Según un estudio inglés
Londres.- ¿Por qué algunas personas viven más que otras? ¿Por qué algunos parecen tener una salud de hierro, mientras que otros viven haciendo equilibrio entre todo tipo de enfermedades?
Las primeras razones que se nos vienen a la cabeza -"buenos" genes, hábitos de vida saludables, dinero y acceso a cobertura médica de primer nivel- no alcanzan para explicar este hecho.
Por el contrario, un estudio de más de tres décadas demuestra que longevidad y salud dependen, en gran medida, del éxito social.
Sí, tal como suena y con todo lo que esto implica: se comprobó que los ganadores de un premio Oscar viven en promedio cuatro años más que los actores de Hollywood que sólo se quedan con la nominación, lo mismo que los académicos que alcanzan un doctorado, en comparación con los que sólo hacen un máster, y los jefes, más que sus empleados de rangos inferiores.
Aunque mucho se habla del stress de tomar decisiones, el estudio demostró que es mucho más desgastante el e jecutarlas.
¿Por qué? Los actores que se alzan con la estatuilla dorada, los hombres y mujeres de toga y diploma en mano, los jefes, todos han alcanzado una condición que suele pasar inadvertida, pero que hace la diferencia: autonomía.
En otras palabras, la sensación de que controlan sus propias vidas puede hacer más milagros que los recursos financieros e incluso las cuotas que pagan a obras sociales caras.
Ese es el principal argumento de "El síndrome del status" ("Status Syndrome", Bloosmbury Publishing), el libro que acaba de publicar el científico Michael Marmot, profesor de epidemiología y salud pública, y director del Centro Internacional de Salud y Sociedad del University College of London (UCL).
"Cuanto menor es la jerarquía en la que usted se encuentra, menor es la posibilidad de que posea un control completo sobre su vida y oportunidades para una participación social completa", advierte Marmot en su libro, que se está vendiendo aquí como pan caliente.
"La autonomía y la participación social son tan importantes que su carencia lleva al deterioro de la salud", agrega.
"Status Syndrome" refleja una investigación de más de treinta años, a lo largo de los cuales el científico acompañó a los empleados públicos de Whitehall, el corazón del gobierno y la burocracia del Reino Unido.
Lo cierto es que los empleados de menor categoría se enfermaban mucho más y morían antes que los de superior jerarquía.
Corrían los años 60, y como un Sherlock Holmes de la ciencia, Marmot dedicó sus ya famosos "Whitehall studies" a tejer hipótesis alrededor de la relación entre salud y situación social.
Encontró que ambos factores estaban íntimamente unidos.
Por ejemplo, para un empleado de un organismo público, el riesgo de morir de una enfermedad coronaria disminuye con el aumento de la jerarquía laboral.
"Dejar el cigarrillo y mantener una dieta sana son importantes para la salud, pero mi estudio demuestra que las buenas posiciones laborales son mucho más importantes", explicó Marmot.
Más aún: el descubrimiento no sólo explicaría lo que pasa en Gran Bretaña, sino que los mismos modelos de causa-efecto aparecieron en los servicios públicos de países tan diferentes como Estados Unidos, Rusia, Europa mediterránea, Australia, el sur de la India y Japón.
Y los ejemplos continúan: una investigación realizada en Suecia demostró que los varones que poseen un doctorado tienen la mitad del riesgo de morir que los varones que sólo completaron la universidad.
El dinero no explica por qué los habitantes de Japón viven mucho más tiempo que los ciudadanos de otros países igualmente ricos (por ejemplo, cuatro años más que los británicos), o por qué la gente de la paupérrima provincia de Kerala, en el sur de la India, goza de una salud mucho mejor que la de otras poblaciones pobres del mundo.
Para Marmot, el dinero es importante "sólo como indicador".
Y pone como ejemplos los casos de los habitantes de Grecia y Malta, que son más pobres, pero viven mucho más que los británicos y los norteamericanos.