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Adolescentes chilenos admiran más a sus madres que a sus padres

 Ricardo Acevedo. La Tercera

El 26% de los jóvenes manifestó sentirse distante de la figura paterna, según el sondeo hecho por la empresa Mori para la Fundación Hacer Familia
LA persona más admiradapor los adolescentes resultó ser su propia madre, según revela el estudio de adolescentes con edades entrex 13 y 18 años.


Satisfechos con su vida e interesados en el éxito y el dinero
Otros resultados arrojados por la encuesta señalan que, además de sentirse satisfechos con sus vidas (88%), los adolescentes privilegian los ingresos económicos por encima de la satisfacción personal, situación que resulta fundamental para ellos a la hora de pensar en su futuro profesional.


"Esto se traduce en que, pese a la diversidad de talentos como el deporte, dibujo y música, los patrones de éxito exigen que ellos se inclinen por trabajos que no tienen relación con dichas habilidades", dice Marta Lagos.


Según la encuesta, el 68% piensa que lo más importante en un trabajo es tener buenos ingresos.

"Esta es una sociedad que se mueve por lo material.

Lo que está en primer lugar en tu trabajo no es la satisfacción personal.

A esta situación se suma el que, especialmente en el segmento entre 16 y 18 años, los adolescentes señalan que su prioridad en la vida es ganar dinero y tener éxito (55%), mientras que el 42% señala que lo más importante es casarse y formar una familia.


Aunque se sienten queridos en sus casas y se muestran satisfechos con la vida que llevan, los adolescentes chilenos manifiestan distintas percepciones en cuanto a la relación que mantienen con cada uno de sus padres: mientras la madre es admirada y juega un rol central en sus vidas, la figura del padre aparece fuertemente desperfilada para los hijos adolescentes.
Eso es lo que concluye un estudio encargado por la Fundación Hacer Familia a la empresa Mori (Marquet & Opinion Research International), en el cual fueron entrevistados 600 jóvenes cuyas edades fluctúan entre los 13 y 18 años.
"Resulta preocupante que el 16% de los encuestados señale no admirar nada a su padre.

Esta aseveración va aún más lejos, cuando un 10% de los adolescentes señala que la persona que menos admira en el mundo es su padre.

En contraste, el 40% admira por sobre todas las demás personas a su madre", dice el estudio.
Mucho trabajo, poco contacto
Trabajo, fortaleza, sacrificio y valentía son algunas de las virtudes que los adolescentes resaltan cuando se refieren a sus madres.


"La pregunta sobre lo que más admiraban de sus padres y madres fue abierta, por ende, los niños podían contestar lo que querían.

Llama la atención que respecto de sus madres no hay ninguna categoría crítica, sólo dicen cosas positivas", explica Marta Lagos, directora de Mori Chile.
Y aunque el esfuerzo y el sacrificio también fueron mencionados como características positivas de la figura paterna, Lagos agrega que "las categorías que resaltaban los adolescentes de sus madres eran muchas más en cantidad que las del padre.

Si bien a sus papás los ven como trabajadores, la imagen que tienen de ellos es mucho más fría, los ven siempre dedicados al tema laboral", destaca la profesional.


De ello se desprende, afirma, que hay un conflicto en la relación con el padre.
Isabel Diez, sicóloga educacional de la Universidad de Los Andes, señaló que la percepción de los adolescentes se debe a que el rol del padre se ha ido desperfilando en la sociedad, perdiendo su rol protector: la madre sigue teniendo un papel fuerte y preciso, pero el padre se mantiene distante del hijo, más preocupado de dar el sustento económico.

"El padre cree que sólo con eso dará a su familia lo que necesita", señala la profesional.
Pasando cuentas
Los jóvenes también están conscientes de que los papás se involucran menos en sus vidas cotidianas y en la familia.

De hecho, Ximena Candia, sicóloga experta en adolescentes del Consultorio Alejandro del Río, dice que los adolescentes "inmediatamente dicen que los padres "no están ni ahí" cuando les decimos que los inviten a las sesiones que hacemos.

Es algo que ellos suponen.

Aunque se deba a las obligaciones de trabajo, los hijos lo interpretan como que los desatienden por privilegiar otras labores".
Es justamente por ello que la confianza y la comunicación recaería en la madre: son ellas las que se mantienen atentas a los hijos, intentando comprender sus cambios, gustos y problemas, en suma, las claves de la adolescencia, dice Ximena Candia.

"Los padres se han ido quedando atrás.

Creo que este estudio revela un reclamo de los jóvenes que piden una mayor participación afectiva del papá", concluye la sicóloga.