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Tratar la andropausia exige cuidados

María Paz Carvajal. El Mercurio

Ha disminuido su deseo sexual? ¿Siente menos energía y/o disminución de fuerza? ¿Ha notado algún deterioro en su habilidad para practicar deportes?

Se estima que dos de cada diez hombres podrían contestar que sí a estas preguntas pasados los 60 años; mientras que la proporción sube a tres de cada diez, cruzando el umbral de los 70.

La causa no radicaría simplemente en un proceso de envejecimiento, sino en una caída progresiva de los niveles de testosterona, que los lleva a padecer una condición llamada "declinación androgénica parcial del envejecimiento masculino" o andropausia.

Si bien este síndrome lleva 20 años estudiándose con especial interés, en el último tiempo ha capturado mayor atención de parte de las personas.

"Desde que apareció el Viagra, el público general vio que podía buscar ayuda para recuperar su función sexual y se empezó a interesar por todos estos temas", explicó el endocrinólogo del St.

Luke"s Episcopal Hospital (Houston), Glenn Cunningham, quien hace unos días dictó el curso de urología "Andropausia: Mitos y Realidades", en la Clínica Alemana.

"Es una realidad que algunas personas están recibiendo tratamiento para este síndrome y probablemente no lo necesitan.

Me preocupan algunos hombres más jóvenes que lo están usando y no como reemplazo de terapia hormonal.

Pero no se puede hablar de sobrediagnóstico porque, por otra parte, se estima que sólo el 8% o 10% de los que sí la requieren la estarían recibiendo; en su mayoría éstos son hombres mayores", agregó el médico, quien ha participado en la creación de consensos internacional para el diagnóstico y tratamiento de este mal.

Con más de 10 años abocado a esta materia, el andrólogo (especialista en función sexual masculina) y docente de la Universidad de Chile, doctor Eduardo Bustos, reconoce que la difusión mediática hace que cada vez más pacientes lleguen refiriendo síntomas o sospechas de estar frente a un cuadro de andropausia.

"En el país no hay cifras de prevalencia, pero considerando nuestra curva de composición etaria, deberíamos estar dentro de los rangos de los países de desarrollados", dice.

El urólogo de Clínica Alemana, doctor Pablo Bernier, incluso reconoce que muchas personas llegan con los cuestionarios de síntomas -bajados muchas veces de internet- ya hechos.

El doctor Cunningham, sin embargo, asegura que en Estados Unidos ya no se consideran válidos estos tests ni tampoco el que los médicos los usen en la consulta, pues son muy imprecisos y pueden inducir a que mucha gente califique, sin necesariamente sufrir el problema.

"Preferimos, entonces, que el paciente refiera por sí solo sus síntomas y los discutamos".

Un diagnóstico acucioso exige siempre realizar exámenes que midan la testosterona en la sangre y que confirmen una caída en sus niveles.

En Chile, ya se realizan estas pruebas.

El experto estadounidense también fue enfático respecto del monitoreo que necesitan los pacientes que están recibiendo terapia de reemplazo hormonal para restablecer sus niveles de testosterona.

Al principio cada tres meses, luego cada seis y finalmente una vez al año.

Es más, opina que quienes no estén dispuestos a respetar estos controles no deberían ser tratados.

Y es que "hasta ahora no hay estudios clínicos lo suficientemente grandes que permitan conocer todos los beneficios y riesgos de estas terapias".

Beneficios y riesgos

Los potenciales beneficios incluyen un aumento de la masa corporal y disminución de la grasa, un incremento en la densidad mineral ósea y, probablemente, una reducción en el riesgo de fracturas.

Asimismo, una mejoría del deseo sexual, la función eréctil y el estado anímico.

Pero por el contrario, entre sus potenciales efectos adversos se ha mencionado un excesivo aumento en los glóbulos rojos, acné, ginecomastia (crecimiento de mamas en hombres), crecimiento de la próstata con las molestias urinarias asociadas, así como un incremento en el cáncer prostático clínico.

A diferencia de lo que ocurre con la terapia de reemplazo hormonal en mujeres, aún no se tiene claro por cuánto tiempo vale prolongar el tratamiento en hombres, pero se ha consensuado que "mientras se vea que sigue siendo beneficioso y que no hay evidencia de daño, creemos que es bueno seguir con el tratamiento", dice el endocrinólogo.

Por lo mismo, precisa Bernier, "quienes presentan síntomas urinarios obstructivos, un tacto rectal anormal y un antígeno prostático específico elevado, o hematocrito elevado, no debieran recibir testosterona".

La novedad del gel

Hace un mes y medio se vende en Chile el gel con testosterona, tratamiento que según los expertos tiene la mayor adherencia y eficacia.

Éste se puede aplicar en cualquier zona y, a diferencia de la inyección mensual, es indoloro.

Además, "al aplicarse a diario imita los ritmos de secreción de esta hormona, que es más alta por las mañanas", dice el andrólogo Eduardo Bustos.

El inconveniente es su costo, que supera los $20 mil mensuales