Si la Caperucita Roja y su abuelita hubieran sabido algo de prevención, bien distinto sería el cuento.
Primero, ella debió haber andado de verde, para camuflarse en el bosque, y no de rojo.
Segundo, ni ella ni la abuela deberían haber estado solas, y menos sin un celular a mano".
Con este ejemplo, creado por niños, la especialista Maggie Escartín explica cómo la prevención sobre abuso sexual infantil puede hacerse en forma lúdica.
Chilena, radicada en Australia, Maggie trabajó por 15 años en este tema en el Departamento de Salud Pública de ese país.
Ha escrito manuales de prevención para trabajar con niños que son usados en ocho países, entre ellos, Chile.
Hoy está aquí para hablar de las nuevas tendencias en esta área ante profesionales de las Oficinas de Protección de Derechos de la Infancia (OPD) del Sename.
"Lo primero es darse cuenta de que la prevención es una tarea de los adultos y no de los niños", dice.
Y explica que hasta ahora ésta se había puesto en lo que los pequeños deben hacer o dejar de hacer: "No guardar secretos, no quedarse callado, no mostrar las partes privadas".
Pero no siempre los niños, sobre todo los más pequeños, tienen la capacidad cognitiva de entender estas indicaciones.
Por eso, lo principal es que los adultos puedan crear para ellos un ambiente seguro en el que se sientan en confianza para expresar lo que les pasa.
Y eso, enfatiza Maggie, implica tiempo y disposición hacia ellos.
"Siempre se ha estado sermoneando a los niños en vez de darse tiempo para escucharlos", agrega.
Otra parte fundamental de la prevención es que los pequeños aprendan a reconocer sus sentimientos, emociones y sensaciones.
"Deben aprender a estar alerta frente a situaciones de riesgo y saber cuáles son las señales de advertencia de su propio cuerpo (la piel de gallina, dolor de estómago, nudo en la garganta)".
Y que aprendan a reconocer cuál es su espacio personal, el que no debe ser invadido si ellos no lo desean.
Para la experta, el verdadero antídoto contra este problema es crear seguridad y alta autoestima entre los pequeños.
"Cada madre o padre debe ser capaz de levantar los recursos de cada niño y saber potenciarlos.
Y esto ayudará a cada niño a aprender a validarse, dentro de sus potencialidades y de su propio estilo".
Maggie pone el ejemplo de un niño australiano que fue raptado.
"Mientras se lo llevaban, él se metió la mano en el bolsillo y le dijo a sus captores que tenía un celular y que iba a llamar a su papá que era militar.
Los raptores lo soltaron: no estaban preparados para que alguien de 9 años reaccionara así.
Después, él contó que todo era mentira, que no tenía celular y que su papá no era militar, pero que en la escuela le habían enseñado a resolver los problemas".
EN CHILE
AL AÑO se reciben unas 4.500 denuncias de abuso sexual, y cerca del 80% de los agresores son personas que el niño conoce
Prevención del abuso es tarea de los adultos
El Mercurio