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Prosperidad Económica explicaría mayor orgullo de ser chilenos

Paula Leighton y Carolina Disegni. El Mercurio 22/06/2007

La caricatura de un chileno más bien apocado, conformista y que se siente perdido en el confín del mundo, como lo ilustra el personaje de Condorito, estaría quedando atrás, según la Encuesta Bicentenario UC-Adimark, difundida este domingo en exclusiva por "El Mercurio".

La caricatura de un chileno más bien apocado, conformista y que se siente perdido en el confín del mundo, como lo ilustra el personaje de Condorito, estaría quedando atrás, según la Encuesta Bicentenario UC-Adimark, difundida este domingo en exclusiva por "El Mercurio".


Hoy el famoso personaje debería sacar pecho, ya que de 1 a 7 los encuestados le ponen un 6,3 al "orgullo de ser chilenos", el 78% se siente "muy identificado con el país" y el 74% considera que éste es "el mejor país para vivir en América Latina".

Para el sociólogo Jorge Larraín, vicerrector académico de la U.

Alberto Hurtado, "se nota un sentimiento de confianza que antes claramente no teníamos y que se ve desde la movilización que genera un partido de fútbol de la selección chilena hasta comentarios como lo fácil que es llegar ahora al aeropuerto conduciendo por la autopista".

Según el autor del libro "Identidad Chilena", "la versión más reciente de identidad es la de un país ganador, dinámico y abierto al mundo empresarial, que surge a partir del mayor desarrollo económico iniciado en los 90".

La misma visión tiene Darío Rodríguez, sociólogo y docente de la U.

Católica.

"A Chile efectivamente le ha ido bien, y eso se demuestra por el largo período en que se logró un crecimiento anual de 7%".

Las nuevas carreteras y la expansión del Metro reflejan este auge.

Para el sociólogo Eugenio Tironi, la vida en democracia y libertad son también ingredientes importantes de la satisfacción que revelan los chilenos.

Larraín agrega que "aunque no estamos exentos de problemas, hay tranquilidad, las instituciones y los partidos más o menos funcionan y la Ley se respeta".

Sin embargo, el orgullo de ser chileno no necesariamente se asocia a anclarse en territorio nacional.


El 49% de los encuestados dijo que partiría, si le ofrecieran irse a un país con un mejor nivel de vida.

Los jóvenes y aquellos con mayor preparación académica son los más interesados en irse.

Para Tironi esto se explica porque "las nuevas generaciones son más cosmopolitas y abiertas económica y culturalmente".

Sin embargo, el sociólogo llama la atención frente a la posibilidad de que el apego a la patria esté sujeto a los vaivenes del éxito individual.

"Hay que tener cuidado ante el orgullo utilitario o pragmático que apenas las cosas vayan mal lleve a la huida antes que al compromiso".

Para evitarlo, "debemos, como sociedad, mantener vivo e ir renovando nuestro sentimiento de pertenencia a la nación".

Reconstruir y compartir una memoria del pasado que nos dividió sería, a su juicio, un ejemplo de este desafío.

La encuesta también reveló un mayor respeto por la cultura mapuche.

El 67% señala que "es mejor que mantengan su cultura, costumbres y tradiciones".

Según Darío Rodríguez, "esto refleja muy bien que el orgullo patrio no es chovinista, porque por primera vez se empieza a aceptar que la etnia mapuche tiene todo el derecho a ser diferente y seguir sus tradiciones".

El 37% de los católicos y el 64% de los evangélicos cree en brujerías.

El 3% de los católicos no cree en Dios y el 22% de los evangélicos cree en la virgen, pese a que su credo indica que no lo fue para siempre.

La creencia en la vida después de la muerte tampoco es compartida por el 100% de católicos y evangélicos.

Para Pedro Morandé, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica, estas aparentes contradicciones se explican porque "desde sus inicios la religiosidad latinoamericana se apoyó más en el culto y el ritual que en la doctrina, por lo que siempre se mezclaron ideas provenientes de la catequesis con otras venidas de tradiciones ancestrales".

Un ejemplo claro es la brujería.

Este sincretismo y la falta de elaboración intelectual más refinada harían, según Morandé, "que no se perciba contradicción alguna en incorporar creencias de variadas tradiciones".

Respecto del 80% de católicos y evangélicos que dice preferir que sus hijos decidan por su cuenta su religión, el experto señala que esto se explicaría "por la fuerte valoración que la sociedad moderna asigna a la libertad religiosa y de conciencia".

Pese a ello, Morandé dice dudar de la neutralidad que declaran los padres.

"La respuesta pareciera tener un valor más retórico que real", opina.

Más felices

De los datos de la encuesta se desprende que Chile es un país con bastantes indicadores de felicidad, satisfacción y optimismo.

Eugenio Tironi, quien acaba de lanzar su libro "Chile y la ruta de la felicidad", destaca que "la experiencia mundial indica que los países mejoran mucho sus índices de felicidad cuando se hacen más prósperos".

Sin embargo, advierte, no basta sólo con crecer, sino también abrir espacios para que las personas puedan tener más tiempo en familia y en contacto con la naturaleza