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Cecilia Taborga para psikis.cl
Existe la Declaración Universal de Derechos Humanos así como existe la Declaración de los Derechos de los Niños.
Ambas declaraciones hacen el intento de plantear una base común para todos los seres humanos, respecto del respeto que cada persona se merece independientemente de credo político, religioso, cultural, etario, sexo, etc..
De esta manera se entiende que la igualdad es un principio abstracto que existe en tanto seres humanos con una determinada anatomía y fisiología, con sentimientos, con una historia personal, insertos en una determinada sociedad y cultura.
Ha sido necesario plantear este principio ético de igualdad, ya que la Historia dice que hay que proteger a las personas de cualquier tipo de maltrato y discriminación a las que pudieran verse expuestas.
Lamentablemente,estas Declaraciones Universales quedan planteadas como ideales, ya que en muchos países se transgreden estos derechos básicos humanos y hay discriminación igual.
Se puede pensar que para el ser humano es muy difícil el integrar las diferencias y que éstas son vistas y vividas predominantemente como peligrosas.
Como el ser humano necesita de los otros para vivir, se agrupa según características que le sean "familiares".
Pero, luego nota que dentro del mismo grupo hay diferencias y así sucesivamente.
Para mantener la unión interna "el enemigo" (diferente, desconocido) lo ubica fuera del grupo propio y/o fuera de sí mismo.Se relaciona con polaridades bueno-malo, amigo-enemigo.
Cómo se integren estos aspectos diversos de la realidad implicará una mayor o menor consistencia y coherencia interna de la identidad de cada persona para enfrentar las dificultades que implica la vida cotidiana.
El aceptarse uno mismo tal cual es permitirá aceptar al otro tal cual es.
Aceptar que cada uno no corresponde con el ideal que se tenía de sí mismo, tolerar esa frustración y las contradicciones internas que existen para finalmente, aceptar y entender que "casi" nada es como se desearía, es el proceso de madurez que se logra a lo largo de la vida.
Todas las personas en general son diferentes, independientemente de la raza, religión y/o cultura.
La subjetividad los hace diferentes.
En cambio, no sólo la subjetividad hace diferentes a hombres y mujeres, sino que son específicamente diferentes por definición.
Anatómicamente son diferentes y su funcionamiento orgánico difiere en algunas áreas.
Esto implica que esta anatomía tiene una representación simbólica en la mente, desde donde cada sexo estructura su mundo, la comprensión del mundo y de los demás.
Por definición, no es posible la competencia ni las comparaciones entre los sexos, sólo la aceptación de la diferencia, ya que buscan lo mismo en el plano afectivo: cariño, compañía, cuidados, bienestar, tranquilidad, hijos,entre otras muchas.
Y tienen las mismas características en lo cognitivo: atención,inteligencia, memoria, capacidad de análisis y síntesis, etc..
La pulsión de vida y muerte están constantemente interactuando dentro de cada persona y participan en la interacción entre las personas.
El sobrevivir y continuar la especie es algo inconsciente que viene en el código genético que luego, social y culturalmente, a través de la palabra entra en el plano de lo simbólico.
Desde esta mirada, lo quieran o no, hombre y mujer, son complementarios en la importancia que tiene cada uno en esta tarea ontogenética.Esta necesidad "obligatoria" hace que subjetivamente se viva esta diferencia entre hombre y mujer, ya seacon rabia o con aceptación.
Si está al servicio del poder, de la rivalidad, de la rabia se intentará destruir al otro, imponiendo soberanía, acumulándose resentimientos.
Si está al servicio de la colaboración, cooperación, del amor se podrá construir relaciones más sanas, proyectos estables y habrá respeto de las diferencias, rescatando y valorando lo que cada sexo puede aportar.
Se pierde de vista que existe un apuntalamiento orgánico en la diferencia entre los sexos y que esto tiene un significado en la mente, una consecuencia conductual específica, una significación cultural y una manera de comprensión desde ángulos diferentes, que no alude a que un sexo sea mejor que el otro.
Puede haber personas mejores que otras.
Se habla más comúnmente de la envidia al pene en las mujeres, pero también existe la envidia al útero de parte de los hombres.
Qué será crecer y desarrollarse con un pene y penetrar es algo que una mujer jamás sabrá en lo concreto, sólo quedará a su imaginación y fantasía.
Lo mismo para un hombre, que muchas veces quisiera saber qué siente una mujer al estar embarazada, al estar habitada por otro ser, al contener y sostener a otra persona.
Sólo lo puede imaginar.
Simbólicamente, se logra la igualdad, ya que ambos sexos tienen la capacidad de penetrar y/o de sostener a otro.
Pero, los grandes afectados de esta "igualdad", son los hijos, la especie humana en general que cada vez se reproduce menos.
Al pareceres más fuerte el miedo a la diferencia, el miedo al abandono, al abuso del que esté en una posición más "débil", como puede ser el estar embarazada que implica una mayor dependencia y cuidados de un otro, así como, el desear tener un hijo que también implica el necesitar a un otro y confiar.
Toda persona en general y cada sexo en particular tienen aspectos buenos y malos, ventajas y desventajas, virtudes y defectos.
Habrá que escoger bien al compañero(a) de ruta y no engañarse con una visiónparcial del otro, ya que cuando se completa esta visión, la decepción puede ser grande.
Nadie es totalmente bueno-totalmente malo.
Predominan en determinadas situaciones, algún polo, pero siempreestán ambos lados de la realidad.
Lamentablemente, el ser humano no es tan ideal, ya que "el enemigo lo lleva dentro", en el sentido de que no es perfecto, tiene defectos y sus afectos no siempre son positivos.
El problema no es sentirlos, el problema es cómo se expresen estos sentimientos y emociones.
Muchas veces se hace responsable al otro de llenar las expectativas que se tienen y no tolerar la frustración que se siente si esto no ocurre.
Se tiende a simplificar un problema complejo que es parte del ser humano llevándolo al terreno de polarizar la realidad (puede ser aludiendo a raza, religión, etc., "lo diferente a mi") en que los hombres culpan a las mujeres y viceversa al verse frustrados, poco contentos y se deshace así cada persona de sus propios defectos, de aceptar la realidad como es, de no preguntarse qué pone cada uno como persona, centrando las dificultades en los prejuicios que cada sexo tiene respecto del otro.
El peor enemigo no es necesariamente otro, más bien, el peor enemigo de una persona es la misma persona.
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