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La televisión beneficia a los menores de dos años sólo si es interactiva

Pamela Elgueda. El mercurio

La recomendación de la Academia Americana de Pediatría es tajante: los niños menores de dos años no deben ver televisión.

Una sugerencia que el mercado multimedial parece no haber escuchado: a los DVD (como Baby Einstein y Descubriendo el mundo) creados para niños de sólo meses de edad, se acaba de unir un nuevo canal específicamente dirigido a niños de entre 6 meses y 3 años de edad.

Se trata de BabyFirstTV, al que -por ahora- sólo se puede acceder en Estados Unidos a través de la señal satelital de DirecTV.

A Chile podría llegar a principios del próximo año sólo si la señal está disponible en español y si otros países de la región muestran interés.

Mientras el debate acerca de la conveniencia de exponer a los niños a la pantalla no se detiene, investigadores de la Universidad de Vanderbilt dan algunas luces al respecto.

En la publicación "Desarrollo Infantil", los sicólogos Georgene Troseth y Megan Saylor divulgaron los resultados de dos experimentos realizados con pequeños de hasta dos años.

El resultado de ambos fue concluyente: si el programa de televisión que los niños observan no es interactivo, ellos no lo captarán.

Estos sicólogos, y los especialistas en general, entienden por TV interactiva aquella que les ofrece a los niños la posibilidad de seguir una acción, repetirla e incluso les deja tiempo para responder una pregunta, para luego darles la respuesta.

Los DVD van más allá y les entregan a los padres guías para aprovechar mejor sus contenidos.

Esta conclusión se une a otra que dan especialistas chilenas en infancia: si la TV no es interactiva, no tendrá ningún beneficio educativo para el niño menor de dos años, porque no estimulará el desarrollo de ciertas habilidades que, justamente, se comienzan a trabajar a esa edad.

Los sicólogos Troseth y Saylor probaron la reacción de dos grupos de niños a instrucciones dadas a través de un televisor o personalmente, por la misma persona, para encontrar un peluche perdido.

Quienes las escucharon vía TV no encontraron el juguete, mientras que los otros sí lo hicieron.

En un segundo experimento las instrucciones para encontrar el peluche fueron entregadas a través de un circuito cerrado de televisión, de manera que la persona que las entregaba podía ver, escuchar y conversar con los pequeños.

Después de cinco minutos de interacción, los niños lograron encontrar el juguete.

Para los investigadores esto refleja que los pequeños probablemente desechan la información que les ofrece alguien por televisión a menos que puedan interactuar con esa persona.

Esto coincide con lo que especialistas chilenos han podido observar: el estímulo interactivo es el que ayuda a desarrollar las tareas del crecimiento, que a esa edad son las habilidades sicomotoras y la creatividad lúdica.

Los programas de TV, opinan, deben ayudar en esas tareas, no restarles tiempo.

Por eso, sobre lo primero que pone atención la doctora Perla David, neuróloga infantil, es que los programas de televisión tradicionales provocan pasividad en sus pequeños telespectadores.

"Hay estudios que muestran que los niños que ven muchas horas de televisión o video hablan más tardíamente, porque están tan entretenidos con lo que ven en la pantalla que no sienten la necesidad de comunicarse".

Luego, es fundamental tener claro que el tiempo que los niños menores de dos años pasan frente al televisor debe ser muy acotado: no más de una hora diaria, que se puede dividir en dos, dice Gabriela García, sicóloga infantil de la Clínica Santa María.

"Lo otro que se debe tener claro es que los reales estímulos que se dan con la TV es a través de un adulto que está guiando lo que los niños ven en la pantalla".

Es decir, alguien que repita con ellos los juegos que ven en la televisión, que les muestre directamente los objetos que están observando, "que complemente los estímulos de la pantalla y que transforme ese rato frente al televisor en un momento de contacto entre el niño y él".

La doctora David coincide en que la TV interactiva puede ser un buen método de estimulación, pero es necesario cumplir ciertos requisitos: "El aparato de TV debe estar al menos a dos metros y medio de distancia del lugar donde el niño se sentará a verla, a una altura que impida que él pueda acercar sus ojos a la pantalla y donde la fuente luminosa esté arriba del televisor, para atenuar el efecto de luz y sombra que ésta proyecta".

Además, los niños más pequeños no deben ver programas en que las imágenes pasen muy rápido, que tengan colores muy luminosos, brillos y contrastes intensos.

¿Hiperactividad?

No existe ningún estudio concluyente que entregue alguna seguridad acerca de lo dañina o inocua que la TV puede ser para el cerebro infantil.

De hecho, un estudio de 2004, que aseguraba que cada hora de exposición a la TV, en niños de 1 a 3 años, aumentaba en 10% el riesgo de sufrir déficit atencional, fue objetado al año siguiente por otro que concluyó que lo que en realidad sucede es que los niños más activos son más propensos a que los padres los dejen frente al televisor para tener un momento de "paz".

EXPOSICIÓN

23,6% de los niños menores de dos años pasa entre 1 y 2 horas diarias frente a la TV, según la encuesta del Consejo Nacional de Televisión 2005.
2 TERCIOS de los menores de dos años en EE.UU.

miran TV una hora diaria; otra más ocupan en videos o en el computador.