos sus miembros, especialmente para los niños.