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Polémica en Inglaterra por la multimillonaria carrera para descubrir el Viagra femenino

Jo Revill. Clarín.com.ar

¿Apunta a que las mujeres recuperen su deseo y goce sexual o es sólo un negocio? Una publicación británica pone en tela de juicio los fundamentos de las compañías farmacéuticas; las acusa de "crear una enfermedad para abrir un nuevo y jugoso mercado".



Un grupo de científicos británicos acusó la semana pasada a las compañías farmacéuticas y a sus investigadores, a través de las páginas del British Medical Journal (www.bmj.com), de estar llevando a cabo una cínica campaña de "desorden".

Los culpan de estar usando a las miles de mujeres que sufren de disfunción sexual femenina (FSD), un padecimiento que puede implicar la pérdida de libido o deseo, dificultades para llegar al orgasmo y, a veces, hasta sexo doloroso con el único fin de generar un mercado multimillonario para nuevas drogas.


La publicación británica sugiere que, lejos de ser una amenaza de gravedad, este "desorden" fue inventado como una manera de generar enormes ganancias a partir de las ventas de tabletas y cremas destinadas a mujeres insatisfechas, sobre todo de mediana edad.

En el eje de la controversia aparecen una serie de reuniones llevadas a cabo en los últimos 5 años, patrocinadas por los laboratorios, en las que empezó a surgir con fuerza el tema del FSD.

En su denuncia, el BMJ describe el síndrome como el ejemplo más claro de "la creación de una enfermedad patrocinada por empresas privadas".


Las acusaciones encuentran a los gigantes farmacéuticos en el punto culmine de una feroz competencia por encontrar la medicina mágica que ofrezca placer a las mujeres.

No hay duda de que miles de mujeres sufren insatisfacción sexual y dificultad para llegar a un orgasmo, pero todavía no hay demasiadas evidencias que indiquen que se trata de un estado médico genuino.

Las críticas del BMJ sorprendieron a la comunidad médica, porque sugieren que los investigadores están de acuerdo con los gigantes farmacéuticos e inventan enfermedades.


El laboratorio Pfizer, fabricante de Viagra, ya está terciando en la polémica.

Insiste en que el FSD realmente existe y reconoce que está probando la droga en mujeres para ver si es efectiva.

Su director médico, el doctor Mitra Boolell, dice que son muchas las mujeres que se ofrecen voluntariamente para las pruebas, pero niega contundentemente cualquier intento por crear un desorden artificial para aumentar las ganancias.


"Mucho antes de que existiera el Viagra, el trastorno ya había sido reconocido por varias organizaciones", dijo Boolell.

Y agregó: "En 1994, la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos, ya lo había definido con sus propios términos".


Un aspecto innegable de esta controversia es que los laboratorios están inmersos en una carrera multimillonaria para desarrollar una terapia que les ofrezca a todas las mujeres del mundo la posibilidad de volver a sentir deseo sexual.

Por eso en los laboratorios no sólo se está probando Viagra sino también parches de hormonas, cremas y sprays nasales, así como otras píldoras.

El dinero en juego es mucho.

Sin ir muy lejos el Viagra creó un mercado enorme para los problemas de erección masculina.

Las ventas de drogas para tratar la impotencia en los hombres aumentaron unos 2.000 millones de dólares el año pasado y se espera que hayan aumentado unos 4.000 millones de dólares para el 2004.


Pero encontrar un Viagra femenino resulta más complejo para médicos y laboratorios.

El problema con la sexualidad femenina no es mecánico, dicen, sino una interacción más misteriosa de factores psicológicos, hormonales y posiblemente fisiológicos.

Las investigaciones sobre las mujeres que perdieron su libido aún no dan en la tecla.

Se sabe que es más común entre las mujeres menopáusicas y a veces resulta un efecto colateral de enfermedades como la diabetes o de un tratamiento contra el cáncer.

Muchos médicos creen que la insatisfacción emocional con su pareja es la verdadera razón detrás de la infelicidad femenina y algunos dicen que el nuevo diagnóstico tal vez no haga más que revelar la magnitud de las dificultades de la relación.

Más allá del diagnóstico en ciernes el interrogante es cuál será la primera compañía que comercialice el Viagra femenino.


Traducción de Claudia Martínez.

© The Observer